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Familia, la sazón de Virginia Demaria

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Arrobar @pincampana
@crisguzmant

Es una de las influencers más potentes del último tiempo. Con más de 19 mil seguidores en Instagram, una increíble página web y distintos programas de televisión, cuenta además con cinco libros a su haber. Actualmente se encuentra afinando los detalles de su próxima publicación titulada “Recetario”, mientras combina sus labores como mamá de Luisa, Arsenio y Rafael. ¡Una working mother total!

Por: Natalia Herrera

Sin duda, cuando vemos a Virginia pensamos en lo talentosa y multifacética que es. La embajadora de la marca Honda siempre nos está poniendo al tanto de sus nuevos proyectos, sus historias familiares, las cosas ricas que cocina y sus originales manualidades. Pero, sobre todo, nos llama la atención lo bien que conjuga trabajo y familia.

En esta entrevista, nos contó pormenores de su maternidad y vida laboral que no sabías hasta ahora.

Su primer acercamiento a la cocina fue a los 4 años, y desde ese momento siempre supo que meter las manos en la masa la hacía feliz. Con el pasar del tiempo, se matriculó en Arte en la Universidad de Católica, pero 2 años más tarde decidió no continuar.  ¿La razón? Sus ganas de cocinar eran mucho más fuertes, y en 2001 se convirtió en alumna del Culinary, donde estudió Cocina Internacional.

¿Alguna vez pensaste ser conocida por lo que te apasiona, el arte y la cocina?
Por esas cosas del destino no tuve que buscarlo, si no que se me apareció. Tuve la suerte de estar en el lugar y tiempo precisos. Imagínate que antes de conocer a Claudia Conserva y de trabajar en su programa “Pollo en Conserva” durante 3 años, yo ya jugaba con las cámaras de seguridad en los hoteles donde hice la práctica y trabajé.

Cumples 11 años junto a tu marido este 2017. ¿Cómo lo conociste?
A mi marido lo conocí por una amiga en común, y en ese momento cada uno pololeaba por su lado. Cuando nos volvimos a ver estábamos los dos solteros, y me gustó demasiado. Él no me pescaba y lo perseguí durante 9 meses, por lo que soy un claro ejemplo de que “el que la sigue, la consigue”.

¿Pensaste en algún instante que él iba ser el papá de tus hijos?
O sea, ¡cómo te explico! Yo siempre fui súper polola y tenía hartos pretendientes, pero no era tema. Logré que me pidiera pololeo después de un largo tiempo y con mucho esfuerzo, y ya pololeando lo pensé. De hecho, estoy en TV por amor. A mí me tocaba hacer mi práctica internacional en un restaurante increíble en Lima, tenía todo listo. Pero eran 3 meses, y yo con tal de que este hombre, que me había costado tanto conquistar, tuviera la posibilidad de cuestionarse de querer estar conmigo, no me fui. Súper cobarde. No podía tolerar estar en Perú y que viniera otra mujer, lo invitara a salir y que le gustara, así de loca. Por eso me quedé en Chile, y estoy donde estoy. Después de eso, nuestro pololeo fue súper intenso. Llevábamos tan solo 3 meses juntos y ya me quería casar, estaba segurísima de que él sería el padre de mis hijos.

O sea, ¿siempre luchaste por estar con él?
Sí, por eso me considero perseverante, segura e intensa.

¿A qué edad tuviste a tu primera hija?
La tuve chica. Me casé muy joven, a los 25, y al año quedé embarazada. Siempre quise ser mamá, de hecho, perdí una guagüita tan pequeña que ni siquiera alcanzó a formarse.

¿Cómo fue ese episodio en tu vida?
Cuando uno ve los porcentajes, te das cuenta de que es súper común. En mi caso fue curioso porque pasó muy rápido y fue muy emocionante, pero uno también tiene un instinto maternal y me empecé a dar cuenta que muchas cosas no andaban bien. De hecho, no tenía que ir al doctor y volví por mi cuenta, porque sabía que algo andaba raro. Todo mi entorno me decía que era intensa, que no me preocupara, y cuando regresé, efectivamente no se había formado la guagüita y solo estaba el saquito. Entonces fue súper breve el tiempo, pero igual tuve que atravesar una intervención que fue un raspaje con anestesia general.

Con todo lo que me tocó vivir, y sobre todo cuando eres primeriza y tienes una perdida tan chica, uno tiene una aprehensión distinta. Cuando tuve a Luisa, mi primera hija, estaba muy preocupada de que todo estuviera bien, funcionando, y experimenté un tema psicológico muy importante mientras la esperaba. Pero con el pasar de los meses y luego de que nació, lo único que pensé fue: ¿Realmente mi mamá me quiere tanto? En ese momento te das cuenta de que se agranda el corazón, ya que antes uno cree que no es posible amar tanto a una persona.

