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La realidad del abuso sexual en Chile

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Domestic violence

De acuerdo a estudios tanto de la Unicef como del Ministerio del Interior, entre un 72% y un 75% de los niños en Chile sufren situaciones de vulneración ya sea física, psicológica o sexual. Una cifra alarmante, que afecta en su mayoría a menores de entre 8 y 14 años de edad. Para conocer más al respecto, entrevistamos a José Andrés Murillo, presidente de la Fundación Para la Confianza.

A diferencia de lo que ocurría hace un par de décadas, hoy en Chile el tema de los abusos sexuales se habla. No al nivel que se requiere, pues sin lugar a dudas las cifras son extremadamente altas, pero ha habido un avance en esta materia. Una de ellas es la creación de fundaciones que se dedican a prevenir y proteger a los menores de este tipo de agresiones, como es el caso de la creada por José Andrés Murillo, doctor en Filosofía y Ciencias Políticas, magíster en Sociología del Poder y uno de los principales acusadores del caso Karadima.

Fundación Para la Confianza nace el año 2010 y ha recopilado información con respecto a la realidad que enfrenta el país, por lo mismo, Mamá y Bebé & Kids recurrió a ella para orientar a los padres en el actuar preventivo y de protección en caso de verse enfrentados a esta dura situación.

¿Qué cifras de abusos sexuales se manejan a nivel nacional?

Es complicado hablar de cifras, ya que no tenemos idea de la verdadera prevalencia del abuso sexual en nuestro país. Sabemos, por ejemplo, de la cantidad de denuncias al año, que son cercanas a las 30 mil. Estamos en conocimiento de la cantidad de niños y niñas que dicen haber sido víctimas: 9%, es decir, la cifra sube a 500 mil y, por ende, arroja que menos del 6% de los abusos son denunciados. Lo que llamamos la cifra negra, entonces, esa cantidad de niños que sufre abuso sexual y que jamás lo denunciará es la gran mayoría. Uno de cada 20 casos se denuncia, el resto tendrá que intentar vivir con ello.

¿Cómo es la situación nacional v/s la internacional?

Chile no tiene una política de prevención de vulneraciones a los derechos de los niños y niñas. Ni siquiera cuenta aún con una política nacional de infancia. Eso hace que en Chile sea difícil de conocer el estado real de las vulneraciones. Sólo sabemos que estudios tanto de UNICEF (2012) como del Ministerio del Interior (2013), entre un 72% y un 75% de nuestros niños y niñas sufren situaciones de vulneración ya sea física, psicológica o sexual. Eso es inaceptable. Felizmente se está elaborando un proyecto a través del Consejo Nacional de Infancia.

¿Existe alguna edad de mayor riesgo?

Generalmente, el riesgo mayor va desde los 8 a los 14 años, aunque es difícil determinar algo así, ya que se sabe que en edades superiores los abusos muchas veces pasan -equivocadamente- por relaciones consentidas. En este ámbito, aún falta profundizar en el abuso de poder que hay siempre detrás del abuso sexual.

¿Quiénes suelen ser los principales abusadores?

Para el 85% de los casos de abuso sexual infantil, el victimario es parte del círculo amplio de confianza de la víctima. Algunas veces incluso gente de su familia. Y lamentablemente son los casos que menos se denuncian y muchas veces quedan sin ningún tipo de abordaje terapéutico.

¿Cuáles son los principales indicadores que podrían alertar a los padres de que su hijo está siendo víctima de este tipo de hechos?

Si bien se trabajan indicadores, siempre me ha parecido errático centrarse en ellos, puesto que casi todos ellos pueden deberse a otras causas también. Ni siquiera muchos de ellos al mismo tiempo son un indicio seguro de la presencia de abuso sexual. Sin embargo, estos indicadores manifiestan un llamado de auxilio velado por parte de los niños, niñas o adolescentes. Lo más importante es el cambio de comportamiento radical y sin una causa aparente. Los padres y madres deben saber observar a sus hijos, agudizar su intuición sin atosigarlos con preguntas acerca del abuso, puesto que muchas veces los menores responden más para complacer que para manifestar realmente una situación.

Como padres, ¿cuál es la forma adecuada de actuar una vez que se tienen sospechas?

Si hay sospechas, es muy importante no comenzar a hacer preguntas dirigidas al abuso como: ¿quién te abusó?, ¿te tocaron?, etc. Lo mejor será acompañarlo, preguntar qué le pasó, como pregunta abierta. No cuestionar sus sensaciones ni recuerdos o rabias. Entonces, en primer lugar, no dirigir las preguntas a respuestas cerradas ni cuestionar lo que está diciendo.

Una vez confirmada la sospecha, ¿de qué forma se puede proteger a ese menor para que no reviva constantemente el hecho?

Si creemos que podemos estar ante una situación abusiva, asegurarle al niño o niña que jamás volverá a tener que estar a solas con esa persona, pues será protegida. Si es necesario, decirle que jamás volverá a ver a esa gente, pues es lo primero que necesitan saber. Los niños siempre que manifiestan que están siendo víctimas de una vulneración, están pidiendo ayuda y hay que escucharlos y atenderlos, pero hay que ser inteligentes y estratégicos, ya que los agresores siempre lo son. Romper el silencio que el abusador ha intentado imponer requiere de una estrategia integral, sobre todo si el sistema judicial no siempre acompaña.

¿Cómo podemos, como padres, establecer un ambiente propicio para que el menor se decida a hablar?

Trabajar constantemente una relación de confianza, donde los niños puedan compartir sus experiencias complicadas, sus miedos, vergüenzas y dolores.

¿Existe algún perfil psicológico recurrente en niños que son abusados?

Hay personas que hablan de niños más “abusables” que otros. Yo prefiero decir que no hay niños más o menos “abusables” (horrible palabra), sino