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Lenguaje infantil: ¿Cuándo debo preocuparme?

0-24 meses

Funny Boy

Si bien el desarrollo de cada niño es particular -como el crecimiento de sus dientes o el mes en el que empiezan a caminar- hay rangos que son comunes. ¿Cómo saber si mi hijo está dentro de lo que se espera? ¿Cómo darme cuenta si su evolución está siendo normal? Revisa en este artículo,  datos que te pueden ayudar.

Las guaguas recién nacidas, a medida que crecen, manifiestan sus emociones y necesidades de diversas formas. En un comienzo lloran para luego hacer sonidos con los labios, como una preparación natural para generar sus primeras vocalizaciones. Luego, entre los 2 y 3 meses son capaces de emitir ciertos sonidos en respuesta a las palabras de sus padres. Cuando bordean el  año y medio, pueden decir palabras claras y enunciados y, entre los 2 y 3 años, hilan frases.

Este es el desarrollo normal del lenguaje de todo niño. Sin embargo, es fundamental que los padres sepan qué retrasos se pueden considerar como normales, y en cuáles es recomendable recurrir a un especialista.

¿Qué es el lenguaje?

Neumors, una ONG dedicada a mejorar la salud y el espíritu de los niños, a través de su sitio  KidsHealth.org, define el “habla” como la expresión verbal del lenguaje, la que incluye la articulación, que es el modo en que se forman los sonidos y las palabras.

Por lo anterior, hay que comprender que el lenguaje es mucho más amplio que el habla y abarca el sistema completo de expresión y recepción de información de una manera coherente. Es decir, incluye el ser capaz de entender y de ser entendido, a través de cualquier tipo de comunicación: verbal, no verbal y escrita.

Es decir, si un hijo tiene problemas en el habla, puede que no los tenga en el lenguaje –aunque por lo generar se combinan- y sea capaz de utilizar otros recursos, más allá de la voz, para darse a entender o expresar necesidades y requerimientos.

La ONG, fundada en 1936, revela además que si bien pueden existir diferencias en los tiempos en que los niños se demoran en comenzar a hablar, por ejemplo, respecto a sus hermanos u otros pequeños, no hay de qué preocuparse, puesto que todos los pequeños tienen distintos tiempos.

Lo que importan en estos casos, es confirmar que no existe algún tipo de retraso también en otras áreas del desarrollo inicial. Esto se comprueba en los controles médicos de rutina, donde el pediatra debe revisar si no existen problemas físicos que puedan estar influyendo desfavorablemente en la evolución del lenguaje.

Papás en alerta

Existe poca información respecto a la realidad nacional, sin embargo, datos entregados por la Universidad Católica, afirman que el 8% de los preescolares y el 4% de los escolares chilenos, padece algún tipo de trastorno del lenguaje.

El desarrollo de esta área se puede analizar más concretamente en niños de 2 años, ya que a esta edad debiesen producir enunciados de 2 ó 3 palabras como por ejemplo: “mamá dame” o “vamos papá” por lo que es más fácil identificar cualquier tipo de retraso.

La fonoaudióloga de la Universidad Mayor, experta en pacientes infantiles, Bernardita Parra, afirma que los niños, a los 24 meses son capaces de comprender y emitir muchas palabras nuevas. “Diversos estudios determinan que utilizan alrededor de 50 pero conocen y comprenden muchas más”, agrega.

Sin embargo, esta es una situación que se puede analizar desde que el niño nace, puesto que existen diversos precursores del lenguaje como lo es el contacto ocular, la permanencia del objeto, la percepción auditiva y la risa o el llanto, entre otros.

Todo lo anterior ayuda a determinar cuán conectado está el niño con el mundo. Sin embargo, si a los 2 años el pequeño sólo emite vocalizaciones o se expresa de manera no verbal, se recomienda una evaluación fonoaudiológica, con el fin de determinar el nivel en que se encuentra para una posterior etapa de tratamiento si es que lo requiere.

Finalmente, según Neumors, antes de los 2 años de edad, otros posibles motivos de preocupación podrían darse si te los padres notan que su hijo a los 12 meses no utiliza gestos, como señalar o despedirse con la mano o que al año y medio el menor prefiere comunicarse con gestos antes que con vocalizaciones, tiene dificultades para imitar sonidos y/o presenta dificultades para entender comandos verbales simples como responder al nombre y pedirle que obedezca alguna orden.