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¿Por qué llora mi guagua?

0-24 meses

por qué llora mi guagua

Hambre, dolor, sueño y frustración son solo algunas de las razones por las que llora un pequeño. Aquí te damos unos consejos que te ayudarán a diferenciar los distintos tipos de llanto y así poder calmar rápidamente a tu hijo.

Apenas asoman su cabecita, los padres esperan ese primer respiro que va acompañado casi siempre por un llanto agudo. Al escucharlo, todos se sienten aliviados, puesto que significa que el recién nacido ha llegado a este mundo sin problemas. A partir de ese momento, y durante su primer año de vida, el llanto será su medio de comunicación; y aunque a veces te desesperes porque no sepas qué es lo que quiere o le pasa, con el tiempo aprenderás a distinguir las diversas maneras en las que tu hijo llora, dependiendo de qué es lo que necesita.

Durante los tres primeros meses, tu guagua llorará con bastante frecuencia, ten en mente que todo es una novedad para el recién nacido y debe acostumbrarse a este nuevo mundo después de haber pasado nueve meses cómodamente dentro de tu útero. Luego de este periodo, y a medida que vaya descubriendo otras formas de comunicarse, el llanto comenzará a reducirse y solo lo hará porque tiene alguna necesidad.

TIPOS DE LLANTO

Diferentes estudios han llegado a la conclusión de que una guagua llora de distinta forma dependiendo de cuál sea su requerimiento. A pesar de que pueden existir variaciones, estos llantos presentan diversas características físicas y sonoras, y con el tiempo los padres distinguirán perfectamente qué es lo que le pasa a su hijo. A continuación, te damos algunos tips que te ayudarán en esta interpretación.

Por incomodidad

Una guagua llora cuando tiene el pañal sucio o siente frío o calor. A medida que esa incomodidad aumenta, los llantos serán más insoportables.

Por cansancio y sueño

Es habitual que los pequeños tengan un llanto profundo -pero menos intenso que cuando tienen hambre- cuando están agotados y, especialmente, cuando les cuesta conciliar el sueño. Además, se identifica porque el niño puede intentar frotarse los ojos y bostezar mucho. Para calmarla, lo mejor es acurrucar a tu guagua y mecerla suavemente hasta que se duerma.

Por hambre o sed

Esta es una de las principales razones por las cuales una guagua llora. Aquí el llanto es regular y rítmico, pero puede ir aumentando su intensidad, pasando de grave a muy agudo, y deteniéndose solo para tomar aire. También se puede identificar porque es probable que el pequeño se lleve constantemente las manos a la boca. Cuando esto sucede, es necesario revisar hace cuánto lo alimentaste por última vez. Si aún no le toca, entretenlo jugando con él.

Por dolor

Este generalmente produce unos llantos agudos y ensordecedores, y a ratos hace que tu hijo contenga el aliento. El pequeño no sabe qué pasa y por eso se queja. Habitualmente deja de llorar cuando lo acunan y solo continúa si la molestia persiste. Aquí el llanto irá acompañado de otras señales como la apatía, la tristeza e, incluso, por la falta de apetito.

Por cólicos

Estos son un problema recurrente, lamentablemente no tienen cura y solo se pasan con el tiempo. Si llora por esta causa, será un llanto muy intenso, llegando incluso al grito, y lo más normal es que sea a las mismas horas todos los días. Además, recogerá sus rodillas, apretará los ojos y puños, y fruncirá el ceño. Solo puedes acunar a tu hijo para tranquilizarlo y masajearle su guatita para calmarlo.

Por soledad

En ocasiones, la necesidad de un pequeño de estar en contacto con sus padres es tal que hasta se pone a llorar para poder conseguirlo. Cuando lo hace por esta causa, se trata de un llanto rítmico, con pucheros y que es, básicamente, por aburrimiento. El contacto piel con piel con el adulto, que este le acaricie, que lo bese y le hable son herramientas muy útiles para que la pena finalice por completo.

Por frustración

Este tipo de llanto aparece a partir de la tercera semana de vida, cuando tu guagua intenta desesperadamente hacer algo, pero no lo consigue. Estos suelen manifestarse durante una pataleta y se caracterizan por estar conformados por dos o tres lloriqueos.

AVISOS SONOROS

La mezzosoprano australiana Priscilla Dunstan creó un sistema para aprender a reconocer las necesidades de los recién nacidos, basándose en lo que este expresa mediante cinco sonidos, un lenguaje universal asociado a sus reflejos naturales. De esta manera, el método Dunstan es una guía que ayuda a entender a los pequeños en sus primeros 3 meses de vida. Puede ser que en un principio les cueste un poco, pero con la práctica lograrás identificarlos fácilmente.

Estos sonidos son:

NEH

Indica que tiene hambre. Algunos pequeños pronuncian ‘na’ en vez de ‘ne’, pero solo será cuestión de percibir el sonido nasal.

OWH

Advierte que está cansado o tiene sueño. La mejor manera de identificar el sonido es fijarse en la forma ovalada de la boca, como pronunciando una ‘o’.

Eh

Sugiere que tu hijo tiene un flatito. Es un sonido que por lo general se acompaña de una pequeña sacudida en el pecho.

Eairh

Insinúa que el recién nacido tiene cólicos. Es un sonido más urgente y estresante (eirj) que suele ir acompañado de un gesto de dolor.

Heh

Señala que se encuentra incómodo, ya sea porque tiene frío, calor, necesita un cambio de pañal o de postura. Suele escucharse como ‘je’ o ‘jej’.

No subestimes las alarmas

Evalúa la situación. Comienza por satisfacer sus necesidades básicas y ten en cuenta que no siempre llora porque tiene hambre o está enfermo.

Ocupa el chupete en casos de extrema necesidad. Se recomienda no hacerlo un hábito, porque puede deformar su boca; sin embargo, a veces es una gran ayuda.

Un llanto que expresa dolor comienza repentinamente, es fuerte y deja a la guagua sin aliento. Luego hace una pausa para volver a reiniciar.

¿Qué puedo hacer?

– Está claro que el que tu guagua llore puede ponerte nerviosa e irritable, sobre todo cuando estás cansada. Por esta razón, aquí te dejamos algunos consejos que te pueden servir para cuando no puedas tranquilizar a tu hijo.

– Haz todo lo posible para mantener la calma. Solo así podrás interpretar sus señales.

– Sé consciente del poder del contacto físico. Cuando los recién nacidos se angustian, casi siempre necesitan contacto humano para relajarse y calmarse.

– Respeta sus horarios.

– Tómate un descanso. Pídele a alguien que mire a tu hijo unos minutos y sal a darte una vuelta a la cuadra o al patio para tomar un poco de aire.

– Duerme. Intenta tomar una siesta mientras tu hijo lo hace durante el día.

– Si el tiempo lo permite, sácalo a pasear al aire libre, ya sea en coche o a dar una vuelta en auto, eso lo relajará.