Feria Mamá y Bebé

Bullying escolar, un mal silencioso


Hoy en día cada vez es más común escuchar del maltrato que sufren algunos niños de manos de sus compañeros del colegio. Lamentablemente este es un mal que va en aumento. Aprende a reconocer si tu hijo es víctima de esto o si es uno de los agresores.

“La violencia escolar o matonaje es una conducta que se ha detectado en Occidente con cierta regularidad desde mediados del siglo XX. Sin embargo, su dimensión aún es meridianamente desconocida, esto en gran parte porque los acosados silencian sus experiencias y es imposible saber con exactitud cuántos niños y adolescentes han padecido o padecen violencia sistemática por parte de un compañero. Lo que sí es posible afirmar, dados los estudios a nivel mundial, es que casi la mitad de los escolares en todo el mundo han participado de una situación de bullying”, señala Susana Arancibia, sicóloga y docente del Magíster en resolución de conflictos y mediación sociofamiliar y del Magíster en familia, infancia y adolescencia de la Universidad del Pacífico.

Se trata de un maltrato deliberado y continuado que recibe un niño por parte de otro u otros (de similares características), que se comportan con él cruelmente con el objetivo de someterlo y asustarlo, para así obtener algún resultado favorable o simplemente para satisfacer su necesidad de agredir.

En Chile, según el primer informe de bullying presentado por la Superintendencia de Educación, es en 3º básico donde se realizan más denuncias por violencia. Sin embargo, esto se extiende hasta los 14 años. De esta manera, este maltrato puede presentarse en diversas formas, “puede ser físico (empujones, patadas), verbal (insultos, resaltar condiciones físicas desfavorables), sicológico (acciones encaminadas a minar la autoestima de la víctima como amenazas o agravios públicos) o social (pretender aislar al individuo del resto). Estos tipos de violencia escolar pueden combinarse y darse en mayor o menor medida en un caso concreto”, afirma la sicóloga.

Factores de riesgo

Susana Arancibia indica que no hay una única causa para la conducta de bullying; sino que hay diversos componentes que facilitan la aparición de dichos comportamientos. “Por eso, cuando se desea intervenir, se debe trabajar sobre distintas instancias influyentes: el propio alumno víctima, los espectadores, los encargados del colegio y la familia, entre otros”, precisa.

Pero, ¿qué caracteriza a los niños que sufren de bullying? La experta sostiene que habitualmente son percibidos como víctimas sin necesidad de serlo aún, pero sus compañeros los reconocen como posibles candidatos a ello. “Son más apagados o débiles. En ocasiones los agresores explotan y magnifican los rasgos físicos visibles para aumentar sus agresiones, como el usar lentes, obesidad, dificultades físicas, color de piel, pelo, diferencias de género, culturas, religiones, etc.”, detalla. Así, algunos factores que podrían predisponer a un niño a sufrir de maltrato son:

Plano sicológico: las víctimas son consideradas como inseguras y con baja autoestima. Su estrategia para enfrentar las agresiones opera desde la incapacidad de manera negativa y desvitalizada: “no puedo hacer nada para defenderme, no sé cómo se hace, soy un tonto”. En general, son alumnos con un escaso autocontrol personal sobre sus reacciones emocionales y en ocasiones ellos también se pueden comportar como agresores en momentos puntuales.

Familia: sus padres son marcadamente sobreprotectores, lo que facilita la formación de un apego simbiótico que les impide defenderse por sí mismos.

Ámbito social: son niños mucho menos sociables. Pasan más tiempo en la casa y son de escaso éxito social.

Factores socioculturales: “la divulgación de violencia y de resolución de conflictos a través de medios violentos, unido a la ausencia de valores como la comunicación efectiva, la sinceridad, el respeto a lo diferente y la empatía, suponen otra instancia propicia para que las agresiones persistan en el tiempo”, puntualiza la sicóloga.

¿Cómo saber si tu hijo es víctima de bullying?

