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Ya no es lo mismo

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La llegada de un hijo pone a prueba no sólo la paciencia de los padres sino que también su relación. No es extraño escuchar a parejas que se acusan de haber cambiado y de no ser los mismos de antes. Si estás viviendo esta situación, te invitamos a leer este artículo y a ver que es una realidad mucho más común de lo que crees.

La llegada de un tercero significa cambios, lo que no necesariamente constituye un problema, pero sí una readaptación. Por lo general la paternidad es parte de un proyecto, en el cual se asume que se experimentarán cambios a todo nivel: económico, familiar y de pareja.

Frente a este desafío se debe generar un nuevo grado de reorganización, pues la función materna se hace más fuerte y la diada madre/hijo tiende a provocar que el padre se sienta más excluido. De ahí la importancia de resguardar este punto, potenciando el rol paterno en la crianza.

Para el equipo de Familia y Parejas del Centro Aida, los conflictos más recurrentes se suelen generar por la falta de espacios de pareja, por la sobredemanda de la madre y por la diferencia de roles, ya que si bien en la actualidad el hombre está más involucrado en la crianza, suele tener más relación con la mamá. Por lo anterior, se vuelve fundamental contar con una red de apoyo.

Una manera de evitar caer en constantes peleas y recriminaciones post hijos, es organizando las tareas que exige la maternidad y paternidad. Es decir, se debe generar una repartición de roles, para que ambos padres compartan la responsabilidad y se tiene que desarrollar la capacidad de posponer gratificaciones individuales en post de un tercero. De este modo, cada uno podrá tener su espacio.

Si los padres no son capaces de establecer acuerdos mínimos que faciliten la convivencia en este nuevo escenario, que involucra la llegada de un hijo, es recomendable recurrir a una terapia de pareja ya que las peleas cotidianas afectan al menor que se está integrando a la familia.

“En todo sistema de relaciones, la totalidad de los miembros se ven afectados, tanto favorable como negativamente por las dinámicas, aún cuando los desacuerdos son parte de la vida familiar”, afirma el equipo del Centro Aida.

Por lo anterior, se vuelve prioritario el brindarle un ambiente tranquilo y lleno de amor al recién nacido, pues a pesar de su corta edad, es capaz de percibir el entorno en el que se encuentra. Y entender que para lograrlo, las parejas deben aprender a ser flexibles y capaces de llegar a acuerdos, sin importar el tipo de paternidad que quieran vivir con sus hijos.

Todas las parejas viven la paternidad de un modo particular y propio, requiere flexibilidad, capacidad de llegar a acuerdos.