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¿Es normal que mi hijo mienta?

2-3 años

Childhood imagination and dreams

A medida que los niños van creciendo, comienzan no solo mayores desafíos para ellos, sino también para nosotros los padres, quienes muchas veces no sabemos cómo manejar ciertas situaciones, especialmente aquellas de connotación negativa como es el caso de las mentiras. ¿En qué instante debemos preocuparnos? Descúbrelo a continuación.

Cuando los hijos son pequeños, solemos reír con sus respuestas cuando éstas no reflejan la realidad que como adultos hemos observado. Surgen los tradicionales “yo no fui” incluso cuando los vemos con las manos sucias y el desastre a la vista. Pero, ¿se puede considerar esto como una verdadera mentira?, ¿es parte de un desarrollo normal? De serlo, ¿en qué instante es necesario establecer los límites?

Lidiar con un niño que miente constantemente puede resultar muy angustiante para los padres, pero también se puede transformar en una gran enseñanza y oportunidad para fortalecer los canales de comunicación con nuestros hijos.

Para guiarte en este proceso, conversamos con la Psicóloga Clínica especializada en apego, María José Ugarte, quien respondió algunas preguntas esenciales para comprender esta etapa.

Es importante entender que cada comportamiento no se da o emerge por sí mimo en medio de la nada. Como seres humanos evolucionamos progresivamente, integrando nuevas habilidades y capacidades. Es así como la orientación hacia el mundo exterior comienza principalmente desde la mitad del primer año, en donde las experiencias afectivas son fundamentales para la formación de la perspectiva con la que el niño observa todo lo que lo rodea.

Luego, a partir de los 6 años de vida, la sociedad le ofrece al menor nuevas formas de contacto con el conocimiento, ya que posee nuevos modelos de pensamiento y a los 7, hay un repliegue, es decir, el infante se mira a sí mismo, por tanto, llora más precitadamente o se enoja en un rincón y siente vergüenza de ser visto en alguna de estas escenas. Esto da cuenta de una nueva dimensión psíquica: la interioridad y en contrapartida una objetividad del mundo exterior.

Ya cerca de los 8 años hay una evolución de esta interioridad, la que se puede observar en los remordimientos, pesares, la gran sensibilidad por las intenciones y sentimientos, entendiendo mucho mejor las conductas sociales. Es acá donde se forma la conciencia moral, incorporando normas objetivas de su grupo de pares y familiar, y a su vez aprende a no exteriorizar todo lo que piensa o siente.

Teniendo esta información como base para comprender el psico-desarrollo en la primera infancia, se puede captar de mejor manera los diversos “tipos de mentiras” por los que transita un niño durante su desarrollo.