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Niños lectores: ¿nacen o se hacen?

Kids

 

No hay mejor manera de enseñar a nuestros hijos que con el ejemplo, premisa también aplicable a la lectura. Además de ser un hábito beneficioso para fomentar la imaginación, el vocabulario y la empatía, la posibilidad de leer con otro representa una forma de comunicación privilegiada entre grandes y chicos. Aquí, estrategias para conseguirlo.

Por: Catalina Ábalos L.

¿Te imaginas cerrar los ojos y poder trasladarte, desde la comodidad de tu pieza, a la Selva Amazónica? ¿Al espacio? ¿Al antiguo Egipto? Una de las maravillas de la lectura es justamente la capacidad de transportarnos a donde sea que transcurra la acción de nuestro libro.

Sin embargo, en nuestro actual mundo 24/7 e hiperconectado, son pocos los que se dejan un tiempo para gozar de un buen texto.

Las cifras son contundentes. El 51% de los chilenos dice tener el hábito de la lectura, leyendo un promedio de 5,4 libros al año. De ese grupo, apenas un 7% señala hacerlo por placer.

Preocupante, por decir lo menos. Sobre todo, si consideramos que, parafraseando al poeta inglés Joseph Addison: “Leer es para la mente lo que el ejercicio físico es para el cuerpo”.

Mediante su trabajo en bibliotecas escolares, Lorena Rodríguez Kittsteiner lleva 14 años dedicada al fomento lector en niños y jóvenes. Autora de las novelas para adolescentes “Los Viajeros del Puerto” y “El Juego de los Inmortales” -ambas publicadas por Editorial Santillana-, ha recorrido muchos colegios particulares y subvencionados del país conversando sobre la lectura y sus múltiples ventajas.

Actualmente es la encargada de la biblioteca de primero a cuarto básico del Colegio Sagrados Corazones de Manquehue, donde experimenta a diario -y en primera persona- el impacto positivo del gusto por la literatura en los alumnos.

Conversamos con esta experta sobre cómo incentivar a nuestros hijos a aventurarse en el fascinante mundo de la lectura.

¿Cómo se construye la identidad lectora? ¿Es un hábito más?

Hay hábitos que se construyen por repetición. En el caso de la lectura, el éxito se relaciona con el valor que se le da a la actividad al interior de la familia. Los niños aprenden del ejemplo y no del discurso. Así es que, si queremos que nuestros hijos lean, debemos demostrarles que es importante. Esto significa ir con ellos a librerías, llevarlos a cuenta cuentos, hacerlos socios de una biblioteca. Si es posible, destinar una cantidad mensual a un libro que él elija, ayudándolo a formar su propia biblioteca personal.

Y, aunque nos cueste, que nos vean leer. Un ratito, puede ser el diario, una revista o un libro. Pero ¡que nos vean interesados!

¿Qué le aconsejarías a los padres que te preguntan cómo estimular a su hijo (a) entre 3 y 5 años a leer, siendo que ellos no son lectores?

La lectura en edad temprana no es más que otra forma de fortalecer los vínculos. Para un niño en etapa pre escolar, la hora del cuento tiene que ver con un tiempo destinado a él, donde el adulto deja todos los distractores para estar juntos. El libro no es más que una excusa, igualmente sirven las anécdotas familiares, los cuentos de tradición oral, las rimas. Lo que va quedando almacenado en la memoria de nuestros hijos es que el libro o las historias son sinónimo de un momento feliz, cálido, cariñoso.

Entonces es muy buena idea establecer instancias donde el celular quede en otro lugar, y nos sentemos junto a ellos a leer, a contar, a “ser” un instante en torno a la palabra.

La tecnología hace que muchas veces los menores estén absortos con teléfonos inteligentes y tablets, ¿cómo lograr que prefieran la lectura?

Es la pregunta que todos los papás nos hacemos. Combatir la tecnología puede resultar casi imposible, pero en edad pre escolar sí puede restringirse y orientarse a lo que queremos para nuestros niños.

Hay libros interactivos en formato digital, pero a esta edad el contacto con él como objeto es mucho más enriquecedor. En términos de experiencia, leer libros en papel es algo visual, pero además puede ser olfativo, táctil y/o sonoro.

Existen en el mercado muchos textos dirigidos a este tramo, como libros ilustrados y libros- juego, que como objeto son interesantes para los menores. Los formatos varían, entonces algunos poseen solapas para levantar (pop up), tienen texturas de diferentes materiales, sonidos asociados…

La oferta es muy atractiva, pudiendo aprovecharse en esta fase.

