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Las enfermedades más comunes de los bebés

0-24 meses

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Aunque hagas todo lo posible, inevitablemente tu hijo en algún momento se enfermará. Solo debes saber reconocer los síntomas para decidir cuándo debes llevarlo al doctor, pues en ocasiones basta con simples cuidados en casa y todo tu amor.

Dolor de guatita: es normal que en los primeros 3 meses tenga malestares estomacales. Se denominan cólicos y se cree que se deben a que acumulan gases, y/o por la inmadurez del sistema gastrointestinal. Para aliviar los dolores, le puedes dar paracetamol en gotitas y practicar masaje y flexiones de piernas.

Diarrea: si se siente muy mal, tiene el estómago duro y sus deposiciones son más recurrentes de lo habitual -presentando distintos colores, con un fuerte olor y líquidas- debes llevarlo a urgencia o a su doctor lo antes posible para evitar una deshidratación.

Convulsión febril: ocurre cuando se mueve de manera brusca, sin querer y se siente afiebrado, perdiendo a veces la conciencia. Le puede pasar entre los 6 meses y los 5 años, como consecuencia de la fiebre alta durante alguna infección. Para bajarla, debes ponerle paños tibios o sumergirlo en agua templada para luego acudir a un centro asistencial.

Mucosidad nasal: es una señal de que está enfermo. Esta terminará siendo espesa, verdosa-amarilla, pero luego de 3 a 4 días volverá a la normalidad. Si continúa luciendo amarilla por más de 7 días consecutivos, es mejor que lo consulten con el pediatra, porque se puede tratar de alguna infección bacteriana. La nariz la pueden limpiar con suero fisiológico o con una perita.

Gripe: le picará la garganta y toserá. Es un reflejo protector de la vía aérea donde el bronquio elimina las secreciones. Si tiene alguna infección, toserá más, lo que lo ayudará a eliminar las flemas. Si estas se quedan en los bronquios, le pueden producir algunas enfermedades como bronconeumonía o neumonitis. Para licuar las secreciones, es esencial que lo hidrates bien y puede que sea necesario que tome algún jarabe, pero no se aconseja si es lactante. Si la gripe dura más de 2 semanas o le cuesta respirar, tiene fiebre alta, desgano, se queja al respirar o presenta un silbido, debes llevarlo al pediatra.

Otitis: si no puede respirar bien, o sospechas que se siente mal, tiene calor, no para de llorar y a veces sale líquido de su oído cuando se acuesta, puede que tenga esta enfermedad. Debes consultarlo con el doctor para que lo trate con analgésicos y antibióticos orales, por un periodo entre 7 a 14 días. De no tratarse a tiempo, esto le puede causar un daño en la audición.

Conjuntivitis: podrás saber que la presenta si tiene sus ojitos rojos y picazón. Se produce porque la mayoría de las guagüitas tiene el conducto del lagrimal muy estrecho, lo que impide que la lágrima efectúe su labor de aseo y barrido en el ojo. El tratamiento es variado, pero puede que le receten colirio o ungüentos de antibiótico entre 5 y 7 días.

Infección urinaria: si no tiene ganas de moverse ni de comer, y cuando hace pipí siente algo de molestia, es probable que tenga esta infección. Se genera por bacterias que vienen del tracto gastrointestinal, por lo que deberán darle antibióticos. Se puede complicar si es que le sale sangre, presenta fiebre alta o vómitos. Para prevenir que le dé, debes limpiarlo bien, con un correcto aseo genitourinario, idealmente lavando con agua la zona anal.

Otras enfermedades

Displasia de cadera: ocurre cuando sufre algún problema en las articulaciones de su cadera. Se produce cuando la cabeza del fémur y la cavidad de la pelvis no encajan de forma correcta. Puede suceder cuando esté en tu guata o fuera de ella. Generalmente lo padecen con más frecuencia los primogénitos, ya que, en esta instancia, tu musculatura está más tensa. También puede pasar cuando hay poco líquido amniótico, desfavoreciendo la buena postura del feto dentro del útero. La hipertensión en el embarazo, el retraso de crecimiento intrauterino o la existencia de antecedentes familiares, pueden ser otras de las causas de este mal. El pediatra es quien lo nota, ya que al nacer tu guagua practica las maniobras de Ortolani y Barlow, que se confirma con una ecografía o radiografía de las caderas cuando tenga 3 meses. Si no la identifican y tratan a tiempo, cuando empiece a caminar no podrá sostener su cuerpo, provocando posibles lesiones óseas.

