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Programación Neurolingüística, ¿qué es y para qué sirve?

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Este programa busca promover los mensajes positivos hacia nuestros hijos, resaltando cada uno de sus logros y utilizando las frases adecuadas, pues de esta manera estamos contribuyendo a la formación de niños felices.

La Programación Neurolingüística (PNL) es un modelo que afirma que los pensamientos están conformados de palabras, cuya calificación, ya sea positiva o negativa, estará condicionada por el lenguaje empleado al momento de nombrarlas. Esta concepción viaja por las neuronas y crea un programa que se instala en nuestro cerebro y produce emociones que dirigen posteriormente nuestra forma de actuar y reaccionar.

Es decir, son programas que se comienzan a elaborar desde antes de nacer y que son influenciados por quienes nos rodean, ya sea padres, abuelos, familiares, profesores e incluso nuestros amigos, los medios de comunicación y nosotros mismos.

Estas estructuras que orientan nuestro actuar son aceptadas sin que uno pueda darse cuenta si son favorables o desfavorables, por ello, adquiere mucha relevancia el rol de los padres en la primera infancia, pues serán quienes le otorguen a las palabras la connotación que formará los programas que permanecerán en la mente de nuestros hijos hasta su vida adulta.

Así, un lenguaje positivo que destaque tanto los méritos como los intentos y sea constructivo, ayudará a los menores a crecer con una autoestima sana, pues serán capaces de confiar en sus capacidades y no tendrán temor al fracaso.

Además de estar atentos a las palabras empleadas, hay que entender que los niños aprenden imitando y tal como lo hacen con el habla o la escritura, son capaces de captar la forma de ver la vida de los adultos que los rodean.

De esta manera, si un padre o una madre suelen ver los problemas de manera positiva y resolutiva, el niño entenderá que esa es la forma de mirar los conflictos. Por el contrario, la negatividad también puede ser aprendida. Si escucha decir a los padres que son malos para las matemáticas, si hablan mal de sus amigos e incluso si padecen alguna enfermedad, el menor puede aprender a apropiarse de todas estas cargas que no le pertenecen.

Por lo anterior, procurar formarlos en el camino del positivismo desde pequeños será de gran ayuda, pues culturalmente no tenemos una mentalidad de éxito, por el contrario, en nuestro país se tiende a oír que realizamos ‘todo a medias’, que somos ‘pillos’, pues logramos encontrar la manera más simple, corta y rápida de hacer las cosas (y no siempre con buenos resultados) o que nos gusta ‘sacar la vuelta’. Todas estas concepciones, a pesar de venir de entes externos al núcleo familiar, podrían -al ser reiterativas- crear un programa en la que el menor se sienta parte de esta categorización, limitando sus capacidades.

Sugerencias

Uno de los principales errores que cometemos los padres es recurrir al recurso ‘NO’: “No seas flojo”, “no seas desordenado”, “no seas irrespetuoso”, pues se afirma que el cerebro pasa por alto la negación, manteniendo sólo el adjetivo que lo acompaña, en este caso, ese niño entiende que es flojo, desordenado e irrespetuoso.

Para corregir estas conductas, lo correcto en términos de PNL sería decir: “Tú que eres tan entusiasta, levántate y ayúdame”, “tú que eres tan limpio, ordena tu pieza”, “tú que eres tan caballero, no grites al hablar”, etc.

Cuando los padres se ven enfrentados a una situación como la descrita anteriormente, hay que procurar emplear palabras y gestos amables, en los que el sentimiento que guíe el discurso sea el amor. Y cuando haya algo positivo por resaltar, se sugiere hacerlo públicamente, frente a los otros miembros de la familia para que se sienta aún más valorado.

Hay que evitar ofrecer recompensas materiales como juguetes o comida y para que éstas tengan un buen efecto, deben ser entregadas justo después de que el niño haya realizado la acción esperada y no como condición previa.

Al momento de hablar con los hijos, hacerlo utilizando términos que le permitan asociarse con una persona de éxito. Si este lenguaje es repetitivo y está cargado de emociones positivas, de seguro el programa que se cree a nivel cerebral lo ayudará a ver la vida desde una perspectiva feliz, que es lo que todo padre busca para sus hijos.

En definitiva, la PNL nos permite tomar conciencia del lenguaje que usamos, pues éste afecta la bioquímica de nuestro cuerpo y de quienes nos rodean. No es lo mismo tener pensamientos que nos hacen sentir bien, que aquellos como “qué tonto fui”, que nos hacen tener una idea negativa de nosotros mismos.

Por lo tanto, este modelo te propone conocerte y optimizar tus capacidades y, al hacerlo, estarás mejorando considerablemente la de tus hijos para que logren ser personas que mantengan buenas relaciones familiares, que no enjuicien a otros y que tengan un mejor control sobre sus emociones.