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¿Cómo preparar la vuelta al colegio?

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Llegó marzo y con ello los niños deben retomar las rutinas y horarios, pero ¿cómo incorporar nuevamente los hábitos perdidos en los meses de vacaciones? La sicóloga Carmen Gutiérrez nos aconseja cómo hacerlo.

Para poder afrontar el regreso a la normalidad de la manera más apropiada, la directora de la Escuela de Sicología de Universidad del Pacífico, Carmen Gutiérrez, señala que lo ideal para romper la rutina veraniega es que los padres conversen con sus hijos sobre el cambio que viene más adelante.

“Si estamos hablando de niños escolares y menores de edad, el pensar que ellos estarán preparados para la vuelta a clases de manera independiente y autónoma es poco realista, porque ellos no tienen la capacidad de proyectarse en forma cabal. Lo que ellos sí pueden proyectar es que podrán volver a juntarse con su amiguito o amiguita. Entonces, el tema de la preparación para la vuelta al colegio es una tarea cuya responsabilidad recae en los hombros de los padres y no en los niños”, aclara la sicóloga.

Eso significa que son los padres los que deben estar informando previamente a sus hijos sobre que lo que implica en términos concretos la vuelta a clases. “Es decir, ellos deben plantearles de qué manera su rutina cotidiana se va a ver afectada y proyectarles cómo van a ser sus días más adelante, en relación a la hora de acostarse y de levantarse, por ejemplo. Debe plantearse como hecho real y en términos concretos lo que viene, lo que muchas veces implica otorgar funciones y responsabilidades al interior de la familia, con la colaboración de los niños mayores”, indica la experta.

Espacios de acuerdo

Muchos padres creen que siempre es importante llegar a acuerdos con sus hijos, pero la sicóloga advierte que dentro de la responsabilidad y rol paterno esto no siempre debe ser así. “Creo que hay pactos que no lo son, porque deben ser imposiciones de los padres. O sea, no todo debe ser negociable, ni transable ni definible por los niños. Hay ciertos espacios y cosas que deben ser definidas por la figura paterna. Lo único que se debe conversar es la forma en que se implementa la norma definida por los padres, pero no la norma en sí”, indica.

Dentro de esta línea, la directora de la Escuela de Sicología de la Universidad del Pacífico explica que “por ejemplo, no es transable aquello que se relacione a actividades de la vida cotidiana, como es la hora de acostarse y de levantarse, si se toma o no desayuno, o lo que se lleva colación, porque son ciertas cosas que afectan lo necesario para procurar el máximo bienestar posible de ese niño para que esté en las mejores condiciones para ir al colegio”.

Consciente de que esta adaptación a la rutina escolar puede provocar cierta rebeldía e irritabilidad en los menores, Carmen Gutiérrez enfatiza en la necesidad de que los padres o los adultos significativos le den la confianza y seguridad a los menores en relación a los recursos o capacidades que los mismos niños poseen para enfrentar adecuadamente esta nueva situación. “No hay que asustarse por el estrés de la vuelta a clases, porque es lo esperable, al igual que lo que sucede con el cambio de casa, de colegio o de profesor. Un niño estresado no está enfermo, sino que es una respuesta natural del ser humano frente a una situación que de alguna manera evalúa o percibe que lo sobrepasa. Retomar la rutina será solo cosa de tiempo”, concluye.