Inicio » Embarazo » Más temas sobre embarazo » “Me cambiaron a mi mujer”

“Me cambiaron a mi mujer”

Embarazo

mujer

Esta es una frase que de seguro has utilizado o bien las has oído de tus amigos que han sido padres recientemente. Y lo cierto es que no se equivocan, pues tanto la mujer como el hombre experimentan transformaciones con el nacimiento de sus hijos. El tema es cómo manejarlas para no perder la solidez como pareja.

Se les suele denominar como “celos” de padres y socialmente son poco validados, pues se atribuyen a una necesidad injustificada de cariño y tiempo, producto de la llegada de un nuevo integrante a la familia.

Sin embargo, más allá de un simple capricho, esta voz de alerta que levantan los hombres que se ven desplazados debe ser escuchada, pues de lo contrario la relación se expone a un desequilibrio que muchas veces concluye en separaciones que con un poco de comunicación y empatía podrían haberse resuelto.

Para saber más al respecto, recurrimos a Karin Renck, Psicóloga de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Magíster en Psicología Clínica y especialista en Psicoterapia, quien respondió algunas de las preguntas más frecuentes que se presentan al momento de afrontar la paternidad.

¿Qué proceso psicológico experimenta el hombre al momento de ser padre?

El proceso psicológico se conoce como parentificación, que significa “hacerse padre”, el cual se favorece por el deseo de ese papá de tener un hijo, por la preparación previa al parto y por su presencia durante el nacimiento. En este nuevo escenario influirán las experiencias personales, la relación con su propio progenitor y las expectativas personales que tenga para su bebé.

De acuerdo a las investigaciones, el hombre puede conectarse mediante una entrega total por el hijo, viviendo esta experiencia de forma gratificante y de auto-trascendencia, o bien procesar la parentificación como una pérdida de libertad asociada a sentimientos de tristeza e inadecuación.

¿Suele cambiar la percepción que tiene el padre con respecto a la madre?

Muchas veces la llegada del primer hijo se considera como “el acontecimiento” que da inicio a la etapa de “familia” en una relación de pareja. Lo ideal es que el hijo sea deseado y esperado, Por eso creo que los 9 meses de embarazo posibilitan e invitan a que primero la madre vaya asumiendo la maternidad y, a medida que se hace más notorio su estado, se le vaya presentando a la pareja y a la sociedad. Esta transición va activando redes de apoyo y contención en función de los requerimientos del nuevo ser que viene en camino.

Todos estos cambios implican transformaciones en la identidad, en relación con la madre y en el tiempo-presencia disponible (Suarez & Herrera, 2010). Por ello, es muy importante generar un grado de involucramiento del padre hacia el hijo.

¿Se le puede llamar “celo” a los cambios de actitud que experimentan algunos hombres al convertirse en padres?

De acuerdo a los investigadores, este aspecto está claramente influenciado por el contexto cultural. En Occidente, los hombres suelen sentirse desplazados, ya que por lo general las extensas jornadas de trabajo y la preocupación y responsabilidad de proveer lo suficiente para el nuevo integrante, hacen que casi de forma obligada deban asumir una postura más externa. Además, el rol que asume la madre en la relación también influye, pues vivimos en un sistema en el que es ella quien se hace mayoritariamente cargo, provocando un distanciamiento padre/hijo, desplazando el rol paterno y obstaculizando el conocimiento mutuo.

¿Qué tan común es que los hombres sientan celos por espacio perdido producto del nuevo integrante de la familia?

En este aspecto, yo creo que tiene que ver con el concepto de amor que se tiene. Si el amor se entiende como cantidad, por supuesto que el hombre sentirá que su hijo “le roba” afecto, cariño y atención de su mujer. Pero si se considera como cualidad, el percibir ese vínculo de amor como parte de la familia puede ser muy gratificante para un hombre. Quizás el aspecto sexual puede ser el que más reciente el hombre, pero muchos entienden que es un momento transitorio que se irá retomando en la medida que la mujer se sienta mejor física y emocionalmente.

¿De qué manera la pareja puede preparar este cambio para evitar problemas una vez que nace el hijo?

Lo esencial es el conocimiento mutuo. Esto implica mirar al otro en sus fortalezas y flaquezas, en sus experiencias y sueños. Ser realista y comprensivo. Hay cosas que aceptar del otro. En esta aceptación mutua emerge un nido de contención para ese hijo que viene en camino. Es importante avanzar juntos en el conocimiento del recién nacido y ponerse de acuerdo en cómo quieren que la familia extensa (parientes y amigos) se vaya incorporando a este proceso.

¿Cuáles son los principales errores que cometen las recientes madres en términos de la relación de pareja?

Acapararse al hijo para sí y no darle la oportunidad al papá de opinar y decidir. Esto depende mucho de la capacidad de diálogo que tenga la pareja previamente y el conocimiento mutuo anterior a transformarse en padres. Parte de este conocimiento es entender que la mujer experimenta muchos cambios, tanto físicos y hormonales, sin embargo, los emocionales son los más fuertes, pues desde ahí emergen ansiedades, temores, expectativas e ilusiones. Frente a esto, es esencial que la pareja esté emocionalmente disponible y con mucha paciencia para contenerla.

¿En qué momento o frente a qué situaciones se recomienda recurrir a terapia de pareja?

Principalmente cuando disminuye el diálogo, hay aislamiento y/o riesgo de faltas de respeto, o cuando comienza a haber rechazo de la intimidad sexual prolongada.

¿Qué debe hacer un hombre que está sintiendo que su mujer fue “cambiada”?

La sugerencia es esperar y asumir que el cambio es radical y mutuo, ya que el “hacerse madre” también lo va “haciendo padre”, y esta es una transformación muy enriquecedora a nivel de pareja.