¿Cómo fue tu experiencia con tu primera hija?
¡Fue una locura! Al mes y medio del nacimiento de Luisa, con mi marido decidimos irnos a vivir Australia. Al principio estaba asustada de no podérmela con una guagüita tan chiquita y tan lejos de mi familia, creo que tiene que ver con una mala costumbre cultural. Pero fui más fuerte y me la pude, como cualquier mujer con instinto maternal.

¿Como es tu marido con los niños?
Él es un papá 100%. Hasta el día de hoy le gusta estar presente en todo lo relacionado ellos, desde bañarlos hasta jugar. Es un mega papá, súper presente.

¿Qué tal fue volver al campo laboral después de ser mamá?
A los 10 meses de tener a Luisa quedé embarazada de Arsenio, mi segundo hijo. Ahí regresamos a Chile para tenerlo, y cuando él estaba de meses regresé a trabajar con un ritmo intenso. Siempre estuvo dentro de mis planes realizar todos mis proyectos laborales. Fui afortunada porque eran trabajos que no me exigían tanto tiempo, pudiendo compatibilizarlos con mis hijos. Creo que eso es algo que uno también transmite a los niños. Yo siento que es sano que vean que el papá o la mamá deben trabajar. De hecho, yo siempre les explico cuando tengo jornadas extensas de grabación que la mamá tiene que trabajar, incluso hay veces en los que los incluyo en mis cosas laborales. Más que nada, les quiero enseñar la pasión por el trabajo, que les guste lo que hagan, que quieran su trabajo y, sobre todo, lo disfruten.

¿Qué tal fue tu último embarazo?
Yo no quise saber el sexo, y fue una situación súper entretenida. Se convirtió en una relación divertida con mi entorno, porque mi familia es muy grande y nadie creía que iba a ser capaz de aguantar no saber qué era mi guagua.

Si tengo que recomendar alguna experiencia, sin duda, sería no saber el sexo de tu guagua hasta el momento del parto. Es una sensación impresionante, y se genera un ambiente muy entretenido por querer adivinar el sexo, sobre todo cuando es la tercera y ya nadie te pesca mucho. Esto hace que toda la atención se centre en ti y en tu hijo (a).  Nunca había tenido tanto rating en un embarazo, pero fue lo máximo tener a Rafita.

¿Te gustaría ser mamá nuevamente?
Apenas nació mi último hijo Rafita, le dije a mi marido: “Quiero volver a vivir esto” y él solo me decía que terminara de tener la guagua (risas).  Actualmente estoy en esa disyuntiva. Hasta el momento con tres hijos ha funcionado súper bien. He podido compatibilizar todo, tengo la pirámide súper armada, entonces me da un poco de nervio no poder abarcar las cosas como ahora, sin poder darle el tiempo que amerita a una guagüita. Pero, por otra parte, digo, “donde caben 3 caben 4”, y las cosas se van adaptando a medida que ocurren. Eso sí, no tengo mucho apoyo por la otra parte. Pero sí, me dan ganas. Me siento muy joven y bien para vivir esa etapa otra vez.

Cuéntanos un poco de tus otros hijos, tus libros.
Ahora voy por el cuarto libro de cocina y mi sexto en lo que va de carrera. Aunque no lo crean, este proceso es muy similar a tener un hijo. Uno tiene que esperar 9 meses de harto trabajo, donde piensa cómo se va a llamar, qué estructura tendrá y ahora ya vengo saliendo de esos meses que son de mucha producción. En estos momentos, el libro ya va tomando forma, y ahora podría decirte que estoy en la semana 37 de mi próximo “hijo”.

¿Cómo partió la inquietud de escribir tu próximo libro?
Ya no podía seguir respondiendo las preguntas e inquietudes de la gente por recetas, por lo que pensé que era el momento para escribirlo. Justo coincidió con que conocí a la editora de Editorial Planeta en Chile, y fue un proyecto que se nos ocurrió juntas. Se llama “Recetario”, y es un libro hecho 100% por mí, súper autobiográfico. Espero que al público le guste, porque yo no lo hago para mí, sino que para ellos. Además, pretendo que pueda volver al antiguo libro de cocina donde no te hablan nada más que de recetas y sus ingredientes, donde están distribuidos en la forma más simple posible.

Si tuvieras que describir a cada uno de los integrantes de tu familia, ¿qué dirías?
La Luisa es como un tarro de manjar. Arsenio es un niño sensible, inteligente y amante de los animales, y Rafita siente que es el rey de la casa. Por último, mi marido. Creo que a todo el mundo le falta el gramo para el kilo, ¡él es el kilo completo!