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La lucha por ser padres

Antes del embarazo

La celebración del mes de la madre es un tiempo ‘doloroso’ para varias parejas infértiles. Se trata de un sentimiento común que viven muchas mujeres a quienes se les ha inculcado desde niñas que el siguiente paso luego de los estudios y las proyecciones laborales es formar una familia con hijos.

Dr.Guillermo Durrutly Velasco
Ginecólogo especialista en medicina reproductiva y endometriosis
www.guillermodurruty.cl 

Tal es el caso de Paula, quien por muchos años tuvo el temor de ser infértil, pues en la adolescencia se le había diagnosticado el Síndrome del Ovario Poliquístico. Luego de estudiar, trabajar y casarse, suspendió sus anticonceptivos y nunca más tuvo menstruaciones regulares; es decir, no ovulaba ni se embarazaba, hecho que la hizo pasar por varios días de la madre con mucha angustia y pena.

Tras un largo peregrinaje por diferentes médicos y hasta medicina alternativa, llegó a mi consulta donde comprobé que, además, padecía de un sobrepeso importante con resistencia a la insulina. Con mi equipo la sometimos a un cambio de hábitos de vida, a través de un programa de dieta y ejercicios que la llevaron a recuperar su ciclo menstrual y quedar esperando guagua al cabo de unos pocos meses sin necesidad de más tratamientos.

Distinta es la historia de Carolina, quien cuando quiso embarazarse no lo logró. A ella le diagnostiqué un Hidrosalpinx en ambas trompas (trompas obstruidas). Como era joven y su marido sano, le realicé una cirugía laparoscópica que permitió la reparación de sus trompas, consiguiendo antes de un año el primero de sus cuatro embarazos.

Finalmente, María José me consultó muy angustiada porque era la única de su familia que no había podido celebrar el día de la madre, pese a estar buscando el embarazo hace tres años. Los estudios demostraron que ella estaba sana, pero su marido, que en la juventud había sufrido de parotiditis (paperas), tenía la producción de espermatozoides severamente alterada, al punto que no era posible realizar tratamientos simples como la inseminación intrauterina. En ella realicé una fertilización in vitro (FIV) directa, que dio como resultado un embarazo gemelar del cual nacieron dos mellizas preciosas y una mamá eternamente agradecida, que todos los años me saluda para el día de la madre.

Estos tres casos son el resultado de tratamientos exitosos donde la medicina reproductiva logró restaurar el ‘derecho a ser madre’ de estas mujeres que se encuentran dentro del 10 al 15% del total de parejas en edad reproductiva que, según estimaciones del Ministerio de Salud, van a tener algún problema de infertilidad o dificultad para concebir un hijo.

El año 2009 la Organización Mundial de la Salud declara que la infertilidad es una enfermedad y que padecerla, por sus efectos sicológicos, sociales y económicos, es solo comparable a vivir con cáncer o Sida, por la soledad y la angustia en la que se vive con estas patologías.

Una parte importante de los casos se podría solucionar con tratamientos de baja y mediana complejidad, donde uno como especialista en medicina reproductiva debe optimizar diagnósticos y tratamientos para restituir ‘este derecho perdido’, de la manera más eficiente posible y tratando que sea lo menos agresivo y lo más humano que se pueda.

En algunos casos, el tratamiento adecuado posibilita recuperar la fertilidad natural, permitiendo a la pareja no solo lograr un embarazo sin necesidad de tratamientos invasivos, sino que conseguirlo varias veces. Dicho de otra forma, “se curan de la enfermedad: infertilidad”. Otras no tienen esa suerte y deben someterse a tratamientos cada vez más avanzados y complejos.

Este avance debe ser planificado en forma individual, pero debe ser manejado con equilibrio, pues en estas parejas el tiempo es crucial dado que la edad de la mujer es el principal factor pronóstico de éxito. Entonces, mientras mayor sea ella más rápido habrá que ir avanzando a procedimientos de alta complejidad, como la fertilización in vitro (FIV), que es de hecho nuestra técnica estrella. Esta permite lograr embarazos en mujeres que no lo han conseguido en forma natural, ni con técnicas simples como la inseminación intrauterina o la laparoscopia.

Muchas veces el diagnóstico de la pareja lleva directo a la FIV, siendo muy importante aconsejar bien a esta respecto de técnicas complementarias, como la congelación de los embriones, el estudio genético de estos, o la necesidad de recurrir a la donación de gametos como la ovodonación, lo que permite en muchos casos el ‘derecho a ser padres’.

Doctor Guillermo Durruty