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La elección de ser papá

2-3 años

En Chile alrededor de 15 mil niños aguardan en centros de adopción de todo el país que alguien se convierta en su familia. Esta espera de meses e, incluso, años, puede cambiarles la vida.

Daniela y Luis Ignacio sufrieron un duro golpe el día que les anunciaron que no podrían ser padres biológicos. Desde que se conocieron, sus planes contemplaban una casa llena de risas, música, arte, amor al conocimiento y niños. Pero aquella jornada parecía ser el cierre doloroso de un lindo proyecto de vida. “Todo parte cuando te dicen que no puedes ser papá. Es súper fuerte, puesto que se inicia una etapa que en los centros de adopción llaman ‘luto’, donde cierras definitivamente la posibilidad de concebir. Hasta el día de hoy es una pena que está, es una sensación similar a la de la muerte de un ser querido, aprendes a vivir con ello, lo superas, pero es una cicatriz que permanece”, cuenta Daniela.

Es tras este dolor que empiezan a barajar la alternativa de formar una ‘familia de corazón’, sin lazos sanguíneos, pero por la que se lucha desde el momento en que deciden convertirse en padres adoptivos. “Abrirse a la adopción también es un tema. En nuestro caso fue una decisión que tomamos en conjunto, pero también depende de cada persona y del instante en el que se sienten listos para dar el siguiente paso. Es ahí cuando te preguntas ¿tendré la capacidad de querer a otra persona?”, relata la pareja.

Evaluando a los futuros papás

Luego de dar el sí a la posibilidad de comenzar el proceso de adopción, quienes estén interesados asisten a talleres, donde las fundaciones o el Servicio Nacional de Menores (Sename) cuentan cómo se llevan a cabo las distintas etapas dentro de este procedimiento y lo que significa convertirse en padres adoptivos.

Daniela y Luis Ignacio vivieron su primera experiencia en la Fundación San José, donde tras una serie de pruebas sicológicas y entrevistas, calificaron para ser parte de la lista. “Luego de las charlas introductorias, donde te dicen en qué consiste el proceso de adopción y los pasos a seguir, viene una etapa bien lenta en la que, a través de una evaluación, te escarban bien adentro: desde tu persona, matrimonio y familia, es como una especie de ginecólogo de los sicólogos. Uno siente que te están analizando constantemente y, por ende, comienzan los cuestionamientos. En nuestro caso esto nos sirvió para unirnos mucho más como matrimonio, porque conversamos de todo y eso generó un vínculo increíble entre los dos”, sostienen.

Pero estas evaluaciones, además de ser complejas para los padres, muchas veces no son suficientes, y se les pide que asistan a terapia para lograr estabilizar ciertos rasgos de sus personalidades, problemáticas internas y dudas, entre otros puntos que podrían complicar ciertas situaciones en el futuro. Terminados estos procesos los futuros papás están listos para ser parte de la lista de espera.

Según explican en la Fundación Chilena de Adopción, el tiempo desde el taller inicial hasta que una pareja o solicitante es declarado idóneo es de alrededor de ocho meses. La espera posterior dependerá de los menores que ingresen al sistema y de sus necesidades, además de la apertura de los padres a adoptar niños más grandes, con necesidades especiales o grupos de hermanos.

Eligiendo al mejor

Por su parte, el Sename y las diversas fundaciones comienzan el proceso de selección de familias para los niños que van ingresando al sistema. Según explica Alejandra Ramírez, directora ejecutiva de la Fundación Chilena de la Adopción (Fadop), en esta etapa se buscan padres para los menores y no al revés. La pareja o el solicitante debe contar con ciertas características donde el énfasis siempre estará en los requerimientos específicos del infante, tanto afectivos, de salud y de estimulación, entre otras. Cuando se tienen claras estas particularidades se va al registro de postulantes en espera y se inicia la búsqueda.

