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Pauta S.O.S. | Cuándo alertarse

0-24 meses

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Aquí te entregamos una guía de los casos más típicos, elaborada con la colaboración de la pediatra Ximena Alegría de Clínica Las Condes, para saber cómo actuar y en qué situaciones es realmente necesario llevar a tu hijo al doctor.

Situaciones “comunes”

Dolor de guatita

Es normal que en los primeros 3 meses tenga malestares estomacales, que se les conoce como cólicos. Se cree que se deben a la acumulación de gases y/o por la inmadurez del sistema gastrointestinal. Para aliviar estas molestias, es posible que el pediatra le indique unas gotitas; pero, además, es conveniente que le practiques masajes en forma circular y flexiones sus piernas.

Convulsión febril

Entre los 6 meses y los 5 años, a muchos niños les pasa que ante una infección presentan cuadros de fiebre alta con movimientos bruscos e incontrolables, que duran entre 1 y 15 minutos. Para bajarla, debes ponerle paños tibios o sumergirlo en agua templada, para luego acudir a urgencias.

Mucosidad nasal

Si ésta es espesa y verdosa-amarillenta, claramente tu hijo está enfermo. A los 3 o 4 días, esto debería pasar. Pero si continúa por más de 7, es bueno consultar con el pediatra porque podría tratarse de una infección bacteriana. Para limpiar su nariz, puedes emplear suero fisiológico o una perita que ayudará a sacar sus moquitos para aliviar su congestión.

Gripe

Como un reflejo protector de la vía aérea, el bronquio elimina secreciones que harán que le duela la garganta y tosa. Si hay infección, toserá más y esto le puede ayudar a eliminar flemas; las cuales es importante que se boten para no causar otras enfermedades, como bronconeumonía o neumonitis. Para licuar las secreciones, es esencial que lo hidrates bien y si los síntomas perduran por más de una semana, tiene fiebre, desgano y se queja al respirar o presenta un silbido, debes llevarlo al pediatra.

Otitis

Generalmente parte con un resfrío que ocasiona una infección en el oído medio, provocando mucho dolor. Si notas que tu hijo está muy congestionado, irritable y no para de llorar, es conveniente que consultes con el doctor porque podría tratarse de una otitis. En los casos en que ésta es aguda, puede salir líquido del oído y requiere un tratamiento con analgésicos y antibióticos que dura entre 7 y 14 días.

Infección urinaria

Si lo notas sin ganas de moverse e inapetente y con molestias cuando hace pipí, quizás tenga una infección. Además, puede presentar fiebre, vómitos y sangre en la orina en los casos más agudos. Se genera por bacterias que vienen del tracto gastrointestinal, por lo que se puede evitar con un buen aseo genitourinario, idealmente lavando con agua la zona anal.

Cuando hay un virus

Neumonitis

Ocurre cuando se inflaman los pulmones, luego de un resfrío que se complica. La tos, la fiebre, las dificultades para respirar y la fatiga, entre otros, son algunos de sus síntomas más comunes. Su diagnóstico es radiológico y de causa viral, por lo que la mayoría de las veces no requiere de antibióticos.

Bronquitis

Se origina por un resfrío o gripe agudos, inflamando los bronquios. Antes de los 6 meses, es difícil que una guagua la presente.

Adenovirus

El virus infecta las mucosas del tracto respiratorio, intestinal, conjuntiva o córnea, causando daño directo celular y persistiendo en el tejido linfático. Con esto puede que le suba la temperatura, o que tenga otras enfermedades como faringitis o cistitis.

Enterovirus

Corresponde a un virus que afecta al intestino, lo que provoca síntomas similares a los del resfrío o algún cuadro de gastroenteritis con deposiciones diarreicas, usualmente con dolor abdominal tipo cólico, además de vómitos. Su tratamiento consiste en una adecuada hidratación y en la ingesta de antipiréticos, en caso de aumento de fiebre.

Rotavirus

Se presenta con vómitos, luego fiebre y diarrea con muy mal olor, lo que puede causar deshidratación. Se contagia a través de juguetes contaminados o por intermedio de la vía respiratoria. Se puede prevenir con una vacuna en gotas antes de los 8 meses.

Influenza

Es una infección viral respiratoria que afecta nariz, garganta, bronquios y, ciertas veces, a los pulmones. Existen 2 clases de influenzas, la tipo A y B, que pueden originar una enfermedad epidémica, ocurriendo generalmente en invierno. Se presenta con fiebre, dolor de cabeza, escalofríos, tos seca, dolor muscular, fatiga, congestión nasal y molestias a la  garganta.

Virus sincicial respiratorio

Se caracteriza por dificultad respiratoria, mucha congestión, fiebre y tos. Es diagnosticado por exámenes de laboratorio. La infección en lactantes es más severa, porque sus bronquios pueden colapsar, produciendo bronquitis o neumonía. El tratamiento a seguir consiste en bajar la fiebre, hidratar, hacer lavados nasales con suero fisiológico, aspirar sus secreciones y, en ocasiones, pueden ser necesarias sesiones de kinesioterapia. También es posible que el pediatra indique el uso de inhaladores y corticoides.

