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Mastitis puerperal: Reconócela y trátala a tiempo

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Esta inflamación de las glándulas mamarias ocurre por lo general en el primer período de lactancia y produce síntomas que pueden asustar a la reciente madre. Sin embargo, éstos son fáciles de identificar y su tratamiento tiene excelentes resultados. Aprende todo lo que debes saber a continuación.

La mastitis puerperal, también llamada por lactancia, afecta casi al 10% de las mujeres que están amamantando y sus causas por lo general son 2: grietas en los pezones o estasis láctea, nombre con el que se conoce la retención de leche en uno de los conductos mamarios por un tiempo prolongado, ya sea por alguna obstrucción o bien por un incompleto vaciamiento de los senos por parte del bebé.

Por su parte, las fisuras del pezón, que habitualmente aparecen al comienzo del período de lactancia, favorecen la invasión de bacterias de la piel en el tejido mamario. Si bien puede ser causada por diversos microorganismos, el más común y responsable de más de la mitad de los casos, es el Staphylococcus Aureus.

Síntomas de la mastitis puerperal:

.- Dolor en alguno de los pechos.

.- Parte del pecho adolorido enrojecido e hinchado.

.- Al contacto, el área suele estar endurecida y afiebrada.

.- Cansancio y escalofríos.

.- Malestar general y fiebre -por lo general- sobre los 38°C.

.- Manifestación de los síntomas de forma súbita.

¿Cómo prevenirla?

1.- Procurar que el recién nacido agarre correctamente el pecho.

2.- Respetar la libre demanda, evitando la restricción de tomas.

3.- Asegurarse de dar todo el contenido de una mama antes de comenzar con la otra.

4.- Intentar amamantar exclusivamente durante los primeros 6 meses.

5.- Optar por ropa suelta en la zona del pecho y no cargar bolsos pesados.

6.- Consultar de inmediato en caso de sospecha de una mastitis puerperal.

Recomendaciones

Las recomendaciones adicionales al tratamiento determinado por el médico tratante son las siguientes:

1.- Para que el tratamiento sea exitoso, es fundamental que la madre no suspenda la lactancia, pues el vaciamiento frecuente del pecho afectado es esencial para la recuperación.

2.- No temer por la salud del bebé. Si bien se está en presencia de una infección, la leche materna es muy rica en anticuerpos y la acidez del estómago del lactante destruirá las bacterias ingeridas.

3.- Utilizar compresas o baños calientes para ayudan a que la leche baje.

4.- Puede que la guagua se inquiete al succionar el pecho comprometido, puesto que la congestión generalmente hace más lenta la salida de la leche. De ocurrir esta situación, calmar y mantener al menor en la posición de amamantamiento, puesto que es fundamental vaciar toda la leche producida.

5.- En caso que el bebé no quiera seguir tomando, continuar con el pecho sano y recurrir a la ayuda de un extractor ya sea manual o eléctrico para procurar vaciar la mama congestionada.

Tratamientos

La mastitis se trata con antibióticos, los que se deben tomar por 10 días. Los empleados para aliviar esta dolencia son compatibles con la lactancia, pues la cantidad eliminada en la leche es mínima, siendo muy seguros para la guagua.

Si transcurridas 48 a 72 hrs. de administrado el antibiótico no hay señales de mejoría, se sugiere avisar al médico tratante quien seguramente solicitará la realización de un examen de la mama para descartar la presencia de un absceso.