Muchas veces los padres y profesores de quienes sufren de este acoso son los últimos en enterarse de que el menor está siendo molestado por sus compañeros. Por lo general, esto se debe a la vergüenza y al miedo de lo que lo vuelvan a hacer.

“Algunas de las manifestaciones más comunes de la existencia de bullying en los escolares es que pueden presentar dificultades para dormir, dolor abdominal, agresividad, conductas regresivas, rebelión, etc. En los preadolescentes y adolescentes estos signos se agudizan, con la dificultad adicional para los padres de poder determinar si la conducta observada es parte de los cambios propios de la etapa que viven o una alteración mayor”, afirma Susana Arancibia.

Para que sea más fácil detectar si tu hijo se encuentra frente a esta situación, aquí te dejamos algunos puntos que te ayudarán a descifrarlo:

· Conductas agresivas y autoagresivas en la casa y/o hacia los compañeros.

· Trastornos de alimentación.

· Conductas de riesgo y/o autodestructivas.

· Heridas o moretones importantes en el cuerpo del menor.

· Si comenta que le roban o esconden sus cosas.

· Si evita salir solo del colegio y deja de realizar actividades que antes disfrutaba para encerrarse en su casa.

· Cambios en el comportamiento del niño.

· Tristeza, llantos o irritabilidad.

· Pesadillas y cambios en el sueño.

· Dolores somáticos, dolores de cabeza, de estómago, vómitos, etc.

· Se niega o protesta a la hora de ir al colegio.

Consecuencias para los niños

El bullying o acoso escolar no es algo que deba tomarse a la ligera. Las heridas que acarrea una víctima son, en su mayoría, sicológicas y pueden tardar muchos años en curarse. Por esta razón, es esencial estar al tanto de la vida escolar de los menores, mantener con ellos una comunicación cercana y de confianza, y saber descifrar cualquier señal que pueda ser indicio de maltrato.

Dentro de las consecuencias que se pueden encontrar están:

Baja autoestima. Los menores pasan a tener una imagen dañada de sí mismos.

Pasividad. Parece no importarles nada ni nadie.

Trastornos emocionales. Los niños acosados suelen presentar cambios de estado de ánimo constantes, así como pesadillas y terrores nocturnos.

Fracaso escolar. Las víctimas pierden el interés por los estudios y no quieren ir al colegio.

Fobias. Los menores adquieren miedos a todo, a salir de casa, a ir a cumpleaños, a dormir solo, etc.

Depresión. Ellos se sienten tan mal que se alejan de los demás y pasan a no creer en nadie.

Medidas de prevención

1. No le pidas a tu hijo que resuelva solo el problema y mucho menos con violencia. Fomenta valores como responsabilidad y solidaridad.

2. Evita que en casa haya gritos, golpes o insultos, recuerda que los niños son un reflejo de lo que viven en su hogar.

3. Enseña a tus hijos a controlar sus emociones e impulsos.

4. Determina límites en su conducta.

5. Relaciónate y conoce a los amigos de tus hijos.

6. Enséñale a reconocer sus errores y a pedir disculpas si es necesario. Si comprobaste que tu hijo es un acosador, no lo ignores y busca la forma de ayudarlo.

7. Cuando se detecta un caso de bullying, los padres del niño deben trabajar en conjunto con el colegio para resolver el problema de una manera inmediata.

8. Habla con los profesores, pídeles ayuda y escucha todas las críticas y observaciones que te den sobre tu hijo.

9. Nunca dejes de demostrarle a tu hijo que lo quieres, pero también hazle saber que no permitirás esas conductas agresivas e intimidatorias.

10. Si efectivamente comprobaste que lo están acosando, mantén la calma y no demuestres preocupación, el niño tiene que ver en tu rostro determinación y positivismo.

Características de agresores

Situación social negativa, siendo incluso rechazados por una parte importante de sus compañeros, aunque están menos aislados que las víctimas y tienen algunos amigos que les siguen en su conducta violenta.

