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Los niños también se enamoran

Destacado 1

los niños se enamoran

¡Quién no recuerda su primer amor! Seguramente ese fugaz romance ocurrió cuando apenas tenías 4 o 5 años, entonces, ¿por qué tu pequeño no podría vivir la misma experiencia? Te contamos cómo enfrentar este enamoramiento.

Este es el panorama: tu hijo viene llegando del jardín y con gran entusiasmo te cuenta que está pololeando con una compañerita. Probablemente, y como le ocurre a la mayoría de los padres, no sabrás cómo abordar la situación, ya que te pilló de sorpresa. Asimismo, te preguntarás si debes tomar en serio la noticia y si él realmente puede estar enamorado. Al respecto, la opinión mayoritaria de los especialistas se inclina por afirmar que durante la primera infancia sí es posible enamorarse, pero no el sentido de amor que atribuimos los adultos, sino que esas emociones son parte del proceso de maduración sicológica y afectiva de los menores.

El enamoramiento infantil atraviesa distintas fases. En los primeros años de vida es normal que los niños lo hagan de sus propios progenitores, siendo habitual que los pequeños le regalen flores a la mamá o la niñita compita con su madre para captar la atención del papá. También es posible que sientan una profunda admiración por la tía del jardín u otro adulto que lo trate de manera especial. Pero aquello no es parte del descubrimiento de su identidad de género o preferencias sexuales, sino que más bien corresponde a una manifestación genuina de afecto y estimación. Luego, a partir de los 3 años, los menores empiezan a relacionarse con sus pares, no como parejas, sino que como compañeros de juegos. Surgen entonces las primeras amistades (y eventualmente los primeros ‘pololeos infantiles’), que están ligadas a la existencia de un interés común, por ejemplo, están juntos porque uno deja que el otro juegue con sus pertenencias. Estas relaciones están marcadas por el hecho de sentirse bien con el compañero. Es recién al final de la primera infancia cuando los niños comienzan a identificarse como pertenecientes a uno u otro género. En efecto, entre los 5 y 6 años pueden dar paso a un verdadero enamoramiento infantil.

Una vez que el niño exprese este sentimiento, se recomienda actuar con naturalidad y hacerle preguntas generales para permitir que sea él quien lleve la conversación. Este puede ser un buen momento para hablarle acerca de los valores de la amistad, la solidaridad, respeto y confianza, pues a través de este tipo de vínculos ellos aprenden a socializar. Es esencial tener presente que, si bien se trata de un periodo absolutamente normal en el desarrollo del menor, igualmente se le debe brindar atención y respeto. En ese sentido, Nancy Kalish, sicóloga y autora del libro “Lost and found lovers”, indica que los romances infantiles, independientemente de cómo terminen, a menudo son significativos para toda la vida, tanto que de acuerdo a un estudio realizado por ella misma, muchos novios que se reencuentran después de años, tuvieron un romance durante la infancia.

¿Qué hacer si mi hijo se enamora?

No te burles. Aunque te parezca una situación graciosa, debes respetar y aceptar los sentimientos del menor. Es fundamental que no lo ridiculices, recuerda que de por medio está en juego su sensibilidad, por lo tanto, debes darle a su enamoramiento la misma seriedad que él le otorga.

Permítele que se exprese. Bríndale un espacio de confianza en el que pueda contarte lo que siente. Escúchalo, compréndelo e intenta ponerte en su lugar.

Procura no imponer prohibiciones. Trata de no regañar, menospreciar o sentir celos por los sentimientos que tu hijo tiene hacia otra persona. Evita decirle que no están en edad para tener polola, ya que ello implicaría no aceptar sus sentimientos y, en consecuencia, su forma de ser.

Respeta su intimidad. A menos que tu hijo te haya autorizado, no grites a los cuatro vientos que está enamorado, de lo contrario perderás su confianza. Recuerda que el hecho de que sea pequeño no significa que no tenga derecho a la privacidad, sobre todo, de sus emociones.