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¡Tu casa segura!

0-24 meses

Una vez que tu hijo empieza a desplazarse por sí solo -ya sea gateando o caminando- es hora de transformar tu hogar en un lugar seguro para él. Esto no significa que tengas que guardar todos tus adornos, pero sí tener ciertas precauciones para evitar accidentes.

Los accidentes ocurren cuando uno menos se lo espera. Por eso y cuando hay niños siempre lo mejor es prevenir. Pequeños detalles podrán salvarte de muchos malos ratos e, incluso, la vida. Estos son algunos consejos básicos de prevención en la casa:

Explora el territorio. Hasta este momento tu hijo ha visto el mundo desde tus brazos, pero ahora lo hará desde otra perspectiva. Agáchate y mira lo que él verá y así te darás cuenta de los posibles peligros que existen.

Vigílalo siempre. Aunque te esmeres al máximo por hacer tu casa segura, esta nunca estará completamente libre de accidentes. Por esto, la vigilancia debe ser permanente, sobre todo si tu hijo es ingenioso. ¡No lo dejes nunca solo!

Ten cuidado con los muebles muy puntudos. Existen unos esquineros de goma que se le pueden poner a los bordes puntiagudos, así se amortiguará el impacto si tu hijo choca con ellos.

Pon mallas de seguridad. Si vives en departamento o tienes segundo piso, es esencial que las instales. Es mejor hacerlo antes que tu guagua nazca, pero si no alcanzaste, cuando empiece a gatear es el punto tope para ponerlas.

Persianas y cortinas. Los cordeles de ambas pueden ser muy peligrosas, porque el cuello de un niño puede quedar atrapado en ellos. Amárralos de tal forma que queden fuera de su alcance; y nunca pongas su cuna o cama cerca de ellos.

Escaleras. Pon una reja tanto en la parte inferior como en la superior, y cuando sea tiempo enséñale a subir y bajarla de la mejor manera.

Cables de electricidad. Sácalos de donde el menor pueda alcanzarlos y ponlos atrás de los muebles. Si se los lleva a la boca puede correr el riesgo de recibir una descarga eléctrica.

Enchufes. Tápalos con cubiertas protectoras o pon muebles muy pesados delante de ellos para impedir que el pequeño pueda meter los dedos o intente insertar algún objeto que pueda hacer que se electrocute.

Cajones. Mantenlos siempre cerrados y, si es posible con llave, para que tu hijo no los use como escaleras ni se les caigan encima.

Barandas. La distancia entre cada poste vertical no debe ser superior a 10 cm., y ninguno debe estar suelto. Si es mayor, el pequeño puede meter su cabeza y quedar atascado.

Chimeneas, estufas, calentadores. Coloca barreras protectoras para que no toque las superficies calientes. Desconecta los radiadores eléctricos cuando no los estés usando y déjalos fuera de su alcance.

Manteles. Si cuelgan de la mesa y no están bien sujetos es mejor sacarlos mientras no los estén usando hasta que tu hijo aprenda a no tirar de ellos.

Tope de puertas. Existen unas gomas en forma de U que se instalan en la parte superior de las puertas para evitar que estas se cierren y los niños se aprieten los dedos.

Artículos peligrosos. Guárdalos en un lugar seguro y al que tu hijo no pueda tener acceso de ninguna forma. Herramientas, productos tóxicos, fósforos, encendedores, elementos afilados y remedios, entre otros.

Alfombras pequeñas. Asegúrate que todas tengan antideslizante y no las pongas en la parte superior de las escaleras.

Ojo con los productos de aseo. No te distraigas cuando estés limpiando, solo basta un segundo de descuido para que pueda intoxicarse.

Envases. Nunca pongas productos tóxicos en recipientes que antes fueron de comida, tu hijo puede tomarlo por equivocación pensando que se lo puede comer.

Ventanales. Existen stickers de diversos motivos que se le pueden pegar a los vidrios para que los niños sepan que hay una ventana y no la atraviesen por accidente.

Seguros contra niños. Tanto en la cocina como en el baño, coloca pestillos a prueba de niños en los cajones y puertas que no quieras que tu hijo abra.

Baños. Mantén las puertas cerradas y la tina vacía siempre. Además existen unos seguros para que los niños no puedan abrir la tapa del WC.

Mascotas. Si tienes un perro o un gato, preocúpate que tenga sus vacunas al día y no dejes solo al menor con el animal.

Objetos de decoración. No es necesario que los saques, enséñale a tu hijo que eso no se toca y pásale uno de sus juguetes en vez. Eso sí, retira -por un tiempo- aquellos que puedan caerle encima por accidente.

No le prohibas todo. Deja por lo menos un clóset -con ollas, recipientes de plástico, cucharas de madera, paños de plato- sin seguro para que el pequeño puede explorar su contenido y así satisfacer su curiosidad. Esto lo mantendrá alejado de los lugares prohibidos.

Cuando cocines. Intenta utilizar los quemadores de atrás, para evitar una posible caída de la olla. Asimismo, nunca cocines con tu hijo en brazos y enséñale que es un lugar de peligro. No olvides dejar siempre los mangos mirando hacia atrás para que queden fuera de su alcance.

Piscina. Instala rejas alrededor de ella, la que debe tener al menos un metro y medio. Jamás lo dejes bañarse sin vigilancia ni chaleco salvavidas, y si es posible, enséñale a nadar a una edad temprana.

Cigarros. No fumes alrededor de tu hijo y nunca dejes cigarrillos encendidos ni cenizas en los ceniceros. Tu hijo puede agarrarlos y metérselos a la boca.