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Colecho: Acompañando en el sueño

0-24 meses

Mother and son lying down on bed

La tendencia natural de una madre es acostar a la guagua sobre el pecho y si el cansancio es mucho incluso puede hacerla dormir en su cama. A esta situación, que para muchos padres puede ser circunstancial, se le llama “colecho” y cada vez adquiere más adeptos.

La cama de los papás siempre es más calentita y cómoda para los niños por lo que no es extraño que cuando están tristes o muy cansados piden dormirse en ella. Esta realidad comienza a experimentarse desde que los hijos son recién nacidos y -lejos de ser un capricho- tiene una interesante explicación psicológica.

De partida, los bebés no han desarrollado el concepto de espacio-tiempo por lo que la lejanía física con las figuras paternas representa una distancia inmedible que les generarán angustias y por ende llantos. Y por otra parte, tampoco tienen percepción temporal lo que significa que el presente es su única realidad y que un minuto de ausencia para ellos puede ser realmente una eternidad.

Teniendo esto claro, es necesario además saber que la cercanía madre-hijo es fundamental para su desarrollo, confianza y seguridad. Incluso se hace imprescindible acompañarlos durante el sueño, lo que recibe el nombre de colecho.

Beneficios del colecho

Colechar significa dormir con los hijos ya sea en la misma cama o bien adosando una cuna al lugar donde duermen los padres. No existe una edad máxima para practicarlo, más bien dependerá de las necesidades de cada niño, pero los beneficios más importantes se observan en recién nacidos.

Esto, debido a que son ellos quienes están aprendiendo a vivir y el contacto con la madre le enseña mucho más de lo que uno se puede imaginar. De partida, se ha demostrado científicamente que reduce las probabilidades de sufrir el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL). Por lo mismo, la Unicef constantemente reafirma su apoyo a esta práctica y la recomienda abiertamente.

Además, el colecho ayuda a regular la temperatura. Se ha visto que si la del niño sube, la de la madre desciende para compensar el aumento.  También se desarrolla una mayor conexión con la madre, ya que está más alerta de las necesidades de su hijo, mejora la estabilidad cardiorrespiratoria y oxigenación del bebé, se logran despertares sincronizados, disminuyen los episodios de llanto y se favorece la lactancia materna, prolongándola.

La explicación a esto último se basa en que los niños que colechan son amamantados de forma más seguida (casi el doble), ya que la madre puede hacerlo incluso durmiendo y en un ambiente tranquilo y familiar para ambos.

Otros de sus beneficios son que el recién nacido alcanza un sueño más profundo, tranquilo y reparador, y si bien despierta más seguido a alimentarse, se duerme con mayor rapidez, y que el colecho refuerza el vínculo afectivo, logrando mejor comunicación e interacción familiar.

Por último, varios estudios han encontrado efectos positivos a nivel psicológico sobre los niños que practicaron colecho en su primera infancia. Entre ellos destaca: mayor autoestima, mejor autocontrol y tolerancia al stress y un elevado nivel de optimismo y felicidad.

Basado en lo anterior, el colecho representa una excelente instancia para acompañar a los hijos en el sueño, pero es importante recalcar que debe hacerse siempre y cuando ambos padres estén de acuerdo y se tengan claras las contraindicaciones (ver recuadro), ya que de lo contrario esta práctica podría significar un riesgo para el lactante.

Contraindicaciones de colechar

– Si los padres están muy cansados.

– Si se han consumido drogas.

– Si se ha bebido alcohol.

– Si se padece de obesidad.

– Si se utiliza un colchón de agua.

– Si la cama tiene muchas frazadas y/o almohadas que pudieran sofocar al recién nacido.

– Si se acopla una cuna y los colchones no quedan a la misma altura o no se unen bien, dejando un espacio entre ambas camas.