“Se busca a la familia que responderá de la mejor forma, tanto por sus habilidades parentales -determinadas en una evaluación realizada en etapas previas- como variables contextuales (disponibilidad de los padres de llevar a cabo un tratamiento, presencia de hermanos, redes de apoyo, zona en la que viven, etc.), y las capacidades que cada postulante tiene para enfrentar ciertos desafíos, por ejemplo, en relación al origen de su futuro hijo, los antecedentes de su gestación y su situación de salud, entre otros. Teniendo en cuenta esto, se realiza la elección para ese determinado niño; es decir, la lista no corre por orden de llegada”, explica Alejandra y agrega que en el caso de las guaguas se lleva a cabo el mismo proceso.

Pero la última palabra a la hora de comenzar una familia adoptiva la tiene un juez, de esta manera, los organismos de adopción solo tienen la posibilidad de proponer candidatos y, dependiendo del tribunal, se solicitan una o tres carpetas. “Nuestras propuestas son acogidas, pero la decisión final no estará en nuestras manos”, afirma.

Una sorpresiva noticia

Para Daniela ese día todo pasó muy rápido. Estaba en su casa cuando recibió ‘la llamada’. Su futura hija Emilia los estaría esperando en Rancagua, ahí tendrían una hora para reunirse con el juez para luego ir a buscarla pay así vivir uno de los momentos más especiales de sus vidas. “La llamada llega cuando menos te lo esperas. Una voz te dice: ‘decidimos como fundación que se la jugaron tanto por la Emilia que se la queremos entregar, y la jueza los está esperando en tribunales’. Agarré el auto y manejé como nunca en mi vida”, relata Daniela.

Comenzaron a llamar a sus amigos y familia, tanto para contar la noticia de la llegada de la nueva integrante como para pedir algunas cosas que necesitaban, ya que para no ilusionarse no habían comprado nada aún. Luego de pasar por los tribunales siguieron al hospital, donde al entrar a la sala de neonatología se encontraron frente a frente con su sueño. “Lunacho me dijo: ‘Ella es’, ya que la noche anterior la había soñado. Nos entregaron a esta niñita de cinco días y así comenzamos nuestra familia”, dice.

Pero la familia de Daniela y Luis Ignacio seguiría creciendo, puesto que al poco tiempo tomaron la decisión de iniciar un nuevo proceso de adopción en la Fundación Chilena de la Adopción, y así Emilia se convirtió en la hermana mayor de Juan Pablo y luego de Ignacio, formando un trío inseparable.

“Nosotros desde muy chicos les hablamos del tema de la adopción, y es algo que cuesta, ya que siempre te dicen que tienes que partir de la base de ‘que rico haberte adoptado’, pero decirle algo así a una guagua es raro. Con todos los niños ha sido distinto, algunos han estado más abiertos a conocer su historia que otros, pero cada vez es un nuevo desafío para nosotros, el estar listos para responder todas sus preguntas y eventualmente acompañarlos en caso de que quieran conocer a su familia de origen”, comenta Daniela.

Necesidad de cambios

Siendo una herramienta de protección para los niños en situaciones vulnerables, los sistemas de adopción en Chile requieren, según explica Alejandra Ramírez, de modificaciones que van desde agilizar los procesos de susceptibilidad de los menores, donde debieran tener prioridad en las agendas de los jueces, puesto que los tiempos infantiles no son los mismos que los de un adulto, hasta cambios en los sistemas de registro y notificación a las partes involucradas, sobre todo a la familia de origen del menor. “Es necesario sensibilizar a la comunidad respecto de ver a la adopción como una medida de protección que garantiza el derecho del niño a crecer en familia cuando esto no ha sido posible en la que nació”, explica.

Año a año en Chile alrededor de 15 mil menores están esperando una familia en los centros de adopción, donde según estadísticas del año 2016, solo 473 pequeños fueron adoptados, cifra que ha disminuido debido a los largos tiempos de espera.

Proceso en dos pasos

Primera etapa: Quiero ser papá o mamá

– Elevar una solicitud de adopción: estas dependen de la fundación en que se realice el proceso o en el Sename a través de su página web.

