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Puerperio: Mucho más que 40 días

Embarazo

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También conocido como “cuarentena”, este período se asocia a los 40 días posteriores al parto, en los que en pos de la recuperación de la reciente madre se sugiere a la pareja no mantener relaciones sexuales. Sin embargo, esta etapa es bastante más compleja, pues involucra un cambio psicológico y mucho más tiempo de aprendizaje y adaptación del que actualmente conocemos.

Toda mujer embarazada experimenta cambios no sólo físicos sino que también psicológicos, los que no concluyen con el parto. Por el contrario, el momento en el que una mujer se convierte en madre también la transforma en una nueva persona, en la que afloran los sentimientos más grandes de amor, responsabilidad y cuidado, pero también pueden aparecer temores y conflictos no resueltos del pasado.

Lo anterior es parte de un proceso natural y esperable llamado puerperio, el que a diferencia de la creencia común no dura 40 días, sino que se extiende por un período bastante más largo, en los que el apoyo del grupo cercano será fundamental para sobrellevarlo de excelente manera.

Para conocer más en profundidad los cambios que puede experimentar la mujer-madre durante esta etapa, recurrimos a la psicóloga de la Universidad Gabriela Mistral, María José Ugarte, quien además es doula y experta en apego.

¿Cuándo comienza esta etapa?

Para poder comprender el inicio del puerperio, es necesario retroceder e interiorizarnos  en el nivel psíquico que las madres gestantes venían cursando, ya que desde la psicología, el embarazo es una etapa transitoria de alta vulnerabilidad, en la cual se está preparando para poder integrar al recién nacido en su mundo relacional. Es decir, surge una re-estructuración de la relación (que necesariamente pasa a ser diádica -madre-bebé- y luego tríadica con la incorporación de la figura paterna), puesto que la guagua cambia la dinámica, aflorando conflictos, ajustes y complejidades.

Es acá donde la ambivalencia pasa a ser un sentir preponderante, sobre todo durante el último período junto con la “transparencia psíquica”, en la cual la mujer reedita su propia historia vincular.

Comprendiendo esta perspectiva, decimos que el puerperio comienza con el nacimiento y puede transitar hasta los 2 años del niño.

¿Cuáles son las principales características?

Durante el puerperio, es necesario que la madre se funda desde la emoción con su bebé, de modo de que como diada estén dentro de la misma afectividad, y así empiecen a reencontrarse. A título personal, siempre he considerado esta etapa  una de las más, sino la más, honesta que nos toca vivir como mujeres, porque nos da la oportunidad de conocernos realmente como somos y sin la posibilidad de arrancar de eso.

¿Qué sentimientos son normales durante el puerperio?

Me parece no menor mencionar  que durante la maternidad toda mujer pasa por un cambio de conciencia, la que bien describe el pediatra y psiquiatra inglés, Donald Winnicott, como “primaria”, en donde protegemos al recién nacido de su propia indefensión.  Dentro de esto, recordemos que los primeros meses son un devenir de situaciones que se viven más desde el caos que desde la placidez que nos han hecho creer. Por tanto esto ya genera alteraciones a nivel afectivo.

Adicional a lo anterior, se pueden experimentar un mar de emociones como angustias, desesperaciones, ambivalencias, el sentir “que no sabemos”, y la aparición de lo que el psicólogo y psiquiatra suizo Carl Jung ha llamado como “sombra”.

Ésta se define como un elemento de la psiquis que reúne y personifica aquello que no reconocemos, ya sea bueno o malo. Al respecto, la psicoterapeuta argentina Laura Gutman afirma que el desconcierto de una madre puede llegar a ser total, pues han aparecido sombras que no conocía.

Puede que a nivel profesional o personal seamos capaces de manejar una serie de situaciones o relaciones de forma precisa y sólida y, de repente, en una noche no logramos que nuestra guagua deje de llorar, o se acople al pecho. Eso es totalmente desconcertante.

Ahora bien, en términos psicológicos todo vivenciar se considera dentro de la normalidad, a menos que se vuelva rígido, inflexible y desadaptativo.

¿Cuáles son los principales cambios que experimenta la mujer?

Para retomar ciertos puntos, podría decir que existe un cambio rotundo a nivel de conciencia. Es una alteración necesaria para lograr fusionarnos con el bebé y desde ahí ir descubriendo de qué manera conseguir generarle placer a través de la satisfacción de sus necesidades.

En un comienzo es esperable vivenciar la disforia como estado emocional, en donde hay cambios repentinos y transitorios de ánimo, mezclados entre melancolía, angustia y tristeza, entre otros. Por lo tanto, es esencial saber si se está tornando en algo más profundo y complejo, de modo tal de contar con la ayuda necesaria.

¿Cuándo concluye esta etapa?

Esta etapa puede concluir cuando nuestros hijos han cumplido los 2 años, ya que coincide con el “despegue” en cuanto a independencia. Y ésta implica no sólo el psico-emocional, sino también en cuanto a su desarrollo psicomotor. Como bien sabemos, ya ha emergido la marcha y presentan total dominio de ella y son capaces de nombrase, de llamarse a sí mismo “yo”, lo que nos da cuenta de una separación de las figuras. Ya no estamos envueltas en el caos de los primeros días, los meses nos han ido otorgando la pauta de cuáles son las necesidades (no sólo básicas), sino también emocionales de nuestros hijos.

¿Existen mujeres-madres que no vivan esta etapa?

Me parece que es más probable que ocurra “como si” no se vivenciaran esta etapa. Partiendo desde la base que durante los primeros meses posteriores al nacimiento, es normal y absolutamente esperable que toda mujer experimente la disforia, que es un estado emocional afectado, que al transcurrir los meses va normalizándose. Esto porque recordemos el impacto que puede llegar a producir el simple hecho de pasar de ser uno a ser 2.

De aquí en adelante el puerperio es bastante intenso, no obstante mi invitación es a dejarse zambullir. No tengo duda alguna que salimos aún más fortalecidas, pues es una instancia para integrar todos los aspectos de nosotras mismas. Comprendo absolutamente a quienes quieren pronto volver a ser quienes eran; todas las madres puérperas lo deseamos, pero considero que en ese aspecto podemos ser más que antes.

¿Qué es importante que entienda el entorno para apoyar a una puérpera?

Lo más relevante es que la madre cuente con un entorno contenedor. El saber que tenemos a alguien que permitirá que nuestra conciencia se altere y que nos aliviará la intensidad emocional, es fundamental. Esto ayudará a que la madre sostenga a su bebé y lo alimente tranquila, lo que a su vez le posibilita al recién nacido adquirir experiencias sensoriales y afectivas óptimas para su crecimiento.

En definitiva, es maternalizar generando un círculo de cuidado para que afloren los factores protectores y se produzcan experiencias tempranas saludables, seguras y enriquecedoras principalmente en esa guagua que está descubriendo el mundo.