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Consejos para amamantar correctamente

0-24 meses

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Si bien la ‘bajada’ de la leche se produce de manera espontánea y naturalmente, es fundamental que aprendas cómo dar pecho para evitar complicaciones. Aquí te dejamos algunos consejos que te orientarán a hacerlo correctamente.

¿Cómo empezar?
• Ofrécele el pecho a tu hijo cuando comience a buscar como ‘picoteando’ tu hombro o se chupe las manos. Evita esperar a que llore, ya que será más difícil lograr un buen acople.

• Si lo requieres, puedes conseguir una posición cómoda usando un cojín para apoyar tu brazo y así evitar el cansancio cuando lo sostengas. Hay unos que son especiales y otros en forma de media luna. También puedes elevar tus pies con un cojín o taburete bajo.

• Cuando lo alimentes debes evitar la televisión prendida a volumen muy fuerte, las conversaciones por teléfono, personas mirando, etc., puesto que ese instante debe ser tranquilo para ambos.

• Es esencial que le hables y lo acaricies suavemente con la mano que queda libre durante este proceso, pues está demostrado -sobre todo en prematuros- que aumenta de peso mucho más rápido, por la sensación de bienestar que esto le provoca.

• Al tomar el pecho debe abarcar el pezón y gran parte de la areola. Si queda colgando o tirando solamente de la punta del pezón, no solo no estimulará correctamente la glándula mamaria, sino que además te causará dolores y heridas.

• Si necesitas retirar del pecho a tu hijo, introduce un dedo limpio en su boca y espera a que la abra. De esa manera evitarás lesiones en los pezones.

Pasos para lograr el acople al pecho:
1º. Desabriga a tu hijo para que no se duerma mientras se alimenta.
2º. Elige una posición cómoda para ambos. Cerciórate de que su cuerpo quede girado completamente hacia ti, de que esté completamente sostenido y pegado a ti, quedando su nariz al nivel de tu pezón.
3º. Acaricia suavemente su labio superior con tu pezón y espera a que abra la boca y acerque el mentón a tu pecho.
4º Acércalo más hacia ti y verifica que sus labios queden dados vuelta como un ‘pescadito’, tomando más areola con su labio inferior que superior. Su nariz quedará despejada y no sentirás molestia.

Importante recordar
Apenas salgas de la sala de parto, lo amamantarás por primera y luego lo harás 4 o 6 horas después de despertar de su primer sueño profundo fuera del útero. Los primeros días comerá frecuentemente, a veces cada 1 o 2 horas, pues estará estableciendo su propio ritmo de alimentación. Puede ser que en las noches los intervalos sean más largos; sin embargo, debes procurar que se alimenta al menos ocho a diez veces cada 24 horas durante el primer mes, para asegurar su nutrición y una adecuada producción de leche.

Debes dejar que en cada oportunidad tome del primer lado todo lo que quiera, hasta que se suelte. Así permitirás que extraiga la parte hidratante y la más grasosa de la leche que es al final. Una vez que termine del primer pecho puedes ofrecerle el segundo, pero muchas veces quedará satisfecho con uno solo. No te preocupes si eso sucede, recuerda que durante el día tomará de ambos lados. Y preocúpate de que la siguiente vez comiences con el pecho del que menos tomó la vez anterior (el que sientes más pesado o tenso). De esa manera, estimularás la producción a ambos lados de forma pareja.

Se aconseja amamantar durante la noche, ya que en ese lapso hay mayor secreción de prolactina (hormona encargada de la producción láctea). Si intentas alargar los periodos entre alimentaciones contribuirás a la inhibición de la síntesis, lo que puede provocar más tarde una disminución y/o cese de la producción láctea.

Con la colaboración de Oriana San Martín, enfermera matrona, Pontificia Universidad Católica.