– Talleres sobre adopción: antes de continuar con el proceso se invita a los solicitantes a que conozcan la realidad de la adopción. Si deciden continuar, tendrán la primera evaluación.

– Primera entrevista: en esta se estudia a la pareja y su entorno social. El profesional a cargo velará por el cumplimiento de requisitos legales y la viabilidad de la solicitud.

– Evaluación externa: los solicitantes pasan a una evaluación social y sicológica con profesionales fuera de la fundación, preparando una carpeta con información para seguir con el proceso.

– Lista de espera de adopción: cumplidos los requisitos, los futuros padres entran a esta etapa del proceso. El tiempo de espera para la asignación de un niño puede tardar entre 18 y 24 meses.

Nota: si la pareja no cumple con los requisitos, se le entregarán las razones; además, tras una evaluación el matrimonio o persona solicitante puede ser derivada a terapia, con la posibilidad de ser reevaluados tras cumplir con un proceso terapéutico.

Segunda etapa: La espera

– Esta fase se encuentra enmarcada en una serie de talleres formativos, donde se les enseñará sobre los cuidados y responsabilidades a la hora de ser padres.

– Tras confirmarse el ingreso de un niño a la unidad de adopción respectiva, y que este se encuentra en condiciones de ser adoptado bajo el punto de vista legal, los solicitantes pueden ser recomendados por la institución ante el tribunal en caso de ser la alternativa más compatible con el menor. 

– Los padres deben acudir a distintas evaluaciones previas a la confirmación solicitada por el tribunal, donde se les ofrecerá la posibilidad de conocer al menor, siempre acompañados por profesionales encargados de la seguridad del niño.

– Si el tribunal confía la entrega del cuidado personal del niño o niña a la familia, con posterioridad se inicia el trámite para concretar la adopción ante el Tribunal de Familia correspondiente al domicilio del menor. En caso de que no se acoja la propuesta del Sename, la postulación continuará su proceso a la espera de la asignación de otro infante.

– Comienza la vida familiar de convivencia de la pareja junto a su hijo, convirtiéndose en parte del hogar, proceso en que el Sename realizará una serie de visitas para corroborar que el menor se encuentra en óptimas condiciones físicas y mentales.

Requisitos para ser padre adoptivo

– Ser matrimonio chileno o extranjero con residencia permanente en el país.

– El matrimonio debe tener al menos dos años en el Registro Civil, a excepción del caso de infertilidad de uno o ambos cónyuges.

– Personas solteras, divorciadas y viudas residentes también pueden adoptar.

– Tienen que ser evaluados física, mental, sicológica y moralmente.

– Deben ser mayores de 25 años y menores de 60. Los padres adoptivos deben tener al menos 20 años o más de diferencia con el niño.

 ¿Qué documentos se necesitan?

1. Fotos recientes de los solicitantes.

2. Certificados de nacimiento de ambos y de matrimonio cuando corresponda.

3. Informe de familia: condiciones socioeconómicas y familiares de los solicitantes.

4. Informe sicológico: busca conocer la salud mental y capacidad de asumir funciones parentales.

5. Certificados de salud física y antecedentes médicos sobre la infertilidad (si corresponde).

6. Antecedentes sobre la capacidad económica de la familia postulante.

7. Certificados de antecedentes para fines especiales de el o los solicitantes.

8. Cartas de parientes cercanos o amigos que den cuenta de cómo es la pareja o el solicitante, como sería la inclusión del niño a la familia y su honorabilidad (autobiografías de el o los postulantes).

¿Dónde se puede vivir el proceso de adopción?

Fundación Chilena de la Adopción:
www.fadop.cl.

Fundación San José para la Adopción:
www.fundacionsanjose.cl.

Fundación Mi Casa:
www.fundacionmicasa.cl.

Unidades Regionales de Adopción del Servicio Nacional de Menores (UADOP): www.sename.cl.