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Una cruda realidad

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De seguro tienes claro el significado del término “bullying” pero ¿te has informado al respecto? Si la respuesta es negativa, la invitación es a leer este artículo ya que en Chile el 64% de los escolares de 4to básico han reconocido haberse sentido víctimas de esta agresión. Tú hijo podría ser uno de ellos.

La violencia escolar no es un tema nuevo, de hecho siempre ha existido, sin embargo, en los últimos años los casos se han agravado y la población ha tomado conciencia respecto de la importancia de prestar atención tanto a las víctimas como a los victimarios.

De acuerdo a información de Educar Chile, para que una agresión sea considerada como bullying debe cumplir con tres requisitos: primero, existir un comportamiento que tenga como intención hacerle daño a otro. Segundo, que se lleve a cabo de forma constante durante un período de tiempo, y tercero, que haya asimetría de poder. Es decir, un acto eventual y único no está considerado dentro de esta definición.

En Chile la situación es bastante preocupante. El último Estudio Internacional de Tendencias en Matemáticas y Ciencias (Timss) arrojó que si bien el país mejoró su rendimiento, las cifras de violencia escolar son más altas que el promedio internacional casi en 10 puntos. En términos concretos, el 62% de los escolares de cuarto básico reconoció sufrir bullying. De ellos, el 31% lo vivencia casi todas las semanas, mientras que la otra mitad, por lo menos una vez al mes.

Esta cruda realidad nos ubica en quinto lugar dentro de los países con peores índices de violencia escolar. ¿Preocupante no? Sobre todo porque de acuerdo a los estudios existentes, la situación se da por igual en todos los estratos sociales y en ambos sexos.

¿Qué podemos hacer?

Para que los padres cuenten con todas las herramientas necesarias para enfrentar la situación, tanto si el hijo es la víctima como si es el victimario, conversamos con la psicóloga infanto-juvenil de la Universidad Católica, Alejandra Montesinos.

¿A qué edad comienza generalmente el bullying?

Esta situación suele comenzar a ser identificable entre los 6 y 7 años, aunque existen estudios que hablan de intimidación física en edad preescolar. Tempranamente pueden aparecer situaciones de agresión entre pares en que uno de ellos asume una posición más débil frente a otro, pero a medida que se va avanza en edad, la violencia física se transforma más bien en relacional, lo cual es más complejo porque se vuelve invisible más fácilmente para el resto.

Si la agresión ocurre a una edad más avanzada se complejiza la dinámica con consecuencias emocionales, cognitivas y sociales mucho más graves.

¿Cuál es el perfil del niño que sufre de bullying?

Le podría pasar a cualquier niño, sin embargo, hay factores que los hacen más vulnerables por ejemplo, aquellos más débiles, tímidos o inseguros o quienes tienen dificultades para relacionarse con sus pares porque no han desarrollado las habilidades para desenvolverse adecuadamente.

Como padres, ¿qué debemos hacer al momento de confirmar que un hijo está siendo víctima de agresiones?

En primer lugar, escuchar y contener al niño, permitiéndole expresar sus emociones libremente. Es importante acompañar, empatizar y escuchar, mostrándole confianza y apoyo. Hay que evitar sobre reaccionar ya que es natural como papás sentir angustia, rabia, tristeza o impotencia. Sin embargo, es importante que podamos darle al niño seguridad y la mayor tranquilidad posible ya que, en la medida que nos vea reactivos o sobrepasados emocionalmente, es probable que deje de hablar o de contarnos lo que le pasa para no preocuparnos. Además, al actuar así, de alguna manera le damos la señal de inestabilidad y que incluso los adultos estamos siendo poco capaces de enfrentar esta situación.

En segundo lugar, acercarse al colegio a entregar los antecedentes de esta situación. Hablar con su profesor jefe, orientador o equipo de subdirección para que puedan investigar los acontecimientos y tomar las medidas necesarias. Se recomienda no actuar a través de nuestra rabia enfrentando directamente a la familia del otro niño ya que eso muchas veces empeora la situación.

En tercer lugar, evaluar en qué medida ciertos aspectos de nuestro hijo influyen en que este problema se haya perpetuado. Muchas veces se observa que los niños que sufren bullying tienen ciertas características que los hacen más vulnerables. En estos casos, creo que es muy positivo recurrir a un especialista que evalúe tanto las repercusiones emocionales que esta situación ha tenido en el niño como las características de éste que debería trabajar para equiparlo emocionalmente de modo de prevenir que suceda nuevamente.

¿Cuáles son las recomendaciones para prevenir que un hijo sea víctima?

Siempre fomentar una comunicación abierta. Que como papás nos mostremos disponibles a escuchar y acompañar, de modo que nuestros niños nos puedan ir contando lo que les va pasando, y estar atentos a las señales de manera precoz.

Por otro lado, equipar a los niños con las competencias necesarias para relacionarse de manera positiva con los demás y para poder defenderse cuando otro niño los pasa a llevar. Además, enseñar mediante nuestras conversaciones a pensar en sus sentimientos, en cómo sus actitudes pueden afectar a otros y cómo poder expresar de manera asertiva lo que siente frente a una falta de otro niño. Ojalá podamos aconsejar en estrategias para resolver sus problemas cuando éstos sucedan.