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Trastorno del lenguaje

Destacado 1

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Este mal es más común de lo que pensamos, pero mientras antes sea detectado y tratado, más rápido será su superación. Aprende a reconocer ciertos signos que son indicativos de que tu hijo puede sufrir esta patología.

Por Francesca Tamagnone Carreño
Fonoaudióloga, Centro de Salud Fisiomeds Concón
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Las bases del desarrollo del lenguaje tienen lugar en los primeros años de vida gracias a la plasticidad y flexibilidad neuronal. A través de la presencia de personas, objetos llamativos y un contexto de situaciones adecuado, podemos provocar en el niño un grado de interés y actividad necesario para un aprendizaje significativo. Sin embargo, fallas en el proceso de estimulación y aprendizaje desde edades tempranas generan dificultades que pueden estar asociadas a otras necesidades educativas especiales.

Tal es el caso del trastorno del lenguaje, el cual corresponde a una alteración de la adquisición y uso de este en sus formas hablada, escrita o de signos. Cuando estamos frente a menores que lo sufren, estos pueden tener problemas para entender lo que se les dice, lo cual concierne al lenguaje receptivo, y/o presentar dificultades para expresarse, pertinente al lenguaje expresivo (según ASHA, siglas en inglés para Asociación Americana del Habla, Lenguaje y Audición).

¿Cómo darme cuenta?
Si tienes dudas de que tu hijo pueda estar sufriendo de este mal, acá te compartimos algunas de las características típicas que te pueden ayudar:
· Retraso en la aparición de las primeras palabras con significado, las que se asoman normalmente alrededor del primer año de vida.
· Vocabulario limitado; alrededor de los 3 años existe una ‘explosión’ del lenguaje, aumentando considerablemente versus los años anteriores.
· Frases con pocos elementos gramaticales sobre los 3 años, por ejemplo, “mamá pan” y con diversos errores gramaticales y problemas en la construcción de frases.
· Repetición de palabras sin entender su significado.
· Dificultad en uso de verbos, sobre todo en tiempos verbales.
· Problema para adquirir nuevas palabras y organizarlas mentalmente en categorías de significados.
· Le cuesta la definición de palabras.
· Habla ininteligible; principalmente porque cambia, omite o distorsiona las letras de las palabras (por ejemplo: tamión por camión, pieneta por peineta).

Detección temprana
Es importante recalcar que esto no se explica por una patología que lo desencadene como, por ejemplo, daño neurológico, discapacidad intelectual, retraso del desarrollo o algún síndrome. Es por eso que se denomina trastorno específico del lenguaje.

Generalmente se inicia con un retraso del lenguaje en edad temprana, el cual no fue detectado, tratado, o que no evolucionó positivamente. De ahí la importancia de que se pesquise oportunamente. Una vez descubierto, es relevante que se comience un plan terapéutico, ya que sus dificultades son persistentes por lo que requieren de una terapia de intensidad y frecuencia importantes. Es necesario, además, contar con apoyo en la casa y establecimiento educativo, puesto que dada la naturaleza del trastorno, contribuye al pronóstico que se trabajen los contenidos aprendidos en todos los contextos comunicativos del niño.

Diagnóstico
Si tienes alguna sospecha de que tu hijo pueda presentar alguna de estas características, es esencial acudir a un fonoaudiólogo, quien es un profesional especialista en patologías de lenguaje y comunicación, y de esa manera confirmar o descartar este mal.

Una vez efectuado el diagnóstico es importante:
· Usar modelos lingüísticos adecuados. Es decir, que se le hable al menor de forma correcta y clara, y no usando diminutivos o acortando palabras.
· Estimular constantemente el lenguaje en el hogar para favorecer la expresión de este. Generar diálogos sobre las situaciones cotidianas, impulsando las interacciones sociales. Leerle cuentos, fomentar canciones infantiles, dar un espacio para la comunicación entre todos los miembros de la familia. Una estimulación activa no solo propiciará el lenguaje, sino que también las capacidades físicas, emocionales, sociales y de aprendizaje.
· Potenciar los contenidos trabajados en las sesiones de terapia, repasándolos en la casa de acuerdo a las indicaciones realizadas por el terapeuta. Estas acciones impulsan los logros de los objetivos fijados y ayudan a que los conceptos aprendidos no sean olvidados y generen un retroceso en las sesiones.
· Generar un ambiente de comprensión y apoyo. Así se motivará al pequeño a trabajar constantemente y evitar frustraciones.

Siguiendo estos consejos junto a los indicados por especialistas, más la ayuda de un equipo multidisciplinario y la participación activa de la familia, se provocarán cambios positivos en el tratamiento y desempeño social y académico de tu hijo, preparándolo de mejor forma en su desarrollo comunicativo.