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Un masaje, la mejor culminación del baño

0-24 meses

Una de las mejores instancias para realizarle un masaje a tu guagua es después del baño, puesto que el pequeño ya empezó a relajarse y con esto le será aún más fácil conciliar el sueño. Asimismo, el contacto físico con tu hijo es una excelente forma de estimularlo y una de las mayores demostraciones de cariño que él puede sentir.

MINUTO TERAPEÚTICO

Uno de los masajes más recomendados para las guaguas es el conocido como Shantala. Originario de la India, se caracteriza por movimientos lentos, rítmicos, firmes y siempre hacia abajo. Para que lo practiques correctamente, aquí te contamos los pasos.

1. Unta tus palmas con un poco de Crema Corporal Eucerin Baby. Frótalas, ponlas juntas sobre el pecho de tu hijo y deslízalas siguiendo la línea de las costillas.

2. Sube y baja tus manos de manera alternada, cruzándose, desde el costado izquierdo de tu guagua (cadera-ingle) hasta su hombro derecho, y desde la cadera derecha al hombro izquierdo. Son movimientos como olas. El canto de tu mano debe deslizarse por su cuello.

3. Con el bebé acostado sobre su lado derecho, sujeta su brazo extendido con tu mano izquierda mientras que con la derecha rodeas su hombro. Tus dedos índice y pulgar formarán un brazalete que irás deslizando por su brazo. Al llegar a su muñeca, insiste tres veces, sujeta su manito con tu derecha y repite este movimiento con la izquierda.

4. Rodea con cada mano, una junto a la otra, la parte de su brazo cercana al hombro y ve desplazándolas con un movimiento de torsión. Al llegar a la muñeca insiste tres veces y vuelve a comenzar en el antebrazo una vez más. Repite todo con el otro bracito.

5. Con tus pulgares, masajea las palmas desde la base de la mano hasta la punta de los dedos.

6. Desde la base del pecho, sin tocar las costillas, desliza lentamente las manos planas, una después de otra, hacia ti y en perpendicular a tu hijo. Los movimientos deben sucederse como olas, con un ritmo constante.

7. En las piernas repite el mismo movimiento que en los brazos. Primero, bajando en forma de brazalete desde el muslo hasta el tobillo, con una mano y luego con la otra. Repite varias veces. Después, con las dos manos a la vez, pero moviéndolas en dirección opuesta, desde la ingle hasta el pie. Insiste en el tobillo.

8. Masajea su planta del pie, primero con los pulgares desde el talón hasta los dedos. Luego con toda la palma.

9. Pon al pequeño boca abajo, cruzado sobre tus piernas y con su cabeza a tu izquierda. Coloca tus palmas planas en la parte superior de su espalda y realiza movimientos de vaivén, una primero y luego la otra, hacia delante y atrás.

10. Con la mano izquierda recorre su espalda, desde la nuca a las nalgas, con lentitud y firmeza. Paralelamente, con la derecha sujeta su trasero, en oposición al empuje de la mano izquierda. Repite varias veces.

11. Alarga el segundo movimiento, con la mano izquierda y con firmeza, hasta los talones. Con la derecha sujeta sus pies y mantén sus piernas lo más estiradas posible, en tanto recorres su espalda, trasero y piernas con la izquierda. Al llegar a los talones, levanta la mano y vuelve a empezar desde arriba.

12. En la cara, el masaje es muy ligero, más bien un roce con las yemas de los dedos. Comienza por la frente hacia los lados, siguiendo el borde de las cejas.

13. Después, desde la base de su nariz, con los índices o los pulgares, haz un movimiento ligero y de poca amplitud hacia arriba y abajo. Por último, posa los dedos ligeramente sobre sus párpados y, desciende por los bordes de la nariz hacia las comisuras de la boca, la barbilla y el cuello.