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Relaciones sexuales, el mejor aliado de tu piso pélvico

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Con certeza la mayoría de las futuras madres tienen muchas interrogantes en torno al mantenimiento de las relaciones íntimas durante el embarazo, y cómo estas inciden en la salud del suelo pelviano. A continuación aclaramos esas dudas.  

El piso pélvico es una estructura muscular y ligamentosa que se ubica en la parte baja de la pelvis. Este abarca a un conjunto de músculos, también conocidos como periné, los que actúan como soporte de órganos como el útero, el recto y la vejiga. Para muchas mujeres esto se trata de un gran desconocido. Sin embargo, esta musculatura es sumamente importante para mantener una buena calidad de vida, ya que si se debilita puede afectar tanto el bienestar físico como sicológico. En ese sentido, es indubitado que durante el embarazo el cuerpo de la madre cambia significativamente, existiendo zonas que se ven más afectadas, entre ellas, los músculos del suelo pelviano. “Durante este periodo, es una parte de la anatomía que debe soportar mayor peso, debido a que el bebé está creciendo”, explica Carolina Silva, kinesióloga especialista en disfunciones del piso pélvico.

Debido a lo anterior, es común que surjan dudas acerca de la conveniencia o no de mantener relaciones sexuales en los meses de gestación. Respecto de ello, la especialista es enfática en señalar que estas no causan daño a la musculatura del piso pélvico. De manera que, salvo casos excepcionales en los que el médico tratante dé una indicación contraria, el sostenimiento de los encuentros íntimos en cualquiera de las semanas de embarazo es, por regla general, una actividad que las parejas pueden desarrollar con absoluta normalidad y tranquilidad.

Ahora bien, desde el punto de vista kinesiológico, existen ciertas hipótesis en las que se aconseja abstenerse de tener relaciones sexuales. “No las recomendaría en casos donde se esté presentando dolor intolerable a la penetración, infecciones vaginales o urinarias, lesiones musculares como espasmo muscular y lesiones tendinosas como pubalgia, por ejemplo”, aclara Carolina Silva.

La profesional agrega que para conservar una buena vida sexual, es imprescindible que durante los nueve meses de gestación las posiciones sean seleccionadas de acuerdo a la condición física de la embarazada, ya que probablemente algunas posturas pueden resultar incómodas. Una vez adoptada la más adecuada, la futura madre debe relajarse y disfrutar, teniendo siempre presente que mantener una vida sexual activa es beneficioso para la buena salud del suelo pelviano.

Entrena tu piso pélvico

Los músculos de este sector requieren de entrenamiento durante el embarazo para estar en buenas condiciones, permitir un parto más fácil y evitar disfunciones en la etapa del post parto.

Además de las sesiones especializadas de kinesiología, existen los denominados ejercicios Kegel, los que pueden efectuarse en cualquier etapa de la vida, pero resultan trascendentales en el periodo de embarazo.

1. Aprende a reconocer los músculos, pues son internos. Una buena forma de identificarlos es detener la orina al momento de estar haciendo pipí. Una vez localizados, no realices este acto, pues puede producir infecciones urinarias. Para saber si vas por buen camino, procura no estar empleando tus glúteos o estómago para lograr esta detención.

2. Vacía tu vejiga completamente antes de iniciar los ejercicios para evitar infecciones de los riñones y la vejiga.

3. Contrae y relaja los músculos, manteniéndolos apretados durante tres segundos. Repite esta rutina 10 a 15 veces, idealmente tres veces al día.

4. Una vez que ya manejes bien los ejercicios, aumenta el tiempo de contracción de tres a 10 segundos, y las repeticiones a 20. Puedes practicarlos hasta cinco veces al día.

 

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