Aquí también hay un asunto de personalidad y gustos. ¿Qué hacer con los menores a los que leer aparentemente no les llama la atención? ¿Cómo “engancharlos” más?

Todos tenemos algún tema que nos resulta atractivo. No es necesario que los niños lean cuentos para convertirse en lectores, se pueden buscar libros informativos relacionados a los intereses de nuestros hijos. A esta edad, los animales, el espacio y los planetas pueden resultar muy entretenidos para un chico que no se interesa por la ficción.

Por ejemplo, hay una colección muy bien lograda en editorial Océano que muestra el mundo animal desde perspectivas muy divertidas, con títulos como “¿Quién me mira?”, “¡Muestra tu colita!” o “¡A pie!”. 

Estos libros tienen solapas, mostrando muy de cerca un elemento de distintos animales. Al abrir el doblez, descubrimos cuál es sumado a una breve descripción.

A esta serie también pertenece “¡Ay! ¡Caca!”. No conozco niño que no se entusiasme con este texto, aunque deteste leer.

Otra buena alternativa es Ediciones Yamiqué, distribuida por Zig-Zag. Se especializan en libros informativos infantiles, con una gráfica atractiva, preguntas entretenidas y una distribución de la información que la hace transversal a las edades de los lectores.

Recordemos que es posible tomar libros de manualidades, de cocina, de chistes. Cada texto tiene su riqueza particular, y exponer a nuestros hijos a esos distintos tipos de decodificación los va preparando para una lectura que les resulte divertida y en sintonía con sus gustos.

¿Cuáles son los beneficios de criar niños lectores?  ¿Qué herramientas brinda la lectura para la vida?

La experiencia leída se almacena en el cerebro en el mismo lugar que la vivida. Activa las neuronas espejo, haciéndonos sentir lo mismo que los personajes de nuestros libros.

Por eso, la lectura es la mejor forma de exponer a nuestros hijos a vivencias que enriquezcan su mundo interior. Por ejemplo, les permite conocer a través de otro el miedo de ser dejado solo en un bosque, sobreponiéndose y buscando una solución; saber que finalmente el bien siempre triunfa; acercarse a otras realidades y conocer las formas de vida de niños en países lejanos, afligirse por la pérdida de un abuelo o una mascota…

Asomarse a las emociones a través de la lectura es una excelente manera de mirar el mundo desde la seguridad de la casa, en los brazos de los papás, comprendiendo cómo se siente el otro. Así se va formando la empatía desde los primeros años.

Por otro lado, la lectura enriquece el vocabulario. Entrega palabras que nos permiten expresar aquello que necesitamos compartir con otros: sentimientos, preocupaciones, necesidades. Mientras más palabras posee un niño, más y mejores herramientas tiene para elaborar y comunicarse. Por eso, a medida que crecen y pueden decir lo que les pasa, la frustración -que muchas veces es el origen de las pataletas-, disminuye. Por lo mismo, un pequeño lector tiende a ser más tranquilo.

Un niño lector, ¿necesariamente va a expresarse bien por escrito a futuro?

En esto no hay normas absolutas, pero en general esta pregunta puede responderse afirmativamente.

Un adulto promedio maneja unas 300 palabras para darse a entender. En cambio, uno lector puede llegar a las 1000.  Si consideramos cada una de esas palabras como herramientas, entendemos que un pequeño lector tiene más elementos para desenvolverse comunicacionalmente.

Por otro lado, los lectores tienden a mejorar su redacción de manera intuitiva, lo mismo que su ortografía. Ven algo mal escrito y les resulta extraño. Quizás no conozcan la norma, pero saben que no se escribe así porque lo han visto muchas veces de la forma correcta.

Entonces, podemos decir que un niño lector tiene mayor facilidad para expresarse por escrito si lo comparamos con otro que no lo es.

En el caso de los niños más pequeños, entre 3 y 5 años, ¿qué rol desempeña el juego/aspecto lúdico?

En edad pre escolar, la experiencia es fundamental para el aprendizaje. Necesitan vivenciar, por ello las metodologías de aprendizaje efectivas en etapa pre escolar se asocian al juego. En la lectura esto no es excepción, así que lo que hagan nuestros hijos en relación con los libros va a resultarles significativo. Ya sea dibujar, representar, disfrazarse o contar, cada una de las actividades hará que se apropien de la experiencia del texto y puedan absorber su riqueza.

