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Llegó la hora: ¿Estás preparada para un parto natural?

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La corriente que defiende el nacimiento sin intervención médica es cada vez más fuerte en Chile, haciendo que el parto en casas o lugares acondicionados exclusivamente para este fin haya dejado de ser un hecho aislado. Pero, ¿toda mujer puede dar a luz de esta forma? La respuesta es ‘no’ y, a continuación, te invitamos a conocer las razones.

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-¿Cuáles son los primeros aspectos que debe tener en cuenta una mujer que quiere que su parto sea natural?
Creo que lo primordial es informarse y conocer las implicancias de un parto, así como también los equipos médicos que están trabajando desde esta línea, de manera de elegir adecuadamente con quién se vivirá esta experiencia.
Además, es fundamental comprender que a nivel fisiológico, el dolor que experimenta la madre es muy distinto al que sentiría si el proceso fuese inducido, ya que tiene un origen natural, que produce la disminución del aporte de oxígeno a la musculatura uterina, el estiramiento cervical, vaginal y perineal. Otro aspecto a considerar es el plan de parto. Este es el mapa de navegación que guiará el nacimiento, y se elabora a partir de los requerimientos que la madre considera que serán indispensables en dicho instante como, por ejemplo: música, olores, que no se intervenga, libre movimiento, estar acompañada, etc.

-¿Se debe realizar algún tipo de preparación física y/o sicológica para ser candidata a un parto natural?
No hay un factor determinante para lograr este tipo de nacimiento, sin embargo, existen algunos que ayudan y favorecen el curso natural de este proceso. Por ejemplo, a nivel físico, les sirve el haber efectuado algún tipo de entrenamiento como yoga, pilates o hidrogimnasia, entre otros. Esto no solo facilita el momento de parto, sino que además genera instancias de conexión con el cuerpo y con el propio embarazo. A nivel sicológico, se sugiere hacer conscientes aquellos aspectos no resueltos o situaciones que provoquen conflictos internos en la madre. Esto no solo es útil al momento de parir, sino que también lo serán para todo lo que conlleva la maternidad. Considero que es una oportunidad para reparar y reconectarse con nuestro ‘ser’ de mujer y niña. Para el momento del alumbramiento hay antecedentes que le pueden jugar en contra a la madre como, por ejemplo, haber sufrido una vulneración en el área sexual, pues tanto en las relaciones sexuales, como en la lactancia, el enamoramiento y en el momento del parto, actúan las mismas hormonas, que son la oxitocina y la endorfina. El hecho de que la mujer se sienta expuesta producto de no haber tratado este trauma, podría generar un enlentecimiento del flujo normal y natural de las contracciones.
Cabe considerar que no hay un estudio estadísticamente significativo frente a este tema, pero se ha visto que podría causar ciertas dificultades. Desde la sicología, también puede contribuir el hecho de contar con apoyo para trabajar los miedos en torno al parto, ya que hay quienes le temen mucho a sentir dolor, a soltar el control o sentirse expuestas frente a la experiencia.

-¿Existen ejercicios recomendados para facilitar la salida del recién nacido?
Durante el trabajo de parto activo, que es cuando la dilatación alcanza cerca de 4 cms., comienza a percibirse un patrón de contracciones, y se pueden realizar ejercicios que ayudan, como el uso del balón kinésico, que permite ejecutar un movimiento estereotipado, aliviar el dolor y trabajar la zona del piso pélvico. Otra herramienta es realizar vocalizaciones. El solo hecho de abrir la boca focaliza la energía, generando también la apertura vaginal, y logrando que la futura mamá se concentre y conecte con su cuerpo, facilitando el trabajo de parto. Además de lo nombrado, hay posiciones que facilitan la expulsión, el nacimiento y el alumbramiento (salida de la placenta), algunos de estos son:
– Posición cuclillas: abre la pelvis a su máxima capacidad (1 o 2 cms. extras), además de ayudar a la rotación del bebé y su descenso.
– Posición semi-sentada: el acompañante puede sostener a la futura madre desde las axilas y motivarla a inclinar la pelvis, que sirve para la apertura del útero en su parte más estrecha.
– Posición sentada: buena para descansar y para la realización de masajes.
– Posición de 4: puede ser de gran ayuda para evitar episiotomías cuando el parto debe desarrollarse acostada.
– Posición acostada sobre un lado: sirve para retrasar un proceso expulsivo que está yendo muy rápido.

-¿Existen mujeres que no puedan efectuar un parto natural por poseer antecedentes de algún tipo?
Antes se pensaba que luego de una cesárea solo quedaba esta opción para los futuros partos; sin embargo, hoy en día hay mujeres que han parido naturalmente incluso luego de dos operaciones. Todos esos antecedentes hay que compartirlos y evaluarlos con el equipo médico por el cual se ha optado. Además, es esencial considerar que para tener un parto natural, la mujer debe haber sobrellevado un embarazo que se enmarque dentro de los criterios de la normalidad. Cumpliendo este primer requisito, lo siguiente es que el parto se desarrolle entre las semanas 37 y 42.