Espacio Riesco

Cómo prevenir las enfermedades respiratorias

Enfermedades respiratorias


El frío y la contaminación juegan un rol importante en la aparición de enfermedades respiratorias durante el invierno. En este contexto, la directora de la Escuela de Ciencias de la Salud de la Universidad del Pacífico entrega las principales recomendaciones para prevenirlas, en medio de la alerta sanitaria preventiva que decretó hace un par de semanas el Ministerio de Salud.

Resfrío común, influenza, bronquitis, faringitis, hasta neumonías y neumonitis, son las que año a año aparecen como “invitadas de piedra” durante la temporada de invierno. Producidas por virus y bacterias, afectan particularmente a los adultos mayores y niños pequeños.

Si bien las infecciones respiratorias agudas son a una de las causas más frecuentes de consulta médica en niños y adultos mayores, el notable aumento de atenciones de urgencia registradas durante este año, llevó a que el Ministerio de Salud decretara Alerta Sanitaria Preventiva por enfermedades respiratorias en las Regiones de Valparaíso, Metropolitana y del Biobío por los próximos 60 días.

Según las últimas cifras entregadas por la autoridad la semana pasada, la presencia de virus aumentó en un 40% en la última semana y hay 1.000 casos más de influenza que en la misma fecha del año pasado. A ello se suma el incremento de las hospitalizaciones a más de 2.500 semanales, mayoritariamente en casos de adultos mayores.

Sin embargo, no es sólo la influenza la enfermedad respiratoria con mayor prevalencia durante esta época. Ella, junto al virus Sincicial y la Parainfluenza, serían las responsables del escenario hospitalario actual.

Por ello, la Directora de la Escuela de Ciencias de la Salud de la Universidad del Pacífico, Patricia Fernández Díaz, enumera los cuidados fundamentales que debemos tener para prevenir y/o evitar estas enfermedades:

Vacunarse. Los adultos mayores de 65 años deben sí o sí vacunarse contra la influenza, ya que tienen mayor probabilidad de contraer este virus. Para la neumonía, la vacuna se coloca a personas de 60 años o más. Ambas son gratuitas en los consultorios y ayudan a prevenir complicaciones secundarias asociadas. En el caso de los niños, deben mantener sus vacunas al día, especialmente si han sido prematuros, y se recomienda la vacunación para el virus influenza desde los 6 a los 23 meses.

Lavarse las manos varias veces al día, especialmente después de entrar en contacto con secreciones (luego de limpiarse la nariz).

Utilizar alcohol gel cuando no se dispone de agua.

Cubrirse la boca y la nariz con el antebrazo al estornudar.

Usar pañuelos desechables o papel higiénico al sonarse, los cuales se deben eliminar inmediatamente después del uso y no guardar en los bolsillos.

Evitar espacios públicos con aglomeraciones, como centros comerciales y supermercados. Por lo mismo, acudir a los centros hospitalarios solo si es necesario.

Evitar el contacto con personas enfermas.

Ventilar diariamente los espacios (casa y oficina) es clave en la prevención.

Mantener los espacios sin humedad. No seque ropa al interior de la casa.

Evitar los cambios drásticos de temperatura.

Tomar bastante líquido y consumir abundantes frutas y verduras que contengan vitamina C, como naranja, limón, kiwi, pomelo, tomates y espinacas.

Utilizar ropa adecuada para protegerse del frío, como bufandas, gorros, parkas y guantes.

Mantener el hogar a una temperatura adecuada, entre 18 y 20 grados.

Usar calefacción no contaminante. Si se utiliza parafina, se recomienda ventilar los ambientes todos los días y, además, encender y apagar la estufa en el exterior.

Aislar a los enfermos para no contagiar al resto de la familia.

No sobreabrigar demasiado a los niños.

