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¡No duerme!

0-24 meses

Closeup of a cheerful cute baby under comforter

Si tu hijo nació recientemente, de seguro estás atravesando por días cansadores y noches más largas. ¿Es normal que despierte tantas veces? ¿Estás haciendo algo mal? Conoce el proceso de toda guagua en el siguiente artículo, el que esperamos te ayude a vivir una maternidad más descansada.

Una de las primeras transformaciones que produce la llegada de un hijo al  hogar es el cambio en la forma y tiempos del sueño. Esto no significa necesariamente que se duerma menos, pero sí que de ahora en adelante se hará de una manera distinta, es  decir, a intervalos.

Madurando juntos

Lo primero que debes tener en cuenta  es que el hecho de que tu guagua  despierte constantemente no significa que sea “mañoso” o que te esté “manipulando”, ni menos que estés realizando algo mal. Los recién nacidos requieren de estos despertares irregulares, pues es su mecanismo de supervivencia.

Lo anterior se explica porque la única forma que tienen de asegurar que su cuidador está cerca, es pidiéndole atención. De lo contrario, su seguridad, comida y calor se verían amenazados. El error entonces es creer que el sueño no requiere de tiempo para que se incorpore como cualquier otro aprendizaje.

Para la psicóloga experta en apego, María José Ugarte, el dormir es una necesidad básica del niño y responde a un proceso evolutivo al igual que el gateo y posteriormente el caminar. Por lo tanto, estos despertares durante el primer año de vida son esperados y normales.

“En los 3 primeros meses de vida, los niños cuentan con un sueño de 2 fases: REM en su mayoría y sueño lento de ritmo ultradiano, es decir, no distinguen entre el día y la noche. Por esta razón, es muy común experimentar noches más ajetreadas, ya que en este período lo primordial para la guagua es estar alerta”, comenta  la especialista.

Lentamente su sueño va evolucionando hacia otras fases, lo que no significa que no vayan a existir retrocesos. Es muy común que niños que durante algún tiempo lograron pasar la noche completa durmiendo, experimenten despertares intermitentes en otra etapa.

María José Ugarte asegura que entre los 6 y 7 meses, el menor va adquiriendo las fases del adulto, la que consta de 5 fases, lo cual a veces puede conllevar micro despertares al terminar un ciclo de sueño y comenzar el siguiente. “Ésta es la explicación del por qué en esta fase el sueño es bastante inestable, pues  experimenta nuevas adquisiciones a las que debe adaptarse”, afirma.

El sueño entonces, al ser un proceso evolutivo, requiere del apoyo incondicional de los padres o cuidadores. Una manera de ayudar al niño a alcanzar esta madurez es practicando el colecho, que es la acción de compartir la cama con el menor.

Esta alternativa cuenta con estudios de respaldo, como el realizado por J. McKenna (J. Mckenna y S. Mosko, 1994), que confirma que la respiración del bebé y de la madre o padre se va acoplando, lo que va permitiendo la alternación de las fases del sueño infantil.

¿Hasta cuándo?

A pesar de entender que los despertares son un proceso natural, éstos son agotadores para los padres, quienes deben levantarse al día siguiente, sin importar las horas de sueño que se hayan logrado alcanzar. Entonces es común preguntarse: ¿Cuándo dormirá toda la noche? Pues bien, esta respuesta dependerá de cada niño, pero por lo general antes del año consiguen  las fases de un adulto.

“Hay que tener presente que durante el primer trimestre de la vida extrauterina, el sueño del menor es bastante caótico, luego se torna inestable y se espera que cerca de los 5 años el niño logre dormir durante toda la noche sin problema”, concluye la profesional.