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El lado agraz del jardín infantil

2-3 años

El lado agraz del jardín infantil

Como todo en la vida, el jardín infantil tiene mucho de dulce, pero también algo de agraz. Gripes y epidemias de pediculosis son algunas de las molestias con las que año a año deben lidiar los padres. Pero ¡no te alarmes! en la mayoría de los casos son situaciones leves y absolutamente tratables.

El ingreso a la sala cuna o jardín infantil suele representar para los padres un motivo de preocupación, no solo por la ansiedad que naturalmente genera el hecho del desapego parcial con el menor, sino que también porque estos lugares son terrenos fértiles para el contagio de enfermedades infecciosas. Es en razón de esto último que los expertos recomiendan que los niños entren al jardín infantil después de cumplir los 2 años de vida, ya que a esa edad el sistema inmune está más desarrollado. Lo anterior, junto con otras medidas, permitirán que el paso por las aulas de clases sea más ameno y saludable.

¿Quieres saber cuáles son las afecciones más comunes en las salas cunas y jardines infantiles? A continuación, te las mencionamos.   

Influenza o gripe. Son los virus causantes de los desagradables catarros, además, ocasionan malestares generales, mucosidad, congestión, dolor de garganta e incluso fiebre. Hay que tratarlos para que no se generen complicaciones que deriven en cuadros broncopulmonares más complejos. Estos virus se propagan por vía aérea, por lo que no es conveniente que el niño esté en un recinto cerrado con alguien que presente los síntomas.

Diarrea. Puede ser ocasionada por bacterias que viven en el agua o comida, o puede ser producida por algún virus. Precisamente, los virus son las causas más frecuentes de diarrea en niños. En caso de que tu hijo tenga diarrea, es necesario mantenerlo muy bien hidratado, pero si esta persiste por más de dos días, es imprescindible acudir con un doctor. Por regla general, la diarrea es una alteración de transmisión fecal-oral, por eso es esencial que los niños mantengan buenos hábitos de higiene, por ejemplo, que acostumbren a lavarse constantemente las manos.

Conjuntivitis. Es una infección en los ojos que puede ser causada por bacterias o virus. Se transmite básicamente por contacto a través de las manos, es decir, el niño que presenta esta infección puede propagarla a través de sus manos contaminadas al tomar un juguete o un lápiz, por ejemplo. Si un menor tiene conjuntivitis, se sugiere no enviarlo al jardín durante el periodo que dure el tratamiento recomendando por el doctor.

Piojos. Aunque los piojos no son transmisores de ninguna enfermedad seria, igualmente causan angustia entre los padres, niño y educadores.

Los piojos son insectos muy pequeños que se adhieren al cuero cabelludo para tomar sangre, lo que produce picazón y hace que sean muy complicados de remover. Se contagian por contacto directo con el cabello infectado, por lo que es aconsejable que las niñas usen el pelo tomado y lo laven frecuentemente, ya que la grasa capilar es su principal alimento. En caso de que tu hijo tenga piojos, puedes utilizar productos formulados para eliminarlos, o bien acudir a una peluquería especializada en la eliminación de este parásito.

¿Cómo prevenir?

Aunque evitar el contagio entre niños es muy difícil, existen algunas medidas que contribuyen a disminuir ese riesgo.

Fortalecer el sistema inmunológico. Sin duda, la medida determinante para prevenir la transmisión de enfermedades infecciosas es robustecer el sistema inmune. Para ello, los niños deben tener al día las vacunas sugeridas por el calendario oficial de vacunación.

Mantener una dieta balanceada. Especialmente en invierno, es muy importante que los menores ingieran alimentos ricos en vitaminas A y C, y minerales como el Zinc.

Usar ropa adecuada. Tanto en invierno como en verano, los niños deben usar ropa apropiada, de forma tal de estar protegidos ante los cambios bruscos de temperatura y la humedad. Es necesario tener especial cuidado en los meses más fríos, ya que hay que abrigarlos con prendas que los protejan de las bajas temperaturas matinales, pues es el momento en el que entran a clases.

Inculcarles buenos hábitos de higiene, como, por ejemplo, lavarse las manos antes de cada comida y después de ir al baño, cubrirse la boca con el antebrazo al toser.

¿Y el jardín?

Al momento de escoger el jardín o sala cuna, debes asegurarte que el lugar cumpla con condiciones de higiene apropiadas para la salud de los niños. Algunos factores que tienes que tener en consideración, son los siguientes:

El establecimiento debe contar con buen sistema de ventilación.

Es necesario que el jardín o sala cuna contemple la limpieza periódica de pisos, paredes, puertas y ventanas.

El recinto debe disponer de agua suficiente para el aseo y el uso de sanitarios, el lavado de utensilios de cocina y otras acciones de higiene.

La limpieza de los materiales didácticos empleados por los niños, también es un factor esencial.

El personal debe enseñar y supervisar el lavado de las manos de los niños. Asimismo, debe garantizar el insumo de jabones, toallas y otros utensilios de higiene.