Cubrir la boca y la nariz de los niños al salir cuando se enfrentan a cambios bruscos de temperatura

Fomentar la lactancia materna en los niños menores de un año como factor protector

Pero, ¿qué hacer si aun tomando las precauciones comienzan a manifestarse los síntomas de una enfermedad respiratoria? Patricia Fernández es clara: “En el caso de los niños menores de seis meses, si presenta quejido al respirar, se hunden sus costillas, está febril, decaído, debe acudir inmediatamente a un centro de urgencia o al centro de salud más cercano. En el caso de un adulto, si pasados dos o tres días la persona no mejora y está peor, lo más probable es que se haya sobre infectado por una bacteria y para eso es necesario consultar al médico”, precisa la directora de la Escuela de Ciencias de la Saludo de la Universidad del Pacífico.

Niños siempre resfriados: conoce las razones y la forma que podemos cuidar a nuestros hijos

Resfrio

Si bien un resfrío común es una enfermedad leve que no amerita visitar al pediatra, éste puede tener otras complicaciones.

Mañanas muy heladas y cambios de temperatura durante el día son algunos de los factores que inciden en que los niños se resfríen con mayor facilidad. Pero ¿qué pasa cuando los resfríos se repiten una y otra vez? Sigue leyendo esta nota, donde te entregaremos algunos consejos para cuidar a los más pequeños de la casa.

Un resfrío común debería durar cinco días como máximo, con síntomas que comprometen la nariz, como los mocos, picor y estornudos; fiebre baja, es decir menor a 38° y un leve decaimiento. Se trata de una enfermedad leve, cuyo cuidado se reduce al tratamiento de la temperatura y los dolores musculares, hasta que pase el cuadro.

¿Hay niños que se resfrían más que otros? “Efectivamente, y las razones posibles podrían ser: inmunidad o capacidad de defensa de cada uno, exposición a contagios y/o la presencia de una alergia respiratoria”, explica el pediatra Mauricio Jarufe.

Una nutrición completa y balanceada sin dudas ayuda a que los niños tengan mejores defensas y le dará al organismo la posibilidad de disponer de todos los sustratos que necesite. Esto, más el aumento en el consumo de alimentos que contengan vitamina C y la adecuada ingesta de agua, son recomendaciones que podemos seguir en casa para evitar que los niños se resfríen.

De acuerdo a lo aconsejado por el Dr. Jarufe, mientras estén resfriados, lo ideal es que los niños puedan mantener su rutina, y si no quieren hacer reposo absoluto no hay problema siempre que no realicen actividad física. En esta línea, agrega que pueden ser bañados sólo si no implica que estén expuestos a ambientes fríos, y en lo posible, recomienda que permanezcan fuera de lugares aglomerados, como las salas cuna, jardín infantil, mall, etcétera, ya que “el riesgo de que se contagien  con otros gérmenes, que puedan complicar la situación, aumenta mucho en esos casos”, enfatiza.

Especial atención se debe tener cuando la fiebre sobrepase repetidamente los 39°, se prolongue por 72 horas y se agregue al cuadro tos progresiva, dificultad respiratoria y/o pérdida total del apetito. Y acudir inmediatamente a un centro de salud, en casos de dificultad respiratoria en rápido aumento, signos de cansancio progresivos, tos persistente con ahogos que implican vómitos repetidos, cara muy roja o con tintes morados y decaimiento rápido y progresivo con somnolencia anormal

Cuando grande quiero ser…

cuando grande


Bombero, bailarina, cantante, pirata, astronauta… los niños sueñan en grande cuando se trata de su futuro, y para eso los papás deben ser un apoyo en esta nueva etapa de búsqueda de lo que quieren ser.

Cuando grande quiero ser…

Una de las preguntas que se repite una y otra vez a lo largo de la infancia es “¿qué quieres ser cuando grande?”. Cuando niños este cuestionamiento viene cargado de sueños y anhelos, donde ellas desean convertirse en famosas bailarinas y cantantes, mientras que ellos se ven vistiendo el uniforme de bombero o explorando lejanos planetas. Es esta ilusión infantil que genera los primeros atisbos de la personalidad de un individuo.