Soplo cardíaco: si tiene un ruido irregular en su pecho y ustedes lo perciben, se trata del sonido que hace la sangre cuando atraviesa el corazón, que generalmente se escucha en los recién nacidos, ya que estos órganos están cerca de las paredes del pecho. Se llaman soplos ‘inocentes’ o ‘funcionales’, pues son inofensivos. Desaparecerán a medida que vaya creciendo. Si el pediatra sospecha algún problema, lo tiene que derivar a algún cardiólogo infantil que le tomará radiografías de tórax, un electrocardiograma y una ecocardiografía para descartar algún trastorno o mal funcionamiento.

Criptorquidia: ocurre cuando uno de los testículos, o ambos, se encuentran fuera de la bolsa escrotal. Es probable que durante la gestación se haya interrumpido la ruta de descenso que los conduce desde el abdomen hasta el escroto y se manifiesta con mayor frecuencia de un solo lado. Debes verificar que los testículos se encuentren dentro de su bolsita y que sean palpables fácilmente a más tardar en el primer año de vida. De no ser así, tendrán que consultar a un urólogo infantil para que lo evalúe.

Hernia umbilical: es cuando tiene un porotito a un lado del ombligo, que es un defecto de la pared abdominal, por lo que los órganos no se pueden contener como corresponde. Su causa se debe al cierre incompleto del anillo muscular que se encuentra alrededor de su ombligo, haciendo que estos sobresalgan. La hernia es palpable y grande en los primeros 6 meses, pero luego se va achicando y se cerrará completamente cuando cumpla los 3 años. De lo contrario, se evalúa hacerlo quirúrgicamente.

Hernia inguinal: en este caso, la protuberancia está en la ingle. Se forma cuando parte del intestino se introduce en uno de los canales inguinales, generando una hinchazón en el pliegue donde el abdomen se junta con el muslo, por la debilidad de los tejidos. Son habituales al nacer, pero de todas formas se deben operar, puesto que puede conllevar complicaciones a futuro.

¿Cuáles son los virus más comunes?

Neumonitis: ocurre cuando se inflaman los pulmones. Su diagnóstico es radiológico y de causa viral, por lo que la mayoría de las veces no se necesitan antibióticos ni tampoco inhaladores.

Bronquitis: se da cuando los bronquios se inflaman. No tienes que exponer a tu guagua al frío ni a cambios bruscos de temperatura. Tampoco debes llevarla a lugares concurridos, especialmente en invierno.

Adenovirus: su contagio puede ser por vía aérea, de persona a persona, por gotitas respiratorias o materia fecal. El virus infecta las mucosas del tracto respiratorio, intestinal, conjuntiva o córnea, causando daño directo celular y persistiendo en el tejido linfático. Con esto puede que le suba la temperatura o que tenga otras enfermedades como faringitis o cistitis. Por el momento no existe un tratamiento contra esto, solo se tratan sus síntomas.

Enterovirus: corresponde a un virus que afecta al intestino, lo que provoca síntomas como de resfrío, o sufrir algún cuadro de gastroenteritis con deposiciones diarreicas, usualmente con dolor abdominal tipo cólico, además de vómitos. Su tratamiento consiste en una adecuada hidratación y en la ingesta de antipiréticos, en caso de aumento de fiebre. Lavarse las manos, asear bien el baño, usar cubiertos personales y tener cuidado con el contacto con las deposiciones, son fundamentales para evitar un contagio.

Influenza: es una infección viral respiratoria que afecta nariz, garganta, bronquios y ciertas veces a los pulmones. Existen dos clases de influenzas -tipo A y B- que pueden provocar una enfermedad epidémica, ocurriendo generalmente en invierno. Son muy contagiosas, transmitiéndose fácilmente con cualquier contacto. Sus síntomas comienzan 2 a 3 días después de exponerse el germen. Se presenta con fiebre, dolor de cabeza, escalofríos, tos seca, dolor muscular, fatiga, congestión nasal y dolor de garganta.

Rotavirus: si ya tuvo vómitos, luego fiebre y finalmente diarrea con muy mal olor -que llevó a deshidratarlo- puede que tenga rotavirus. Se contagia a través de juguetes contaminados o por intermedio de la vía respiratoria. Se puede prevenir con una vacuna en gotas antes de los 8 meses. También es importante que tenga las manos limpias, al igual que las de los que lo rodean.

