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Cómo controlar esas terribles pataletas

2-3 años

controlar pataletas y rabietas

Cuando son pequeños, los niños no saben cómo expresar lo que están sintiendo o, incluso, lo que quieren y muchas veces esa frustación se traduce en berrinches que nadie puede detener. Aquí te ayudamos a lidiar con ellos.

Como padres, una de las situaciones más estresantes y frustrantes con la que tenemos que luchar son las pataletas, que por lo general incluyen gritos, llantos descontrolados y malos modales. Sin embargo, la mayoría de los niños no las hacen solo para portarse mal o manipular. Estas son un comportamiento esperable y predecible en los pequeños en edad preescolar entre los 2 y 4 años, puesto que no tienen la capacidad de calmarse y autorregularse, por lo que necesitan de la mediación del adulto. De acuerdo a Rosa Ana Verdi, sicóloga especialista en sicoterapia y apego de Clínica Indisa, “estas tienden a darse en una etapa de autoafirmación, donde el menor busca cierta autonomía, quiere tener el control, pero desconoce sus limitaciones y tolera de mala forma las restricciones. Además, no sabe expresar verbalmente y de manera adecuada sus sentimientos, por lo que exterioriza esa frustración mediante berrinches”.

¿Qué hacer?

La forma en la que manejemos estas reacciones como padres es fundamental para determinar su evolución. Asimismo, es importante conocer a nuestros hijos y tener presente que los diferentes temperamentos que cada uno posee los hará más o menos propensos a las pataletas. Hay niños que son más irritables y les cuesta más tolerar la frustración, mientras que otros tienen más capacidad de autorregularse. Por lo que es esencial que actuemos reconociendo los escenarios. Aquí te damos algunos consejos que te pueden ayudar.

– Mantén la suficiente calma para manejar la pataleta de manera correcta. Lo peor que los padres pueden hacer es ponerse a pelear con los menores. Los niños necesitan una influencia de tranquilidad, por lo que si no puedes proporcionarle eso, respira profundo y espera por lo menos un par de segundos antes de decidir una respuesta.

– Asegúrate de que tu hijo tenga lo que necesita. Recuerda que una pataleta no es necesariamente una forma de ‘salirse con la suya’, sino que puede ser el resultado de frustración, falta de atención necesaria por parte tuya, o incluso un problema físico como dolor de guata, cambio de pañal, sueño, etc. En esos casos, verás que todo se le pasará una vez que le des lo que requiere.

– Pregúntale cuál es el problema. Los menores solo quieren que los escuchen, y hacer una pataleta es a menudo la mejor manera para expresarse. Tomar en serio a tu hijo preguntándole qué le pasa y realmente escuchar su respuesta, puede ser de ayuda. Esto no quiere decir que debas ceder a lo que él quiera, el punto está en escucharlo.

– Dale una explicación clara en lugar de decir “no” o “porque lo he dicho”. A veces basta con señalarle un motivo por tus actos para que el menor entienda las cosas y sienta que tiene más control de la situación.

– Sé comprensiva pero firme cuando hables con tu hijo y una vez que hayas dado una explicación calmada, no te retractes. La póxima vez que quiera hacer una pataleta, recordará que no le dará ningún resultado satisfactorio, y lo pensará antes de comenzar una.

– Es importante dar el ejemplo de la conducta que quieres ver en tu hijo, por lo que no pierdas tu propio temperamento. Si te descontrolas y empiezas a gritar y eres tú la que hace una pataleta, el niño verá que este tipo de comportamiento es algo aceptable en tu casa. No es fácil de realizar, pero mantener la calma y estar serena es lo mejor que puedes hacer por ti y por tu hijo.

– Usa el ‘tiempo fuera’ durante una crisis. Evita razonar con cualquier niño que esté en medio del berrinche y dile que es hora del ‘tiempo fuera’. Llévalo a algún lugar donde te sientas cómoda dejándolo solo durante un rato. Explícale que hablarás con él cuando se calme. Esto hará que comprenda que su comportamiento es inaceptable. Cuando hayan pasado algunos minutos y el pequeño esté más tranquilo, cumple con tu parte del trato hablando sobre lo que pasó y sus preocupaciones. Repite esta estructura cada vez que el menor tenga una pataleta.

– Si estás en un lugar público, algunas veces la mejor solución es simplemente irte, incluso si tienes que llevar a tu hijo gritando y pataleando. Mantén la calma y recuerda que él se está comportando de acuerdo a sus emociones y no está siendo racional.

¿Qué las causa?

De acuerdo a Rosa Ana Verdi, sicóloga especialista en sicoterapia y apego de Clínica Indisa, algunas condiciones que predisponen a las pataletas son:

– Situaciones frustrantes.

– Dificultad de los padres para empatizar, contener y lograr un vínculo afectivo con el niño.

– Falta de atención.

– Exceso de actividades y cambios bruscos de rutina.

– Cansancio.

– Enfermedad.

– Ambientes tensionados.

Es importante tener en cuenta que las pataletas no se pueden evitar. “Es la forma que tienen los niños de comunicar sus emociones, por lo que no se pueden controlar. Como padres hay que saber manejarlas adecuadamente para que se supriman dentro del proceso normal de desarrollo, y permitir que el menor obtenga los recursos para enfrentar situaciones frustrantes”, señala la especialista.

 

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