“Desde pequeñas las personas dan muestras de lo que podría ser adecuado para ellas. Durante todas las etapas hacen referencia directa al futuro, ya sea a través de frases como ‘cuando sea grande’ o ‘me gustaría ser’. Estas manifestaciones son diferentes según el momento evolutivo en el que se encuentran y son más bien sueños de una proyección más que elecciones definitivas”, explica Camila Luján, sicóloga clínica familiar en Megasalud.

“Esta capacidad se irá afinando a medida que el desarrollo cognitivo del niño vaya ocurriendo. Una vez que el menor haya adquirido habilidades como el lenguaje será capaz de transmitir sus sueños e ilusiones mediante el habla”, sostiene Loreto Cáceres, especialista del Centro Ryad.

Cada juego una etapa

Un momento clave en la búsqueda de los oficios es la llamada ‘etapa mediatizada por la curiosidad’, la que se produce entre los 4 y 7 años, donde el motor principal es el aprendizaje. “En ese instante los niños atraviesan un periodo preoperacional, en el que comienzan a desarrollar la capacidad de ponerse en el lugar de un otro, actuar y jugar por medio de roles. A pesar de esto el menor continúa apuntando a un pensamiento mágico basado en asociaciones simples y arbitrarias, observables en la manera de interiorizar la información acerca de cómo funciona el mundo. A partir de esto, y por medio del juego y de la observación, va absorbiendo lentamente aspectos de la realidad que apuntan a construir el ‘querer ser’”, explica Cáceres.

A pesar de que los niños pueden mostrar una preferencia clara a los 4 años, la mayoría de las vocaciones se consolidan más adelante, entre los 14 y 16 años. Entre los 7 y los 9 años, los menores aluden a oficios ligados a carreras profesionales, como doctor. A los 10 años señalan empleos relacionados a preferencias e intereses, que no implican cursar estudios universitarios; mientras que a los 11 ya son capaces de hablar de ambos.

Mirando hacia el futuro

Durante las primeras etapas del ‘quiero ser’, los menores buscan figuras para admirar y observar, por lo que es muy importante estar atentos a las imágenes que toman como modelos a seguir y de las que desean aprender. “Las personas más significativas para los infantes pueden ser desde sus padres hasta un profesor muy querido. Al inicio la admiración es bastante idealizada, pero a medida que el desarrollo cognitivo vaya en aumento, estos personajes admirados o modelos a seguir comienzan a ser contrastados con más objetividad con la realidad”, afirma Loreto Cáceres.

Asimismo, otro elemento indispensable a la hora de buscar la identidad es el círculo que rodea al menor, el cual debe tener paciencia. “Debemos ser sensibles a los intereses del niño, promoviendo desde la infancia el desarrollo de actividades que favorezcan el descubrimiento de sus aptitudes y gustos; música, deportes, artes o cualquier otra acción que ponga en evidencia sus destrezas. No se le deben imponer actividades, sino que potenciar aquellas áreas donde realmente se vea motivado, incentivándolos a que las desarrollen libremente. Como padres es fundamental validar sus intereses, siendo respetuoso en sus gustos, aunque estos no nos parezcan”, sostiene Camila Luján.

Y para este viaje de descubrimiento es fundamental que los menores sueñen con lo que quieren ser, aunque esto no sea lo que realmente sigan en el futuro. Es esencial darles la posibilidad de que sueñen y sientan curiosidad por lo que quieren ser o lograr más adelante. Es en esta etapa donde los padres ayudan a establecer las bases de un sano desarrollo de la autoestima de sus hijos, transmitiéndoles que la única limitación a ser quienes desean ser son ellos mismos.