Tendencia a la violencia y al abuso de fuerza. Son impulsivos, con escasas habilidades sociales, baja tolerancia a la frustración, dificultad para cumplir normas, relaciones negativas con los adultos y bajo rendimiento.

Carecen de capacidad de autocrítica, lo que se traduce en una autoestima media o incluso alta.

Ausencia de una relación afectiva cálida y segura por parte de los padres, sobre todo de la madre.

Existe una diferencia entre agresores activos, que son lo que inician y dirigen la agresión; y los pasivos, que son los que les siguen y animan.

Cuando grande quiero ser…

cuando grande


Bombero, bailarina, cantante, pirata, astronauta… los niños sueñan en grande cuando se trata de su futuro, y para eso los papás deben ser un apoyo en esta nueva etapa de búsqueda de lo que quieren ser.

Cuando grande quiero ser…

Una de las preguntas que se repite una y otra vez a lo largo de la infancia es “¿qué quieres ser cuando grande?”. Cuando niños este cuestionamiento viene cargado de sueños y anhelos, donde ellas desean convertirse en famosas bailarinas y cantantes, mientras que ellos se ven vistiendo el uniforme de bombero o explorando lejanos planetas. Es esta ilusión infantil que genera los primeros atisbos de la personalidad de un individuo.

“Desde pequeñas las personas dan muestras de lo que podría ser adecuado para ellas. Durante todas las etapas hacen referencia directa al futuro, ya sea a través de frases como ‘cuando sea grande’ o ‘me gustaría ser’. Estas manifestaciones son diferentes según el momento evolutivo en el que se encuentran y son más bien sueños de una proyección más que elecciones definitivas”, explica Camila Luján, sicóloga clínica familiar en Megasalud.

“Esta capacidad se irá afinando a medida que el desarrollo cognitivo del niño vaya ocurriendo. Una vez que el menor haya adquirido habilidades como el lenguaje será capaz de transmitir sus sueños e ilusiones mediante el habla”, sostiene Loreto Cáceres, especialista del Centro Ryad.

Cada juego una etapa

Un momento clave en la búsqueda de los oficios es la llamada ‘etapa mediatizada por la curiosidad’, la que se produce entre los 4 y 7 años, donde el motor principal es el aprendizaje. “En ese instante los niños atraviesan un periodo preoperacional, en el que comienzan a desarrollar la capacidad de ponerse en el lugar de un otro, actuar y jugar por medio de roles. A pesar de esto el menor continúa apuntando a un pensamiento mágico basado en asociaciones simples y arbitrarias, observables en la manera de interiorizar la información acerca de cómo funciona el mundo. A partir de esto, y por medio del juego y de la observación, va absorbiendo lentamente aspectos de la realidad que apuntan a construir el ‘querer ser’”, explica Cáceres.

A pesar de que los niños pueden mostrar una preferencia clara a los 4 años, la mayoría de las vocaciones se consolidan más adelante, entre los 14 y 16 años. Entre los 7 y los 9 años, los menores aluden a oficios ligados a carreras profesionales, como doctor. A los 10 años señalan empleos relacionados a preferencias e intereses, que no implican cursar estudios universitarios; mientras que a los 11 ya son capaces de hablar de ambos.

Mirando hacia el futuro

Durante las primeras etapas del ‘quiero ser’, los menores buscan figuras para admirar y observar, por lo que es muy importante estar atentos a las imágenes que toman como modelos a seguir y de las que desean aprender. “Las personas más significativas para los infantes pueden ser desde sus padres hasta un profesor muy querido. Al inicio la admiración es bastante idealizada, pero a medida que el desarrollo cognitivo vaya en aumento, estos personajes admirados o modelos a seguir comienzan a ser contrastados con más objetividad con la realidad”, afirma Loreto Cáceres.

