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Estimulación a través del sabor y olor

2-3 años

Estimulación a través del sabor y olor

El uso repetitivo y variado de los sentidos va creando determinadas conexiones neuronales, que desarrollan el cerebro de los más pequeños y los prepara para aprendizajes posteriores. De esta manera, es fundamental que el abanico de olores y sabores que les presentamos a nuestros hijos durante sus primeros años de vida sea muy amplio.

Los niños querrán probarlo todo, esa es su forma de explorar y conocer cosas nuevas. A través de esto, se estimulan sus órganos gustativos y, al discriminar sabores, se ponen en juego mecanismos de memoria, asociación e identificación.

Es necesario ofrecerles a los menores todo tipo de experiencias gustativas, y que él decida cuáles les gustan y cuáles no. Cuando esté probando algo nuevo, dile sus características, si es dulce, salado, ácido o amargo, para que así tu hijo comience a reconocerlas.

Un entretenido panorama para hacer en conjunto con los niños, que los hará tener una instancia para que puedan experimentar diferentes sabores, es preparar una receta y a medida que vayan utilizando los ingredientes, dárselos a probar. Este tipo de estimulación podrás repetirla cuántas veces quieras, y para ellos será un divertido juego.

A partir de los 3 años, el menor ya sabe diferenciar entre un buen y un mal olor. Asimismo, comenzará a asociar los distintos olores a determinadas situaciones u objetos. De ahí la importancia de presentarle distintas alternativas olfativas, como productos cotidianos, especias, hierbas, frutas, verduras, flores, e incluso, el aroma de una panadería y pescadería, entre otros.

Estimular el sentido del olfato desde pequeños también es fundamental. Desde que nace, el infante empieza a desarrollar este sentido, siendo los primeros olores que percibe el de la madre y de la leche materna. El olfato está muy relacionado con las emociones en el cerebro y hace que este se active más o menos con determinados aromas.