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¡Mi hijo no toma leche! ¿Qué hago?

2-3 años

Mi hijo no toma leche

Es imposible no asociar un vaso de leche a la imagen del desayuno en los niños. Aporta proteínas de altísima calidad, además de calcio y vitamina D, para huesos firmes. Los padres estamos conscientes de sus beneficios, pero muchas veces nuestros hijos no la consumen por distintos motivos. Conversamos con expertos en búsqueda de alternativas.  

Por Javiera F. Hartmann

¿Quién no tiene entre sus recuerdos de niñez la clásica frase: “Tómate toda la leche para que crezcas sano y fuerte”? Enunciada por millones de madres a lo largo del mundo -usualmente a la hora del desayuno-, ha convertido este producto en sinónimo de buena salud y desarrollo infantil.  Así, para nadie es novedad que la leche y sus derivados son una gran fuente de energía, proteínas, grasa, vitaminas y minerales.

Bondades aparte, cada vez existe un mayor número de chicos que no consume leche por diversas razones. Ante este escenario, los padres se ven obligados a recurrir a médicos y nutricionistas en busca de ayuda. Para el pediatra de la Clínica Universidad de los Andes, Manuel Fernández, la ausencia de este alimento debe ser suplementada.

Estudios alrededor del mundo concuerdan que la leche, en especial la proveniente de la vaca -sumada al calcio que esta posee-, es vital para el crecimiento infantil y la prevención de diversas enfermedades. Por consiguiente, la doctora Eliana Muñoz, pediatra y nutrióloga de la Clínica Las Condes, agrega que “los niños, a diferencia de los adultos, se encuentran en proceso de crecimiento, por lo que lo más recomendable en esta etapa es una dieta completa y equilibrada. Cada nutriente cumple una función determinada dentro del organismo y una alimentación balanceada debe contener nutrientes de todos los grupos para un correcto desarrollo”.

La profesional advierte que “un consumo insuficiente puede llevar a alteraciones en el crecimiento y desarrollo de los infantes, como una mayor predisposición a sufrir osteoporosis y fracturas a temprana edad”. Por su parte, el doctor Fernández añade que, si la leche de vaca no es debidamente suplementada, puede conllevar a la desnutrición e hipocalcemia (bajo índice de calcio en los huesos), entre otras patologías.

Así quedó demostrado en una investigación realizada este año por el Hospital Saint Michael en Toronto (Canadá), liderado por el médico Jonathon Maguire y publicado en el American Journal of Clinical Nutrition.  Esta reveló que los menores que no consumen diariamente leche de vaca crecen hasta 0.4 centímetros menos. Puntualmente en el caso de niños de 3 años, la diferencia de altura entre los que beben leche de vaca versus los que toman otros tipos de leche (por ejemplo, de almendras) es de 1.5 centímetros. Tal como explicó el propio Maguire en una entrevista: “Dos tazas de leche de vaca contienen 16 gramos de proteína, constituyendo un 100% del requerimiento proteico diario de un chico de esa edad. En cambio, dos tazas de leche de almendra usualmente poseen 4 gramos de proteína, siendo solo un 25% del aporte de proteína que necesitan por día. Ello puede traducirse en un problema si no reciben la suficiente proveniente de otras fuentes dietarias”.

Aun así, la industria láctea ha incorporado más y nuevos tipos de leche como, por ejemplo, de soya, almendras, arroz y coco. Ello debido a que entre que tomen leche -aunque no sea la ideal proveniente de la vaca- a nada, es mejor algo. ¿El problema? No son lo suficientemente nutritivas en los aspectos antes señalados por los expertos, quienes no las consideran leche propiamente tal.

En estas situaciones, la doctora Eliana Muñoz aconseja a los padres comer yogurt, pero hace énfasis en que es indispensable la adecuada ingesta y absorción de calcio en niños pequeños. A su vez, Manuel Fernández, sostiene que en una primera instancia no hay que ofrecer otra alternativa, sino que modificar la temperatura, el sabor o la mamadera por un vaso adecuado para esta edad.

A partir de los 2 años, tanto Fernández como Muñoz coinciden que el tipo de leche recomendada es la semi descremada, ya que tiene un equilibrio entre el aporte de calcio y grasa. No se sugiere la descremada, puesto que produce menor saciedad y, por ende, el menor queda con hambre.