Asimismo, otro elemento indispensable a la hora de buscar la identidad es el círculo que rodea al menor, el cual debe tener paciencia. “Debemos ser sensibles a los intereses del niño, promoviendo desde la infancia el desarrollo de actividades que favorezcan el descubrimiento de sus aptitudes y gustos; música, deportes, artes o cualquier otra acción que ponga en evidencia sus destrezas. No se le deben imponer actividades, sino que potenciar aquellas áreas donde realmente se vea motivado, incentivándolos a que las desarrollen libremente. Como padres es fundamental validar sus intereses, siendo respetuoso en sus gustos, aunque estos no nos parezcan”, sostiene Camila Luján.

Y para este viaje de descubrimiento es fundamental que los menores sueñen con lo que quieren ser, aunque esto no sea lo que realmente sigan en el futuro. Es esencial darles la posibilidad de que sueñen y sientan curiosidad por lo que quieren ser o lograr más adelante. Es en esta etapa donde los padres ayudan a establecer las bases de un sano desarrollo de la autoestima de sus hijos, transmitiéndoles que la única limitación a ser quienes desean ser son ellos mismos.

Marcas imborrables

Las elecciones que tomen los menores a futuro se verán marcadas por diversos aspectos, dentro de los cuales existen factores internos -características, tendencias y predisposiciones personales- y externos (su entorno y los distintos estímulos que reciba de él). Algunos de estos son:

· Juguetes y regalos: estos pueden marcar tendencia hacia los gustos y adquisición de habilidades.

· Personas que lo rodean: estas pueden influir significativamente en la vida de los menores, ya sea por una admiración a su profesión o el cariño que le profesan a cada uno de ellos.

· Figuras públicas: los niños siempre buscarán un referente entre lo que está a su alrededor, es por eso que los deportistas, actrices, cantantes u otras figuras públicas también pueden formar parte del desarrollo de sus intereses.

· El estrato socioeconómico: este podría limitar la oferta de materias y la posibilidad de que participen en talleres y actividades deportivas.

· Acceso a una mejor calidad educativa: este factor puede potenciar más sus capacidades y talentos, logrando una mayor claridad de sus cualidades, además de sentir que en el futuro puede lograrlos.

Tips para soñar juntos con el futuro

1. No compares. Es importante respetar las diferencias con sus pares o cercanos. Reconocer las aptitudes de cada persona y sus inclinaciones únicas siempre será algo válido.

2. No decidas por ellos. Los adultos deben escuchar y enterarse de lo que sus hijos quieren, no deben tratar de influir con los gustos propios. Es fundamental que los ayuden a encontrar algo que los apasione sin presiones, y mantenerse atentos con respecto a lo que les está pasando. No busques que cambien de parecer, ya que puede provocar un desarrollo pobre de su autoestima.

3. ¡Escucha todo lo que puedas! Ahí podrás saber qué les interesa y lo que les desagrada. Es importante mostrarse interesado y hacerles preguntas para poder conversar con ellos y ayudarlos a comprender las funciones de aquello que puedan no entender tan claramente debido a la idealización que pueden darle a ciertos roles o funciones. 

4. No proyectes tus deseos. Los niños deben crear sus propios objetivos. Es esencial que los padres fomenten entre los menores distintas actividades, brindando la oportunidad de conocer sus talentos. No se les debe limitar a hacer solo aquellas cosas que los adultos conozcan o les sean familiares, ahí es donde ellos deben explorar lo que les guste y en lo que pudiesen ser talentosos, sin aún haberse dado cuenta de ello.

5. Permíteles explorar. Los menores deben disfrutar a su manera. “Lo interesante es que busquen, que se animen a probar y que lo hagan sin sentirse sometidos a ninguna exigencia. Déjalos compartir y experimentar aquellas actividades que le causan curiosidad con otros menores de su edad. Con tu ayuda y apoyo, serán ellos quienes decidan su vocación”, comenta Camila Luján.

