Rancagua

¿Soy una mamá culposa?

Archivado en Sin categoría Publicado el 17/07/2018 | Comentarios

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La maternidad es algo increíble y maravilloso, pero como todo en la vida siempre tiene su “lado B”. Es así como querer hacerlo lo mejor posible a la hora de entregarle amor a nuestros hijos, puede hacer que caigamos en cuadros de culpabilidad. 

Llega el momento en que una mujer se convierte en madre, y ello viene acompañado de una gran cantidad de emociones, dudas y miedos que forman parte de aprender de esta maravillosa faceta. Pero es la culpabilidad a la hora de volver al trabajo y dejar la casa que muchas veces puede nublar las decisiones y los pasos a seguir.

“No existe maternidad sin sentimiento de culpa. Hay que tener claro que eso va a pasar siempre. Esto es porque existe un ideal de perfección, una necesidad de ser la mamá perfecta. Estamos condicionados a un estereotipo o formato que no hay, lo que produce frustraciones y culpabilidad de no llegar a cumplirlo”, explica Michelle Pollmann, sicóloga de pareja y directora del Centro Al Alma.

Esta sensación no solo se presenta entre las mamás que salen a trabajar fuera de su casa, sino también en aquellas que lo hacen desde su hogar o bien a la hora de llamarle la atención a los niños. “La culpabilidad en la crianza siempre va a estar. Creo que es sano aceptarla y ‘amigarnos’ con ella. Es inevitable sentirse culpable por uno u otro motivo, ya sea porque sales a trabajar dejando a tu hijo, porque no estás ejerciendo lo que estudiaste por cinco o seis años, o porque tampoco estás generando ingresos”, comenta la especialista.

Mamá puertas afuera

Es un hecho que tanto la mujer como la guagua nunca estarán completamente listas para separarse, pero según dice Michelle, “en el desarrollo de un niño existen dos etapas de gestación: los 9 meses de embarazo dentro de la madre, y otros 9 a 12 meses llamados extero-gestación, luego de los cuales el infante puede desplazarse por sí solo, gateando o caminando. Aquí el cerebro ya se encuentra desarrollado y el periodo de lactancia materna ha terminado”.

“Al momento de conocer a tu hijo también te conocerás como madre, porque fuiste mujer toda tu vida y de repente te conviertes en mamá. Es un equilibrio que se da solo, no se debe forzar”, sostiene la sicóloga.

Por su parte, la sicóloga de la Clínica Universidad de Los Andes, Ana María Rodríguez, agrega que no existe una receta, pero la madre será “capaz de separarse por unas horas cuando tenga la certeza de que su hijo estará bien cuidado. Evidentemente hay un cambio de prioridades y un proceso de adaptación, pero siempre se debe tener presente que una madre no es mejor mientras más está con sus niños. También necesita regular los tiempos y no dejar de ser ella, ni de hacer lo que le interesa”.

Es llegado este instante que la mamá debe lanzarse en la maratónica tarea de equilibrar lo racional con lo emocional, viviendo un proceso de crecimiento y madurez, además de organizar de la mejor forma sus tiempos de oficina y de crianza. “Cada día debe ordenarse acorde a las prioridades del momento, siendo flexible y dejando espacio para imprevistos. Además, conviene fijarse metas o tareas para sacar adelante cada día, tanto en el trabajo como en la casa, siempre dando espacio para el descanso y distracción, tanto de ella como de sus hijos”, sostiene Ana María.

Asimismo, la especialista afirma que es importante detenerse a pensar, evitando toda respuesta impulsiva o meramente emocional. El priorizar a los hijos todo el tiempo tampoco es positivo, y puede no acabar con el sentimiento de culpa. Es esencial que la mamá siga teniendo su vida independiente, que pueda desarrollarse en lo profesional y, paralelamente, darse un espacio para estar con otras personas, además del núcleo familiar. De esta forma, podrá estar más disponible para los más pequeños y no sentirse sobrepasada ni agotada emocionalmente.

“Es un sentimiento que evoluciona con el pasar del tiempo, pero que no desaparece. Creo que la sensación cesa cuando se educan niños más autónomos, ellos van creciendo, y la mamá puede estar más tranquila de que estarán bien, que tomarán las decisiones por ellos mismos o pedirán ayuda si así lo requieren”, añade la profesional.

Criando en comunidad

A la hora de lidiar con los sentimientos de culpa, la mujer busca ayuda en las personas de su entorno, principalmente en su pareja. Es en este punto que se producen grandes diferencias, ya que las madres por un lado tienden hacia la emotividad y, al mismo tiempo, a sentirse culpables. En cambio los hombres tienen un pensamiento más pragmático.

“La culpa es un sentimiento que en ocasiones es difícil de explicar y de comprender, lo que genera que muchas veces las mamás se sientan solas. Los hombres tienden a ser más prácticos y ofrecen soluciones frente a las cuales ellas no se sienten entendidas. Para esto es importante aprender a pedir colaboración de modo puntual en las tareas en las que sabemos que nos pueden ayudar a alivianar la carga”, explica Ana María Rodríguez.

Por otro lado, de acuerdo a Michelle Pollmann, las mujeres tienden a ‘maternar’ juntas. Es un punto sumamente esencial para las madres sentirse contenidas y comprendidas por personas que se encuentran viviendo su misma experiencia. “Ellas tienen la necesidad de hacer tribus en este aspecto, ya sea con sus amigas, vecinas, u otros grupos de apoyo”, sostiene la especialista.

Tiempo de calidad madre e hijo

Una vez que la mamá dio el paso más importante de aceptar este sentimiento, está lista para luchar contra él con una herramienta infalible: pasar tiempo de calidad con sus hijos. Este implica una entrega total por parte de la mujer, donde comparta con el niño por lo menos por unas dos o tres horas consecutivas.

“Siempre hay que buscar el punto de equilibrio. Ningún extremo es lo deseable; sin embargo, a veces toca estar más en la casa o trabajar más horas. Lo que importa es la disponibilidad real de nuestra mente en conexión con ellos. Saber mirarlos, entenderlos y preocuparse por lo realmente fundamental”, explica Ana María Rodríguez.

Michelle Pollmann también concuerda en esto, “en el tiempo de calidad la madre debe estar presente en un 100% para el niño. Si vas a la plaza, tienes que estar en eso, no mirando el teléfono y tu hijo jugando solo. Aprovecha ese rato con él; luego lo bañas, le das de comer y lo acuestas. Probablemente todo te va a tomar unas tres horas, pero que disfrutarás al máximo, estarás feliz, dichosa y full conectada con él; a diferencia de una mamá que estuvo 10 horas en la casa, que lo único que quiere es salir a trabajar, que se encuentra superada porque los niños se portan pésimo, y que está preocupada de otras cosas. Si bien está ahí físicamente, en presencia no lo está”.

Checklist para una working mother

– Prepararse previamente para cada día.

– Organizarse y siempre tener un plan alternativo.

– No olvidarse que el trabajo más importante es ser mamá.

– Aprender a delegar, pero siempre revisar lo que se pidió.

– Intentar ‘desconectarse’ y no estar con el celular en la mano todo el tiempo.

– Distraerse un rato sirve para tener la mente disponible para atender bien a tus hijos.

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