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Vicios en el embarazo

Antes del embarazo

VICIOS EN EL EMBARAZO-MAMA Y BEBE- EMBARAZO

A muchas mujeres les gusta fumar y tomar, y si bien es de conocimiento público el daño que esto provoca en el organismo, es una decisión personal. Sin embargo, esta deja de serlo en el momento en el que quedas embarazada, puesto que hay un tercero indefenso involucrado. Conoce sus consecuencias a continuación.

VICIOS EN EL EMBARAZO - MAMA Y BEBE

La mujer chilena fuma un promedio de 8,9 cigarros diarios y consume 5,5 litros de alcohol al año, de acuerdo a cifras entregadas por el Ministerio de Salud y la Organización Mundial de la Salud, respectivamente. La edad de inicio de ambos vicios se sitúa entre los 13 y 15 años según estudios realizados por la Organización Panamericana de Salud.

Un panorama bastante desalentador, considerando que el 37,1% de las mujeres del país fuma y el 28% de las embarazadas también lo hace. Además, al ser un vicio adquirido desde muy temprana edad, su erradicación es cada vez más difícil.

Por lo anterior, es fundamental que los padres conozcan cuáles son los efectos que pueden tener estas conductas en la vida del feto, ya que todo lo que ingiera la madre durante esos 9 meses, afectará para bien o para mal el desarrollo de su guagua.

Tabaquismo

Una madre que fuma debe estar consciente de que las paredes de la placenta son permeables, por lo que tanto la nicotina como el dióxido de carbono, ambos compuestos presentes en todos los cigarrillos, están llegando directamente al feto, produciéndole espasmos en los vasos sanguíneos y alteraciones cardíacas. La nicotina puede interferir con el suministro de oxígeno, además que se concentra en la sangre fetal, en el líquido amniótico y en la leche materna.

Las consecuencias del tabaquismo pueden estar presentes en todas las etapas del embarazo. Durante el primer trimestre, la afección más común es el aborto espontáneo, mientras que en el segundo, el número de amenazas aumenta, incrementando la posibilidad de un parto prematuro, de desprendimiento de placenta, de niños de bajo peso al nacer, de mortalidad perinatal y de muerte súbita neonatal, además de problemas como labio leporino, daños en la espina bífida y paladar hendido, entre otros. El recién nacido también puede mostrar señales de estrés y síntomas del síndrome de abstinencia. Y como si esto fuera poco, hay otras patologías como asma, diabetes, obesidad o deficiencias en el crecimiento físico e intelectual, que pueden desatarse a largo plazo, afectando al niño, adolescente o adulto que tuvo una madre fumadora.

Ingesta de alcohol

Este líquido y el embarazo no son una buena combinación. En estricto rigor, cada gramo que ingresa al cuerpo de la madre es traspasado al feto por el cordón umbilical. Nadie sabe con exactitud el daño que el alcohol puede causar a tu guagua, incluso una mínima cantidad, por lo que te recomendamos evitarlo durante el tiempo que dure la gestación.

Cuando tomas, el alcohol pasa rápidamente por tu torrente sanguíneo, cruza la placenta y llega al feto, quien lo procesa más despacio que tú. Este pone en peligro su desarrollo de varias maneras. Por un lado, aumenta el riesgo de abortos espontáneos y de que nazca muerto; incluso, tomar solo una bebida alcohólica al día puede incrementar el riesgo de que nazca con bajo peso o de que más adelante sufra problemas diversos de aprendizaje, del habla, de atención y de hiperactividad. Hay estudios que muestran que las embarazadas que ingieren un trago por semana, tienen más probabilidades de que sus hijos tengan comportamientos agresivos y antisociales, que las que no beben nada de alcohol.

Si la ingesta es constante, lo más probable es que esa guagua nazca con el Síndrome Alcohólico Fetal (SAF), enfermedad irreversible que involucra serios problemas físicos y sicológicos. Dentro de los primeros, está la dificultad de audición y habla, mala coordinación, escasa separación de la nariz y la boca (filtro corto), ojos muy pequeños (microoftalmia) y dismorfia facial, entre otras. En tanto, los problemas sicológicos suelen ser: retraso mental, dificultad para establecer relaciones personales en la adultez y tener comportamiento excesivamente impulsivo.

Frente a este sinfín de enfermedades, el llamado es a que tanto la madre como el padre mantengan una vida sana, reduciendo al mínimo la ingesta alcohólica y eliminando el cigarro de forma definitiva, ya que los efectos mencionados también  afectan a fumadoras pasivas.

La gravedad de las patologías asociadas al consumo de cigarro y alcohol debe ser conocida por las madres, para que así tomen conciencia de la nocividad que tienen estos vicios en el feto. Por eso las invitamos a evitarlos, para así asegurar la gestación adecuada de esa vida en formación.