6. Descubran juntos los talentos. Fomentar diversas actividades, como artísticas, deportivas o científicas, es una manera de lograr que el niño encuentre su lugar de confort. Aplaude cada uno de sus avances y logros, ya que así se podrá conocer a sí mismo.

7. Elijan juntos objetos o elementos que representen lo que quieren. Si su sueño es convertirse en bombero, cómprale un carro o un casco.

8. Invítalos a conocer profesiones o roles. Déjalos que experimenten aquellas cosas que admiran. “Hoy existen lugares como Kidzania, donde los niños pueden soñar y jugar a ser profesionales. Incítalos a que experimenten y conozcan nuevas profesiones para no cerrarles el horizonte a una sola posibilidad”, explica Loreto Cáceres. 

9. Todos tienen derecho a cambiar de opinión. Los intereses pueden variar con el pasar de los años, es por eso los adultos deben estar atentos a esos cambios y apoyar esos procesos. En este punto debes estar listo para aconsejar y cariñosamente guiarlo a tomar una buena decisión.

10. No presiones el futuro. Los niños crecen muy rápido, por lo que es importante aprovechar los momentos mientras son pequeños. ¡Concéntrate en el ahora!

Niños y música: Bondades de un idioma universal

música


¿Alguna vez le has cantado a tu pequeño una canción de cuna para calmarlo? O bien, con tus hijos en edad preescolar ¿entonan a coro las melodías de su película preferida? Si respondiste afirmativamente a estas preguntas, entonces han experimentado juntos, en primera persona, el poder de la música. Esta puede evocar emociones y recuerdos, brindando una sensación de seguridad y consuelo a los menores cuando lo necesitan. Además, es una forma muy entretenida de aprender. No por nada es el único medio que obvia las diferencias culturales, de edad o condiciones como el autismo. Conversamos con una experta en el tema, quien nos reveló cómo sacar el máximo provecho a esta herramienta para nuestros niños.

Por: Catalina Ábalos L.

Los latidos del corazón, la respiración y la voz de la madre ya en el período de gestación, desde un principio, el bebé está inmerso en una sonósfera, desarrollando su sentido musical. Para la semana número 20 de embarazo, el oído interno está completamente formado, permitiéndole reconocer sonidos externos como, por ejemplo, cuando su padre le habla.

Esta capacidad ha quedado demostrada en diversos estudios, donde a nivel intrauterino los pequeños reaccionan muy distinto cuando oyen rock o música clásica. También, se ha comprobado su capacidad de memorizar sonidos. Así, una vez que nacen, algunas guaguas responden ante la banda sonora de la serie de TV que su mamá veía, o la canción favorita que escuchaba con frecuencia. De esta manera, inclusive antes de su llegada al mundo, están listos para escuchar y aprender.

Es que si nos fijamos, la música está presente en numerosos momentos de la vida de los más chicos. Ellos cantan, bailan, palmotean o citan frases de canciones mientras juegan, comen, se bañan o acuestan a dormir. Por lo mismo, constituye una herramienta muy potente para influir positivamente en su desarrollo integral.

Yenia Saa, psicóloga infanto juvenil y musicoterapeuta, señala que: “La música es el idioma universal del ser humano. Uno de los mecanismos que facilita la formación de vínculos afectivos de comunicación entre personas es la intersubjetividad, es decir, la capacidad de poner en común a través de gestos, sonidos, movimientos. Por otra parte, las cualidades musicales -como el ritmo, la prosodia, las intenciones y significación-, se logran a través de la música como medio de comunicación con otros. Es así como, por medio de juegos musicales, imitación del lenguaje o una canción, conseguimos que los niños expresen emociones y afectos a quienes los rodean”.