Virus sincicial respiratorio: pueden saber que lo ha contraído si le cuesta respirar, se siente agripado, con mucha congestión, con tos y fiebre. El contagio se produce de persona a persona mediante la tos de otro, a través de juguetes contaminados o manos mal lavadas. Es diagnosticado por exámenes de laboratorio y un cuadro clínico sugerente. La infección en lactantes es más severa porque sus bronquios pueden colapsar, produciendo bronquitis o neumonía. El tratamiento a seguir consiste en bajar la fiebre, hidratar, hacer lavados nasales con suero fisiológico, aspirar sus secreciones, y puede ser necesario sesiones de kinesioterapia. En algunos casos el pediatra aconseja el uso de inhaladores y corticoides.

Primeros auxilios: qué hacer en caso de…

Como está en etapa de crecimiento, se sentirá muy curioso por descubrir su entorno. Si se consideran las condiciones de este, se verá expuesto a ciertas situaciones de riesgo, donde debes saber cómo actuar.

– Atoro con algún objeto: no se recomienda que le metan los dedos si no se ve el objeto, ya que se podría introducir aún más. Si todavía no cumple un año, se sugiere que lo sostengan boca abajo, de forma que su cabeza quede más abajo del tronco y darle, con la palma de la mano, cinco golpes firmes entre sus hombros. Se debe tener cuidado con los golpes, ya que el cuerpo sólido se puede incrustar en la tráquea o en los bronquios. La maniobra de Heimlich se sugiere en niños mayores de un 1 año, donde hay que tenderlo boca arriba sobre una superficie rígida, apoyando las manos una encima de otra, entre el esternón y el ombligo y empujar varias veces en dirección al tórax.

– Quemaduras: poner la zona afectada bajo el chorro de agua fría durante 5 a 10 minutos. No es bueno que le apliques cremas para el dolor. Si la ropa se le pegó al cuerpo, se la debes quitar con cuidado y verter agua sobre el área, cubriéndola con un apósito estéril o una tela limpia, idealmente recién planchada. Luego hay que dirigirse al centro de salud más próximo.

– Picaduras de insecto: las más comunes son las causadas por avispas y abejas. La zona se hinchará y enrojecerá, además tendrá un intenso dolor. Se aconseja que le frotes el área afectada con un algodón con agua y apliques hielo de inmediato para evitar que el tóxico se esparza. El vinagre doméstico también es una buena opción para estos casos. Se debe empapar un pañuelo con este y ponerlo sobre su piel, debajo de algo helado, por 5 minutos aproximadamente. Si los síntomas continúan tras 24 horas -presenta hinchazón en la cara, vómitos o diarrea, entre otros- hay que llevarlo al servicio de urgencia más próximo, porque puede estar presentando una reacción alérgica.

– Picadura de araña: en caso de ser mordido por una, le deben poner hielo inmediatamente en la zona afectada en forma intermitente y según la tolerancia (no más de 15 minutos cada hora), ya que el veneno actúa más a altas temperaturas. Si existe la sospecha de ser araña de rincón, o presenta síntomas como lesión violácea en la piel, fiebre, náuseas, vómitos, palidez o ictericia, hay que acudir inmediatamente a un servicio de urgencia.

– Mordedura de animal: generalmente puede haber una herida sangrante o lesiones menores. Hay que lavar la zona afectada con abundante agua y cubrir con un paño limpio, para luego acudir al servicio de urgencia para recibir tratamiento de la herida y vacunación en caso de ser necesario. Se sugiere que le enseñen cómo jugar con animales domésticos.

– Esguince o fractura: si tiene dolor en cualquier parte del cuerpo que ha sufrido algún golpe, se habla de traumatismo. Se debe poner frío en el área lastimada y acudir a urgencias dependiendo de la gravedad del golpe, sobre todo si hay deformidad en la zona y no puede moverse.

– Heridas: estas pueden ser superficiales o profundas. Se necesita lavar con abundante agua y cubrir con gasa o paño limpio. Si hay presencia de sangre, se debe comprimir energéticamente con los dedos sobre el vendaje en forma permanente, e ir al servicio de urgencia.

– Intoxicación o sobredosis: generalmente se producen si consume pesticidas, detergentes y medicamentos. En caso de ingestión de alguna sustancia, lo tienes que trasladar de inmediato al servicio de urgencia y llevar el envase del producto. Si se trata de inhalación, sacarlo al aire libre y llamar a una ambulancia en caso de pérdida o alteración de conciencia.

Con la colaboración de Gloria Toro, pediatra de Clínica Indisa.