Para tener en cuenta

Displasia de cadera

Ocurre cuando presenta algún problema en las articulaciones de su cadera y no encajan de forma correcta la cabeza del fémur y la cavidad de la pelvis. El pediatra es quien lo nota al practicar las maniobras de Ortolani y Barlow al bebé recién nacido, confirmándolo luego con una ecografía o radiografía de las caderas a los 3 meses. Si no se identifica y trata a tiempo, pueden haber dificultades para sostener el cuerpo cuando comienza a caminar, provocando lesiones óseas.

Soplo cardíaco

En los recién nacidos, debido a que su corazón está muy cerca de las paredes del pecho, es posible escuchar el sonido de la sangre cuando lo atraviesa. Si éste es irregular, podría tratarse de un soplo “inocente” o “funcional”, que desaparece a medida que vaya creciendo. Si el pediatra sospecha de algún problema, lo tiene que derivar a un cardiólogo infantil quien le indicará una radiografía de tórax, un electrocardiograma y una ecocardiografía para descartar algún trastorno o el mal funcionamiento de ese órgano.

Criptorquidia

Sucede cuando uno de los testículos, o ambos, se encuentran fuera de la bolsa escrotal. Es probable que durante la gestación se haya interrumpido la ruta de descenso que los conduce desde el abdomen hasta el escroto y se manifiesta con mayor frecuencia de un solo lado. Esto se puede observar, verificando que los testículos se encuentren dentro de su bolsita y que sean palpables fácilmente durante el primer año de vida. De no ser así, es necesario consultar con un urólogo infantil para que lo evalúe.

Hernia inguinal

En este caso, la protuberancia está en la ingle. Se forma cuando parte del intestino se introduce en uno de los canales inguinales, produciendo una hinchazón en el pliegue donde el abdomen se junta con el muslo, por la debilidad de los tejidos. Son habituales al nacer, pero de todas maneras se deben operar, puesto que puede conllevar complicaciones a futuro.

¡Urgencias!

Atoro con algún objeto

No se recomienda que le metan los dedos si no se ve el objeto, ya que se podría introducir aún más. Si todavía no cumple 1 año, se sugiere que lo sostengan boca abajo, de forma que su cabeza quede más abajo del tronco y darle, con la palma de la mano, 5 golpes firmes entre sus hombros. Se debe tener cuidado con los golpes, ya que el cuerpo sólido se puede incrustar en la tráquea o en los bronquios. La maniobra de Heimlich se recomienda en niños mayores de 1 año, por la cual hay que tenderlo boca arriba sobre una superficie rígida, apoyando las manos una encima de otra, entre el esternón y el ombligo, y empujar varias veces en dirección al tórax.

Quemaduras

Poner la zona afectada bajo el chorro de agua fría, durante 5 a 10 minutos. No es bueno que se apliquen cremas para el dolor. Si la ropa se le pegó al cuerpo, hay que quitarla con cuidado y verter agua sobre el área, cubriéndola con un apósito estéril o una tela limpia y luego dirigirse a urgencias.

Picadas de insecto

Las más comunes son las causadas por avispas y abejas. La zona se hinchará y enrojecerá, además tendrá un intenso dolor. Se recomienda frotar el área afectada con un algodón con agua y aplicar hielo de inmediato para evitar que el tóxico se esparza. El vinagre doméstico también es una buena opción para estos casos. Se debe empapar un pañuelo con éste y ponerlo sobre la piel, debajo de algo helado, por 5 minutos aproximadamente. Si los síntomas continúan tras 24 horas -presenta hinchazón en la cara, vómitos o diarrea, entre otros- hay que llevarlo a urgencias, porque puede estar presentando una reacción alérgica.

Picadura de araña

En caso de ser mordido por una, le deben poner hielo inmediatamente en la zona afectada en forma intermitente y según la tolerancia (no más de 15 minutos cada hora), ya que el veneno actúa más a altas temperaturas. Si existe la sospecha de ser araña de rincón, o presenta síntomas como lesión violácea en la piel, fiebre, náuseas, vómitos, palidez o ictericia, hay que acudir inmediatamente a urgencias.

Mordedura de animal

Generalmente puede haber una herida sangrante o lesiones menores. Hay que lavar la zona afectada con abundante agua y cubrir con un paño limpio, para luego acudir a urgencias para recibir tratamiento de la herida y vacunación en caso de ser necesario.

Esguince o fractura

Si tiene dolor en cualquier parte del cuerpo que ha sufrido algún golpe, se habla de traumatismo. Se debe poner frío en el área lastimada y acudir a urgencias, dependiendo de la gravedad del golpe, sobre todo si hay deformidad en la zona y no puede moverse.

Intoxicación o sobredosis

Generalmente se producen si consume pesticidas, detergentes y/o medicamentos. En caso de ingestión de alguna sustancia, se debe trasladar al menor de inmediato a urgencias y llevar el envase del producto. Si se trata de inhalación, sacarlo al aire libre y llamar a una ambulancia en caso de pérdida o alteración de conciencia.