Coincide con ella Laurel Trainor, profesora de Psicología, Neurociencia y Comportamiento de la Universidad de McMaster en Ontario (Canadá). La experta también preside el Instituto McMaster para la Música y la Mente, donde ha realizado numerosas investigaciones acerca de cómo esta afecta el cerebro de los menores. En entrevista con BabyCenter.com, sostuvo queexisten pruebas de que las clases musicales producen un aumento moderado en el coeficiente intelectual; que la disciplina necesaria para aprender un instrumento puede acrecentar la memoria y la capacidad de autorregular la conducta, además de disminuir la baja normal en la audición que ocurre a medida que envejecemos.

No obstante, la académica recalca la parte social: “A mi juicio, uno de los aspectos más interesantes de la música es cómo une a la gente, haciéndola sentir bien. Nuevas investigaciones revelan que cuando los individuos se mueven en sincronía -como al bailar o hacer música-  se sienten más cercanos entre sí y su capacidad de cooperación se eleva. Nuestros estudios demuestran que incluso guaguas de 14 meses son más propensas a ayudar a un adulto (por ejemplo “recogiendo” un objeto que este accidentalmente botó) si previamente han rebotado rítmicamente con él, en comparación con las que no. Por eso, las actividades musicales grupales juegan un papel esencial en las aulas de preescolar. Los beneficios sociales de hacer música con otras personas probablemente se extienden hasta la edad adulta e incluso la vejez”, afirma.

La psicóloga Yenia Saa profundiza aún más en este aspecto, puntualizando que la música incluso permite a los chicos expresarse sin hablar. “Facilita el desarrollo de la personalidad expresiva, entendiéndose por todo lo que el niño quiere manifestar a través de ella, mediante el canto, el baile, tocando instrumentos… Así exterioriza sus emociones de alegría, enojo, frustración, sin necesidad de verbalizar, que tanto cuesta a esa edad. Los hace conscientes de lo que sienten, teniendo esto en común con el otro que lo acompaña en su viaje musical”, comenta.

Justamente por esta comunicación a través de la música, la especialista la considera un buen método para bajar la intensidad de las pataletas, sobre todo en menores entre 3 y 4 años.

El rol de los padres

Contrariamente a lo que muchos creen, la música clásica no es la única que favorece a los pequeños. En su labor como musicoterapeuta, Yenia Saa hace un llamado a los papás a descubrir y estimular las habilidades musicales de sus hijos, facilitándoles diversos tipos de instrumentos para que elijan el que más les acomoda. “A esta edad suelen preferir aquellos de percusión o simplemente percuten todos, como reflejo de la parte más primitiva de su ser. Cada niño tiene su personalidad y gustos, por lo tanto, tendrá su musicalidad propia”, advierte.

Para aquellos entre los 3 y 5 años, Yenia sugiere música infantil como la del disco ‘Comunicantando’, que además ayuda a las madres a enseñarles actividades cotidianas como saludar o ir al baño. También a esa edad se identifican con animales, los que reconocen primero por el sonido como, por ejemplo, el “guau guau” del perro. Así, hacen juegos de imitación, creyéndose este tipo de mascotas y ladrando. Todo esto estimula el desarrollo cognitivo y su pensamiento simbólico.

A la hora de dormir, los adultos pueden ponerles música suave, como algunas melodías de Mozart.

Independiente de lo que elijamos, “es recomendable hacer música conjunta entre padres e hijos, además de favorecer el aprendizaje de un instrumento musical con algún profesor. Mientras más temprano empiecen mejor, para así estimular su desarrollo cognitivo y psicomotor”, asevera.

En esta misma línea, la directora del Instituto McMaster para la Música y la Mente, Laurel Trainor, sostiene que a la hora de enrolar a los niños en clases de música, la motivación juega un rol clave. Al preguntarle qué podemos hacer como adultos para ayudarlos, es enfática diciendo: “Creo que lo principal es que los menores se sientan motivados como, por ejemplo, que haya alguna canción que quieran aprender a tocar, o bien ir a las lecciones junto a sus amigos. Cuando existe entusiasmo, el aprendizaje es más fácil y es más probable que sean constantes.  En especial cuando son más pequeños, es mejor cuando la alegría de hacer música es transmitida de padre a hijo o de profesor a alumno, con el niño participando activamente”.