Los doctores sugieren dar a los niños dos a tres lácteos al día, principalmente leche de vaca y no sus derivados. Otras recomendaciones son el establecimiento de hábitos saludables con cuatro comidas al día (desayuno, almuerzo, once y cena), donde se consuman lácteos tanto en la principal comida del día como en la tarde. En el caso de las colaciones, ojalá incorporar lácteos o frutas. Estas últimas, si bien son una fuente de calcio, no tienen la misma cantidad presente en una leche, yogurt o un trozo de queso, y no se absorben mejor que una de origen lácteo (ver recuadro n°2). Por último, evitar el picoteo entre comidas y respetar los horarios de alimentación.

TIPS PARA INTRODUCIR LA LECHE EN LAS PREPARACIONES DE COMIDAS

Con estas sencillas recomendaciones, los niños podrán obtener el requerimiento de calcio necesario para cada día:

Incluir leche o algún producto lácteo en todas las comidas. Por ejemplo:
Cereal con leche en el desayuno.
Yogurt como postre.
Sándwich con que queso en la cena.

Agregar leche a todas las comidas posibles:
Preparar licuados de fruta con leche o yogurt: la leche con plátanos o frutillas son deliciosas, más aún en época de verano cuando éstas abundan. Los smoothies también son otra opción.
Helados caseros en base a leche o yogurt: existen cientos de recetas en libros y en Internet de este riquísimo postre, que se pueden hacer con todas las frutas: frutilla, frambuesas, moras, frutos del bosque, durazno, damasco y plátano, entre otros.
Sopas de verduras con un poco de leche: hará que sea más saciante para los niños como para toda la familia.
Aliños como la mayonesa puede ser reemplazado por yogurt, queso ricotta o cottage: Una preparación fácil es una sour cream hecha en base a un yogurt natural, ciboulette, jugo de limón y un poco de sal. Ideal para acompañar con verduras en juliana.

Sustituir las bebidas por leche: existen leches saborizadas que los niños pueden tomar ocasionalmente. Ojo con esto, pues existe en el mercado las bebidas lácteas, que no son leche ni tampoco tienen el mismo aporte de calcio.

APORTE DE CALCIO SEGÚN EL ALIMENTO

¿Quieres saber qué productos son los con mayor nivel de calcio? Revísalo aquí:

Producto                        Cantidad      Contenido aproximado de calcio(mg)

Yogurt bajo en grasa         227 gr.               400

Leche                                    227 gr.               300

Leche extra calcio              227 gr.               400

Queso Gouda                      60 gr.                 200

Queso Mozzarella              60 gr.                 150

Queso Parmesano             60 gr.                  140

Queso Crema                      60 gr.                  25

LECHE Y DIENTES

El correcto consumo de leche de vaca y sus derivados tiene tres grandes ramas. En primera instancia, el buen desarrollo y crecimiento del niño. Por otro lado, está el aspecto nutricional y, por último, lo relacionado con la salud dental. Es sabido que la leche y los dientes son aliados: una alimentación correcta contribuye directamente al buen funcionamiento y mantenimiento de las piezas dentales.

Un niño de 2 años ya tiene sus primeros dientes en su boca: incisivos, caninos y molares. Todos ellos poseen el mismo origen: la leche. No es hasta alrededor de los 6 años en que estos empezarán a caerse y cambiarse por los definitivos. En este momento es cuando más se requiere el consumo de leche, pues tener una base importante de calcio hará que los dientes definitivos sean fuertes y sanos.

Los lácteos, en particular la leche de vaca, posee propiedad anticariogénica, es decir, evita la formación de caries gracias a la presencia del calcio y fósforo. En tanto, las vitaminas, grasas y lactosa otorgan efectos protectores a los dientes. En cambio, las nuevas “leches” como la de soya, almendras, coco y arroz no incluyen estas características, por lo que no serían tan beneficiosas.

Otro factor que influye en la buena salud dental infantil son los probióticos, es decir, las bacterias amigables. De acuerdo con un estudio del médico argentino Daniel Mailand, los probióticos son capaces de combatir las bacterias perjudiciales causantes de la formación de las caries. Esto se demostró en un ensayo con un probiótico conocido como Lactobacillus GG (LGG). En él, casi 600 niños de entre 1 y 6 años, recibieron leche normal y otra en la cual se había añadido el LGG, por un tiempo delimitado de 7 meses. Los resultados fueron determinantes: los niños que recibieron la leche con el probiótico tenían menos caries que aquellos que consumieron leche normal.