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Sordera infantil, conoce las señales de alerta

2-3 años

sordera infantil

Con frecuencia esta suele confundirse con trastornos propios del aprendizaje, situación que puede determinar un incremento en la pérdida de la capacidad auditiva, por eso es necesario estar atentos a las señales de alerta para poder detectarla a tiempo.

La sordera, técnicamente conocida con el nombre de hipoacusia, consiste en la pérdida de la sensibilidad auditiva. Esta puede presentarse en forma unilateral, cuando afecta a un solo oído, o ser bilateral cuando repercute en ambos. Asimismo, este daño puede ir de leve a profundo. En cualquiera de sus niveles, la disminución de la capacidad auditiva incide de forma relevante en el desarrollo sicológico, emocional y social del menor. En este sentido, no tratar a temprana edad alguna complicación de este tipo, no solo podría traer como consecuencia un retardo en los procesos cognitivos, sino que también podría provocar secuelas sicológicas que afecten el carácter y las relaciones interpersonales.

De acuerdo con el Servicio de Otorrinolaringología del Hospital San Juan de Dios, la prevalencia de hipoacusia en los niños aumenta a medida que van creciendo, partiendo con una incidencia perinatal de hasta cinco casos por cada 1.000 nacidos vivos, cifra que se amplía por factores posteriores al nacimiento. “Cuando los menores nacen con una pérdida auditiva, la causa generalmente es genética o debido a antecedentes de riesgo auditivo durante el embarazo y el parto. Es importante mencionar en este punto que el 50% de los infantes que nacen con ella no tienen un historial que haga sospechar que puedan presentar esta condición. Hay otras situaciones en donde los niños nacen oyendo bien, pero adquieren la sordera a temprana edad. En este grupo están las enfermedades que pueden dañar severamente el oído como la meningitis o procesos inflamatorios del oído medio como la otitis, que generalmente causan pérdidas auditivas leves y recuperables”, indica Carolina Méndez, fonoaudióloga de la Universidad Católica.

Para detectar la posible pérdida auditiva existen diversos estudios como audiometrías, emisiones otoacústicas, potenciales evocados auditivos y timpanometrías, “muchas veces la pérdida de audición es difícil de detectar, por lo que se recomienda realizar un examen auditivo al momento del nacimiento”, agrega la profesional. Si no se lleva a cabo o no existe la posibilidad de efectuarlo, resulta fundamental que los padres supervigilen el comportamiento auditivo del menor y, ante cualquier sospecha, acudan a la consulta de un otorrino, quien procederá a practicar la evaluación correspondiente.

Afortunadamente, hoy en día la sordera es una patología tratable que, dependiendo del tipo y grado de pérdida auditiva, puede ser asistida mediante cirugías, audífonos e implantes clocleares. Detectarla tempranamente y encontrar el tratamiento adecuado, es clave para asegurar las mejores posibilidades de desarrollo audio-lingüístico, y, con ello, la auto-confianza del menor.

Señales de alerta

A fin de evitar perjuicios en el desarrollo del aprendizaje e interacción social del infante, tanto los padres como los educadores son responsables de distinguir a tiempo los signos de pérdida auditiva. Puede considerarse que el niño tiene dificultades para escuchar en aquellos casos en que:

– No responde cuando se lo llama o se le pide algo.

– Tiene problemas para distinguir de dónde viene el sonido.

– Requiere que se le repitan las indicaciones frecuentemente.

– No cumple órdenes o malinterpreta las instrucciones.

– En la producción oral o escrita, modifica frecuentemente alguna letra o palabra.

– Al dar una orden, se observa que habitualmente actúa imitando a sus compañeros.

– Pregunta ¿qué? con frecuencia.