Lenguaje, atención y musicoterapia

La psicóloga Yenia Saa explica que la música llega a todas las áreas del cerebro, estimulando las conexiones neuronales, el tejido cerebral y el desarrollo cognitivo y psicomotor de los infantes. Hasta el año, ellos se comunican principalmente a través de precedentes lingüísticos. Comienzan a hablar debido a la prosodia, que es la entonación, acentuación y pronunciación de palabras. “Cuando tú conversas con menores en forma cantada, captas más su atención, haciendo que te imiten al pronunciar palabras sueltas y favoreciendo el habla posterior. Al estimular el lenguaje, la música también fomenta la atención, organizando la conducta infantil. Sobre todo, acercándonos a los 5 años, cuando ya empiezan a autorregularse y se inicia el período de aprendizaje escolar. Enseña a tus hijos las vocales cantando, y verás cómo aprenden rápido y de manera entretenida”, sugiere.

Según observa Laurel Trainor, aprender a tocar música tiene un efecto sobre cómo el cerebro se conecta cuando se trata de memoria y atención. Indudablemente, ejercitar un instrumento puede ser complicado para un pequeño. Por ejemplo, si está aprendiendo el violín, debe averiguar cómo sostenerlo al mismo tiempo que el arco, prestar atención al profesor e intentar reproducir los sonidos. Su cerebro está recibiendo un entrenamiento intenso, preparándolo para desafíos futuros.

Yenia Saa revela que, desde su experiencia personal y profesional como psicóloga infanto juvenil, decidió especializarse en Musicoterapia. “Me di cuenta que la psicología como tal no logra abarcar todos los ámbitos. Con la Musicoterapia puedes llegar a todos los niños, incluidos aquellos con necesidades especiales como parálisis cerebral, autismo, trastornos de lenguaje e hiperactividad, entre otros”, detalla.

Pero ¿qué es la Musicoterapia? La Federación Mundial de Musicoterapia define su disciplina como: “El uso de la música y/o sus elementos (sonido, ritmo, melodía y armonía) en un proceso creado para facilitar y promover la comunicación, las relaciones, el aprendizaje, el movimiento, la expresión, la organización y otros objetivos terapéuticos, para satisfacer las necesidades emocionales, mentales, sociales y cognitivas. Este trabajo debe ser realizado por un musicoterapeuta calificado con un paciente o grupo”.

Saa cuenta que existen varias técnicas de Musicoterapia Infantil, entre ellas:

*Improvisación Musical Libre  Es la técnica madre en musicoterapia en general. Aquí los niños disponen de un set de instrumentos musicales para ejecutar música libremente, donde el terapeuta solo acompaña.

*Juego Musical  Se agregan a los instrumentos ciertos juguetes, dando espacio para la creatividad infantil. La idea es no guiar, sino que seguir su juego, donde algunos pueden ser temáticos.

*Canto conjunto  Buscan canciones infantiles para tocar con instrumentos y cantarlas con los pequeños.

*Musicoterapia corporal  Son ejercicios de expresión corporal con música. Se pueden utilizar técnicas de movimiento teatrales, percusiones, bailes, rondas, etc.

La especialista señala que, dentro de los múltiples beneficios de la Musicoterapia, está el que mejora el aprendizaje y las dificultades en este campo, reduce los problemas de conducta, contribuye al tratamiento de dolores crónicos y otras enfermedades, aumenta la socialización, organiza el comportamiento, y estimula la coordinación motora.

“Todo en medio de un espacio de contención creado gracias a la música, donde los más pequeños se sienten cómodos y con una autoestima fortalecida”, concluye.

TIPS PARA FOMENTAR EL GUSTO POR LA MÚSICA:

 Ponle música desde su gestación.

