Rancagua

Una lactancia diferente

Archivado en Sin categoría Publicado el 17/07/2018 | Comentarios

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Amamantar a tu hijo tiene una cantidad incuestionable de beneficios para él; sin embargo, existen ocasiones en que por distintas circunstancias no se puede llevar a cabo este proceso y se debe recurrir a la leche de fórmula. Conoce un poco más sobre ella.

Muchas mujeres piensan que si no le dan a sus hijos leche materna, no formarán un vínculo emocional con ellos. Pero no te preocupes, puesto que una madre siempre creará un lazo especial con su guagua, y la alimentación -ya sea amamantando o dando una mamadera- es un momento importantísimo para esto.

La leche de fórmula es un sustituto a la materna, se desarrolla a partir de los componentes de la de vaca, por lo que contiene lactosa, proteínas, vitaminas y minerales ajustados para asemejarse a la de la madre.

DISTINTOS TIPOS

Leche para prematuros: es rica en hierro y calcio, posee una mezcla de grasas vegetales y lácteas que entregan los nutrientes indispensables para los primeros meses de vida -o el tiempo que estime el pediatra, dependiendo de cuán prematura haya sido tu guagua y cuánto pesó al nacer- y para una correcta función digestiva y metabólica, por lo que también es apta para los recién nacidos de bajo peso.

Leche de inicio o tipo 1: se la pueden dar hasta los 6 meses. Aporta una gran cantidad de nutrientes para el buen desarrollo. Se elabora con leche de vaca, la que es modificada para disminuir la concentración de proteínas, reemplazar parte de la grasa láctea por vegetal y adicionar lactosa y vitaminas. Las diferencias entre marcas se generan por el número de nutrientes que le agregan los fabricantes, que pueden ser nucleótidos, que mejoran su respuesta inmune y desarrollo intestinal; carnitina, para la maduración del cerebro, sistema nervioso central y composición de las membranas celulares; y taurina, que favorece su vista.

Leche de continuación o tipo 2: los niños comienzan a tomarla a partir de los 6 meses hasta cumplir 1 año. Se adapta a los requerimientos de una alimentación mixta, puesto que tu hijo estará empezando a comer alimentos sólidos como frutas, verduras y cereales. Pero como estos aportan menos calorías que la leche, este tipo contribuye con más nutrientes que la de inicio, sumando vitaminas y lactosa. Algunas marcas son ricas en lactobacilus, que sirven para el tránsito intestinal, reforzando el sistema inmunológico.

Leche sin lactosa: aquí el azúcar de la leche es sustituido por otro tipo de hidrato de carbono, y es aconsejado para aquellas guaguas que presentan una deficiencia genética o adquirida como resultado de una diarrea crónica o aguda. Debe ser consumida solo por un tiempo determinado, hasta que el bebé recupere la actividad enzimática, ya que la lactosa contribuye a absorber el calcio y el magnesio.

Leche A.R: es la indicada para aquellos pequeños que regurgitan, es decir, que devuelven el alimento del estómago a la boca. Esta está espesada con harina de semilla de algarrobo o almidón precocido, reduciendo el número de episodios. Algunos gastroenterólogos indican que, al ser más espesa, se demora más en abandonar el estómago y ser absorbida por el cuerpo, incrementando la posibilidad de que se devuelva, por lo que en ciertos casos podría ser contraproducente.

Leche apta para errores metabólicos: este tipo se toma en caso de que alguna enzima no funcione bien en el cuerpo infantil. Debes consultarlo con el pediatra antes, puesto que depende de cada situación.

Leche de proteínas modificadas: es leche de vaca modificada, por lo que contiene los nutrientes que requiere tu hijo. Es adecuada en caso de que tu guagua sea alérgica a las proteínas de la leche de vaca o si presenta problemas de absorción intestinal. Las proteínas de este producto están predigeridas mediante hidrólisis, teniendo como objetivo facilitar la digestión y su absorción.

Leche de soya: no contiene lactosa y sus proteínas son de origen vegetal, por lo que es sugerida en caso de ser intolerante a la lactosa, o que sufra de alergia a las proteínas de la leche de vaca. Sin embargo, se ha descubierto que en muchos casos esta alergia se replica también con la soya, por lo que su uso es cada vez más restringido. No es una leche en sí, pero está enriquecida con hierro, calcio, zinc, metionina, L-carnitina y taurina. Tu hijo puede tomarla si el pediatra así lo aconseja. Posee un bajo nivel en grasas y a veces se emplea para tratar diarreas prolongadas y presencia de eczemas.

ALGUNOS TIPS…

– Debes echar la medida de agua hervida que indicó el pediatra y esperar a que la temperatura haya bajado un poco para que añadas la fórmula de leche.

– Idealmente la mamadera debe estar a 37ºC para que pueda tomársela.

– El agujero del chupete debe ser el indicado, ya que no puede salir mucha leche ni tampoco solo aire.

– Las sobras de leche jamás se deben guardar, puesto que a temperatura ambiente se echan a perder fácilmente.

– La mejor forma de calentar las papas es a baño María.

– El uso de cereales depende de la leche que esté tomando, generalmente no es aconsejable antes de los 6 meses de edad.

– Los saborizantes tampoco son buenos hasta después del año, ya que son ricos en azúcares y grasas. Sin embargo, el pediatra es quien lo debe autorizar.

– Debes tomar todas las medidas de higiene, para así evitar traspasarle a tu guagua alguna infección digestiva.

OTROS BENEFICIOS

Además de los motivos médicos por los cuales ciertas mujeres deban optar por la leche de fórmula, hay otras razones por las que una madre la elige por sobre la lactancia materna. Aquí te dejamos algunos.

– Comodidad. Cualquiera de los dos padres (o cuidador) puede darle la mamadera a la guagua cuando sea necesario. Esto permite que la madre comparta con su pareja la tarea de alimentar a su hijo, lo que ayuda a que esta última se involucre más en este proceso y en la formación del vínculo que suele conllevar.

– Flexibilidad. Una madre que alimenta a su guagua con leche de fórmula puede dejarla con otra persona sabiendo que lo alimentarán durante su ausencia. No necesitará sacarse leche ni organizarse con el horario de trabajo u otras obligaciones y actividades en función de las tomas del bebé. Tampoco requerira buscar un lugar especial cuando tenga que amamantar a su hijo en público.

– Tiempo invertido y frecuencia de las tomas. Puesto que la leche de fórmula es menos fácil de digerir que la materna, las guaguas alimentadas de esta manera, por lo general necesitan tomarla con menos frecuencia.

– Dieta. Las mujeres que optan por la lactancia con leche de fórmula no necesitan preocuparse de que lo que coman o tomen pueda afectar a sus hijos.

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