CONSEJOS A LA HORA DE COMPRAR LIBROS INFANTILES:

Teniendo claro que es muy importante exponer a nuestros hijos a la lectura y los libros, en ocasiones la variedad es tan amplia que puede “marearnos”. La experta Lorena Rodríguez comparte algunos tips para seleccionarlos con inteligencia.

Buscar buenas versiones de clásicos, con un lenguaje sencillo y una traducción adecuada. No tenerles miedo a esos textos que, a fin de cuentas, resultan catárticos porque el mal pierde y el bien triunfa. Si nos piden leerlos una y otra vez, hacerlo, porque la repetición es parte del aprendizaje en esta edad, y una manera que los niños tienen de asegurarse que siempre terminan igual. Una buena opción es “La Bella Durmiente del Bosque” de Elodie Fondacci y Eric Puybaret, y “Blancanieves” de Jacob y Wilhelm Grimm y Benjamin Lacombe.

Fijarse en libros con ilustraciones únicas, ya que promueven la imaginación y dan espacio a la creatividad. El dibujo tipo Disney es muy bonito, pero entrega hecho el trabajo a la mente del niño. Un buen ejemplo es “Las lavanderas locas”  UNIFORMAR CRITERIOS de John Yeoman y Quentin Blake (Editorial Océano).

Seleccionar textos divertidos, con humor. La risa libera endorfinas, nos hace felices. Recomiendo “¡No interrumpas, Kika!” de David Ezra Stein (Editorial Juventud).

Optar por historias que hablen de otras culturas, enriqueciendo la experiencia de nuestros hijos al mostrarle otras formas de vida. Una excelente alternativa es “La sorpresa de Nandi” de Eileen Browne y “Niña Bonita” de Ana María Machado, ambos de Ediciones Ekaré.

Preferir los libros- juego, que permitan la interacción con su contenido, como “La pequeña oruga glotona” de Eric Carle y “Cuentos Silenciosos” de Benjamin Lacombe.

LIBRERÍAS QUE VALE LA PENA CONOCER 

*Ekaré Sur

Av. Italia 2004, Ñuñoa.

*Liberalia

Italia 2016, Ñuñoa.

*Gerplaz

Apumanque, local 324, piso 2, Las Condes.

BIBLIOTECAS QUE VALE LA PENA CONOCER →

*Biblioteca de Santiago,

Matucana 151, Santiago.

*Centro Lector de Lo Barnechea

Lo Barnechea 1172, Lo Barnechea.

*Biblioteca Municipal de Providencia.

Providencia 1590, Providencia.

KIRIGAMI:

EL ENCANTO DE LOS CLÁSICOS

Aunque muchos no lo saben, Hans Christian Andersen, autor de famosos cuentos infantiles como “El patito feo” y “La Sirenita”, disfrutaba recortando figuras de papel, técnica oriental conocida como Kirigami. Debido a la naturaleza misma del arte, siempre la imagen que aparecía al desdoblarlo era una sorpresa.

Inspirándose en este escritor al que admiran, sumado al crecimiento mental que provoca la lectura -donde ciertas historias crean figuras que se despliegan en la imaginación de cada uno-, las psicólogas de la U. Católica, Mónica Vergara y María José de la Maza, bautizaron su iniciativa lectora como KIRIGAMI CUENTOS.

Su objetivo es fomentar el gusto por la lectura en los niños, rescatando el valor de los cuentos clásicos, tanto por su calidad literaria que permanece en el tiempo, como por su valor simbólico. Ello porque retratan adecuadamente para la mente infantil los principales conflictos humanos como, por ejemplo, el amor y los celos.

“Creemos que los cuentos clásicos contienen un potencial privilegiado para adentrarse en el conocimiento personal más profundo, contribuyendo también a establecer puentes de comunicación entre niños y adultos. A la vez, es la mejor manera de transmitir el gusto por la lectura en forma lúdica. Cuando un pequeño te dice cuál es su narración favorita, o que le produce miedo tal parte, está permitiendo que lo conozcas. Por lo mismo, hay que aprovechar esas instancias”, afirma María José.

Justamente con este propósito crearon “¿Te Cuento?”, un juego de mesa para curiosos y conocedores de libros infantiles, para todos los miembros de la familia. Son 250 preguntas divididas en fáciles y difíciles, sobre múltiples cuentos, mitos y fábulas clásicas. Cada tarjeta incluye además datos interesantes o reflexiones, buscando reunir a grandes y chicos en torno a la lectura.

¿Dónde?: en el Facebook Kirigami Cuentos y en Librería ALAPA (Escandinavia 26, Las Condes).

Más información en www.kirigamicuentos.wordpress.com