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Reeducando el piso pélvico

Embarazo

piso pelvico

Desconocida por muchas mujeres, esta musculatura es fundamental para sostener los órganos abdominopelvianos, por lo tanto, una vez vivido el parto e incluso durante el embarazo, es recomendable ejercitarlos para que no pierdan fuerza y elasticidad.

El piso pélvico abarca a un conjunto de músculos, también conocidos como periné, que actúan como soporte de los órganos ubicados en la zona de la pelvis, tales como el útero, recto y la vejiga.

Al igual que el resto de la musculatura, ésta también requiere de cuidado, especialmente en aquellas mujeres que están próximas a ser madres o bien ya vivieron sus embarazos. Esto, ya que el sobrepeso y otros factores de riesgo lo debilitan y pueden provocar disfunciones tales como la conocida incontinencia urinaria, que afecta a 4 de cada 10 mujeres sobre los 40 años.

Para evitar sufrir esta patología, existen diversos tratamientos preventivos que reeducan la zona. Éstos consisten básicamente en ejercicios kinésicos, entre los que se encuentran los de Kegel (ver recuadro), el biofeedback, la neuromodulación, tratamiento conductual y técnicas manuales, entre otras, de acuerdo a información de CIREP (Centro Integral de Reeducación de Piso Pélvico).

Importante es saber que en caso de tratamientos pre y post parto, es necesaria la autorización del ginecólogo. Una vez obtenida, éstos duran en promedio 10 a 12 sesiones y la extensión dependerá del tipo de patología que se debe tratar y de las características del paciente.

Al ser programas guiados por kinesiólogos, pueden obtener cobertura en los diversos planes de salud, siempre y cuando el médico sea quien solicite el tratamiento y especifique el número de sesiones requeridas.

Para conocer más al respecto, recurrimos  a la Directora de Mamá Activa, empresa de gimnasia pre y post parto a domicilio, quien además es profesora de educación física e instructora oficial del método hipopresivo, Constanza Szalay, para que respondiera las dudas más frecuentes con respecto a este tema.

¿Cuáles son las causas más comunes que provocan el debilitamiento de esta musculatura?

Los factores de riesgo que debilitan el piso pélvico son mujeres  que han vivido múltiples embarazos o 2 muy seguidos, sobrepeso y obesidad, deportes de alto impacto a repetición, aumento de presiones intraabdominales, falta de estrógeno en períodos postmenopáusicos, estreñimiento, tabaquismo y la edad. Entre mayor se es, más probabilidades de que se presente una pérdida de fuerza y elasticidad en el área.

¿Cuáles son las principales señales de alerta?

Las principales señales del debilitamiento de la musculatura del piso pélvico es la incontinencia urinaria, que equivale a  escapes de orina involuntarios. Algunos otros signos también son la sensación de peso en la región genital, sentir un bulto que sale por la vagina, molestias al tener relaciones sexuales, generalmente manifestadas en dolor, o presentar una dolencia en la zona pélvica por un tiempo prolongado (mayor a 6 meses).

Una vez detectado el problema, ¿en qué consiste el tratamiento?

Por lo general se utilizan los ejercicios de Kegel y la Gimnasia Abdominal Hipopresiva (GAH). Ésta última consiste en emplear técnicas  de aspiración diafragmática y apnea respiratoria,  fortaleciendo la musculatura abdominal y del piso pélvico sin aumentar la presión al interior del abdomen. Además, potencia en forma refleja los músculos del periné, previniendo el descenso de los órganos pélvicos y mejorando la postura general.

También para el tratamiento de la incontinencia urinaria se puede recurrir a otras técnicas de tratamiento kinésico más invasivas en caso de ser necesario (ver recuadro).

Tipos de tratamientos:

Biofeedback: asegura la correcta realización de los ejercicios de Kegel.

– Electro estimulación: a través de impulsos eléctricos, se busca efectos terapéuticos en el tratamiento de disfunciones del piso pélvico.

– Neuromodulación: por medio de impulsos eléctricos aplicados a nivel del nervio tibial posterior, se busca modular los centros de control neurológico que regulan el funcionamiento de los órganos pélvicos como la vejiga y el recto.

– Terapia manual: se utiliza regularmente en una etapa inicial y para alteraciones miofaciales que pueden producir gran dolor a nivel muscular.

Ejercicios del Kegel

Éstos pueden realizarse en cualquier etapa de la vida y sin duda son una gran ayuda al momento de prevenir patologías como la incontinencia urinaria.

Para comenzar:

1. Aprende a reconocer los músculos, pues son internos. Una buena forma de identificarlos es detener la orina al momento de estar haciendo pipí. Una vez localizados, no realices este acto, pues puede producir infecciones urinarias. Para saber si vas por buen camino, procura no estar empleando tus glúteos o estómago para lograr esta detención.

2. Vacía tu vejiga completamente antes de iniciar los ejercicios para evitar infecciones de los riñones y la vejiga.

3. Contrae y relaja los músculos, manteniéndolos apretados durante 3 segundos. Repite esta rutina 10 a 15 veces, idealmente 3 veces al día.

4. Una vez que ya manejes bien los ejercicios, aumenta el tiempo de contracción de 3 a 10 segundos, y las repeticiones a 20. Puedes practicarlos hasta 5 veces al día.