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La expresión de los sentimientos

2-3 años

Sticking out tongue

Esta puede ser una escena habitual dentro de un supermercado. Tu hijo se empecina por llevar un juguete que te niegas a comprar, y del llanto, el pequeño pasa a los gritos, al suelo y a una pataleta que todos los clientes miran y comentan. ¡Qué horror! Frénala lo antes posible con estas simples recomendaciones.

Rabia, pena, miedo, frustración o un simple descontento puede desencadenar una situación que termina siendo agotadora para muchos padres: las temidas pataletas. Éstas, son manifestaciones de las emociones que a temprana edad son difíciles de manejar, por lo que acá el apoyo de los papás o cuidadores se transforma en la única solución.

Los berrinches son considerados como expresiones completamente normales dentro del desarrollo de los niños de entre dos y cuatro años de edad. Tanto su periodicidad como intensidad van disminuyendo a medida que el pequeño crece, tendiendo a desaparecer hacia los cinco años.

Pero a pesar de que en la teoría estén consideradas como parte del desarrollo normal del niño, en la práctica la situación es insostenible y puede generar el rompimiento de un vínculo fundamental de amor y respeto entre los padres y el menor.

No es extraño escuchar a amistades o familiares que están viviendo esta experiencia, decir que “no le quedó otra alternativa más que pegarle”. En efecto, el golpe tiende a ser el último recurso utilizado cuando se acaban los medios para enfrentar un hecho puntual.

Bien es sabido que cualquier tipo de golpe o violencia psicológica que se pueda cometer contra ese niño que vive una pataleta le traerá consecuencias posteriores como baja autoestima o un desapego y poca comunicación con los padres. Por lo anterior, es fundamental informarse acerca de cuáles son las técnicas que mejor funcionan para calmar las pataletas.

Cómo actuar

1. Calma

Para quienes han vivido esta experiencia, la palabra calma suena casi utópica, sin embargo, expertos aseguran que es fundamental que los padres o quienes estén presenciando una pataleta, mantengan la calma durante todo el período, aunque sean minutos difíciles. El no respetar esta regla de oro transforma la situación en un círculo vicioso, difícil de detener.

2. Empatía

Los adultos deben empatizar con los sentimientos del niño, así los pequeños se sentirán seguros de expresar sus frustraciones y tendrán la confianza de recurrir a ellos cuando lo requieran.

3. Negociación

Para calmar la situación, una buena opción es ofrecerles una alternativa que los ayude a cambiar su foco de atención. Por ejemplo, si no quieren bañarse, planear un juego al interior de la tina que transforme la experiencia a un evento positivo.

4. Evitar castigos excesivos

Antiguamente, mandarlos solos a su pieza o una ducha de agua fría eran considerarlos castigos adecuados para sobrellevar una situación de desenfreno emocional. Hoy en día, estudios advierten que este tipo de actos pueden provocar efectos dañinos para la autoestima y propia percepción del menor.

5. Libertad de movimiento

Muchos especialistas aconsejan no contenerlos físicamente, porque esto podría generar mayor enojo. Es mejor controlarlos a través de un tono de voz suave y agacharse a la altura del niño, para que no se sientan intimidados.

La integración de estas cinco recomendaciones puede generar cambios visibles a corto plazo. Pero es fundamental que los padres entiendan que es una solución integral, que probablemente no logre buenos resultados, si hay ausencia de alguna de ellas.

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