♫ Intenta la estimulación temprana con música de menos a más.

♫ Cántales canciones (¡todos podemos cantar!).

♫ Baila con ellos.

♫ Colócales música para relajarlos o cuando tengan pataletas para calmarlos.

♫ Realicen juegos musicales en conjunto.

♫ Facilítales instrumentos musicales.

♫ Inscríbelos a clases de música de acuerdo a sus gustos.

♫ Llévalos a conciertos.

♫ Cuando canten, bailen o toquen instrumentos, felicítalos y nunca te burles.

Fuente: Yenia Saa, Psicóloga Infanto Juvenil, Musicoterapeuta y Cantante Lírica Soprano Spinto

(Facebook: Yenia Spinto Musicoterapia y Psicología).

Cupones de descuento para #FeriaMamayBebe

En #FeriaMamayBebe no sólo podrás conocer lo último en productos para la maternidad e infancia, sino que también los podrás adquirir a precios increíbles. Clickea sobre la imagen, imprime tu cupón y úsalo durante la feria. ¡Nos vemos el 8, 9 y 10 de octubre en Espacio Riesco!

cupón_feria_mamaybebe_2016_alibebe  cupón_feria_mamaybebe_2016_babyhome cupón_feria_mamaybebe_2016_barquillocupón_feria_mamaybebe_2016_cubicfun cupón_feria_mamaybebe_2016_difrax cupón_feria_mamaybebe_2016_elrincondelbebe cupón_feria_mamaybebe_2016_feminette cupón_feria_mamaybebe_2016_lauraylucas cupón_feria_mamaybebe_2016_luckybabay cupón_feria_mamaybebe_2016_luzdaluz cupón_feria_mamaybebe_2016_memories cupón_feria_mamaybebe_2016_minfotografia cupón_feria_mamaybebe_2016_nuevelunas cupón_feria_mamaybebe_2016_owi cupón_feria_mamaybebe_2016_pajaritosdelbosquecupón_feria_mamaybebe_2016_pijamaramacupón_feria_mamaybebe_2016_pintitascupón_feria_mamaybebe_2016_piwicupón_feria_mamaybebe_2016_popitosdelbebecupón_feria_mamaybebe_2016_poporokidscupón_feria_mamaybebe_2016_rosayazulcupón_feria_mamaybebe_2016_royaldermacupón_feria_mamaybebe_2016_smileykidscupón_feria_mamaybebe_2016_todopequescupón_feria_mamaybebe_2016_weissmoor

¡Obtén un 50% de descuento en tu entrada! Regístrate en este link: Entradas Feria MamáyBebé

De Tin Marín en Feria MamáyBebé

Este año Feria Mamá y Bebé & Kids recibirá toda la alegría y entretención de De Tin Marín.  A través de talleres especialmente creados para que los niños elaboren productos que pueden llevarse a casa, De Tin Marín pretende fomentar la creatividad de los más pequeños. Durante las jornadas del evento, los niños podrán disfrutar de talleres de confección de máscaras, pompones, decoración de palos de agua, gorros y divertidos títeres. Cada una de las actividades será asistida por una monitora quien se ocupará de que todos los menores puedan realizar sus manualidades sin problemas. ¡Nos vemos este 8,9 y 10 de octubre!

Cantando Aprendo a Hablar en la Feria MamáyBebé

Como cada año, Cantando Aprendo a Hablar nos acompañará en la Feria Mamá y Bebé & Kids. A través de entretenidas actividades en las que los colores, juegos y música son protagonistas, apoyarán el desarrollo de habilidades lingüísticas y auditivas de nuestros hijos.

El lunes 10 de octubre a las 13:00 horas hará su presentación la banda musical de Cantando Aprendo a Hablar. Lulú Exploracolores, junto al Conejo Barrigón nos invita a bailar y cantar las canciones más conocidas de Cantando Aprendo a Hablar.