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Sin pegar un ojo ¡Maldito insomnio !

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Insomnio

Esperar a tu hijo que viene en camino muchas veces puede producir ansiedad y preocupación, factores que provocan que no puedas dormir las horas que necesitas para disfrutar de tu embarazo. ¿Sufres de insomnio? Te contamos todo lo que debes saber sobre esta incómoda situación.

Comienza una de las esperas más emocionantes en la vida de una mujer, y con ella viene la ansiedad y las ganas de conocer a esta nueva personita. Esta y otras preocupaciones de este periodo pueden provocar ciertas dificultades a la hora de irse a dormir. Una embarazada, para estar bien durante el día, debiera descansar al menos unas siete a nueve horas.

El insomnio es una patología bastante común en mujeres que dificulta tanto la conciliación como la mantención del sueño. Puede aparecer en cualquier etapa de la vida, acentuándose con la edad. Se estima que un 50% de la población mundial ha sufrido un cuadro de problemas para dormir, y entre estos casos tres de cada cuatro féminas está embarazada, siendo un malestar muy reiterativo durante la etapa de gestación.

“El aumento del volumen abdominal genera dificultades respiratorias a la hora de intentar dormirse, sobre todo durante el tercer trimestre. Ahí es donde aumentan ciertas patologías como el Síndrome de las Piernas Inquietas y el insomnio”, explica Evelyn Benavides, neuróloga y especialista en medicina del sueño de Clínica Universidad de Los Andes.

A estos cambios fisiológicos se deben añadir aquellos hormonales presentes durante esta etapa, los que interfieren de manera relevante en la rutina normal de sueño, al mismo tiempo que producen ansiedad con respecto al parto, miedos e inseguridades propias de este periodo.

Se ha comprobado científicamente que la duración del sueño profundo -o fase REM- durante el embarazo es más corta, lo que hace que el descanso no sea efectivo y la mujer esté de mal humor, nerviosa y estresada. Además, el incremento de progesterona no solo provoca somnolencia durante el día, sino que hace que la temperatura del cuerpo suba, haciendo más difícil quedarse dormida.

Tipos de insomnio

Los estudios respecto a esta enfermedad, cada vez más común, han arrojado una serie de características que han permitido clasificarla en tres tipos:

1. Insomnio de conciliación: es la dificultad para quedarse dormido.

2. Insomnio intermedio o de sueño interrumpido: ocurre cuando las personas se despiertan en medio de la noche y les cuesta retomar el sueño, repitiendo este proceso durante toda la noche.

3. Insomnio del despertar: este consiste en levantarse antes de la hora habitual. Por ejemplo, si pones el despertador a las 6.30 de la mañana y te levantas repentinamente a las 5.

Este trastorno del sueño también se puede agrupar a través del grado de evolución y constancia de los episodios:

1. Transitorio: se genera en situaciones de ansiedad o preocupación circunstancial -eventos importantes, dificultades laborales o familiares, etc.-, pero se pasa una vez que el episodio de estrés es superado.

2. Agudo: se produce al menos tres noches a la semana durante un mes. Generalmente es ocasionado por dolores, molestias o incomodidades producidas por otras patologías.

3. Crónico: consiste en aquel insomnio que se prolonga por más de un mes, durante por lo menos tres noches a la semana.

Molestia constante

Una de las patologías que puede provocar episodios de insomnio principalmente en mujeres es el llamado Síndrome de Piernas Inquietas. Este trastorno neurológico afecta a dos mujeres por cada un hombre, y entre el 11 y el 26% de los casos hace su aparición durante el embarazo, especialmente en el tercer trimestre, y desaparece durante el postparto.

“Esta es una enfermedad caracterizada por una sensación desagradable como de hormigueo o de burbujas bajo la piel. Esta se acrecienta durante la tarde, especialmente en los momentos de reposo, generando dificultades para dormir”, explica la especialista, y agrega que esta condición se puede acrecentar con el consumo de cafeína, tabaco, alcohol, de algunos medicamentos, por el déficit de vitaminas y alteraciones de tiroides, entre otros.

TIPS PARA EVITARLO

Una buena rutina de sueño. Esto significa mantener un hábito estable con horarios regulares para levantarse e irse a dormir.

Evita las siestas después de las comidas, puesto que estas harán que en la noche estés muy descansada como para dormir.

Ventila bien el dormitorio, revisa las almohadas de tu cama y procura que la temperatura sea la adecuada. El ambiente influye directamente en el buen dormir.

Intenta dormir apoyada en tu lado izquierdo; esto mejorará la presión arterial, evitando la hinchazón de pies.

No tomes mucho líquido antes de acostarte. Evita sobre todo la cafeína presente en el té, café y algunas gaseosas.

No ingieras inductores del sueño durante el embarazo. Aún no existen estudios que indiquen con seguridad los efectos que puedan tener en la gestación del niño.

Si al acostarte no te da sueño, levántate y haz algún tipo de actividad breve, eso te ayudará.

No realices actividades deportivas pocas horas antes de irte a la cama, esto activará los neurotransmisores generando un estado de vigilia.

También puedes leer un libro antes de acostarte, escuchar música relajante con auriculares o bien escribir una bitácora de tu embarazo. ¡Verás que las angustias irán pasando!

Mantén una dieta equilibrada. Come varias horas antes de acostarte e intenta que estos alimentos sean fáciles de digerir.

Pide que te hagan un masaje en el cuero cabelludo. Los movimientos envolventes te servirán para relajarte.

La aromaterapia también es una solución. Usa aceite de lavanda para aromatizar el ambiente y verás que el sueño llegará lentamente.

Pide consejos a tu doctor; él sabrá recomendarte algún remedio que puedas tomar y no afecte la salud del feto.