Marcas imborrables

Las elecciones que tomen los menores a futuro se verán marcadas por diversos aspectos, dentro de los cuales existen factores internos -características, tendencias y predisposiciones personales- y externos (su entorno y los distintos estímulos que reciba de él). Algunos de estos son:

· Juguetes y regalos: estos pueden marcar tendencia hacia los gustos y adquisición de habilidades.

· Personas que lo rodean: estas pueden influir significativamente en la vida de los menores, ya sea por una admiración a su profesión o el cariño que le profesan a cada uno de ellos.

· Figuras públicas: los niños siempre buscarán un referente entre lo que está a su alrededor, es por eso que los deportistas, actrices, cantantes u otras figuras públicas también pueden formar parte del desarrollo de sus intereses.

· El estrato socioeconómico: este podría limitar la oferta de materias y la posibilidad de que participen en talleres y actividades deportivas.

· Acceso a una mejor calidad educativa: este factor puede potenciar más sus capacidades y talentos, logrando una mayor claridad de sus cualidades, además de sentir que en el futuro puede lograrlos.

Tips para soñar juntos con el futuro

1. No compares. Es importante respetar las diferencias con sus pares o cercanos. Reconocer las aptitudes de cada persona y sus inclinaciones únicas siempre será algo válido.

2. No decidas por ellos. Los adultos deben escuchar y enterarse de lo que sus hijos quieren, no deben tratar de influir con los gustos propios. Es fundamental que los ayuden a encontrar algo que los apasione sin presiones, y mantenerse atentos con respecto a lo que les está pasando. No busques que cambien de parecer, ya que puede provocar un desarrollo pobre de su autoestima.

3. ¡Escucha todo lo que puedas! Ahí podrás saber qué les interesa y lo que les desagrada. Es importante mostrarse interesado y hacerles preguntas para poder conversar con ellos y ayudarlos a comprender las funciones de aquello que puedan no entender tan claramente debido a la idealización que pueden darle a ciertos roles o funciones. 

4. No proyectes tus deseos. Los niños deben crear sus propios objetivos. Es esencial que los padres fomenten entre los menores distintas actividades, brindando la oportunidad de conocer sus talentos. No se les debe limitar a hacer solo aquellas cosas que los adultos conozcan o les sean familiares, ahí es donde ellos deben explorar lo que les guste y en lo que pudiesen ser talentosos, sin aún haberse dado cuenta de ello.

5. Permíteles explorar. Los menores deben disfrutar a su manera. “Lo interesante es que busquen, que se animen a probar y que lo hagan sin sentirse sometidos a ninguna exigencia. Déjalos compartir y experimentar aquellas actividades que le causan curiosidad con otros menores de su edad. Con tu ayuda y apoyo, serán ellos quienes decidan su vocación”, comenta Camila Luján.

6. Descubran juntos los talentos. Fomentar diversas actividades, como artísticas, deportivas o científicas, es una manera de lograr que el niño encuentre su lugar de confort. Aplaude cada uno de sus avances y logros, ya que así se podrá conocer a sí mismo.

7. Elijan juntos objetos o elementos que representen lo que quieren. Si su sueño es convertirse en bombero, cómprale un carro o un casco.

8. Invítalos a conocer profesiones o roles. Déjalos que experimenten aquellas cosas que admiran. “Hoy existen lugares como Kidzania, donde los niños pueden soñar y jugar a ser profesionales. Incítalos a que experimenten y conozcan nuevas profesiones para no cerrarles el horizonte a una sola posibilidad”, explica Loreto Cáceres. 

9. Todos tienen derecho a cambiar de opinión. Los intereses pueden variar con el pasar de los años, es por eso los adultos deben estar atentos a esos cambios y apoyar esos procesos. En este punto debes estar listo para aconsejar y cariñosamente guiarlo a tomar una buena decisión.

10. No presiones el futuro. Los niños crecen muy rápido, por lo que es importante aprovechar los momentos mientras son pequeños. ¡Concéntrate en el ahora!