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“Camiseteados” por un Chile más saludable

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Bajo la premisa de que en familia se aprende mejor, esta fundación sin fines de lucro busca generar un cambio radical en nuestro país. ¿Su objetivo? Instaurar hábitos y una cultura de alimentación saludable en niños y sus padres, cocinado más en casa y optando por preparaciones lo menos procesadas posibles.  

Por: Fran Contreras Westermeyer

La búsqueda por fomentar hábitos de alimentación saludables se ha convertido en uno de los principales temas en el mundo, donde año a año los índices de sobrepeso y obesidad alertan a las autoridades. Entre las razones está un incremento en la vida sedentaria y la falta de cultura a la hora de sentarse a la mesa a comer.

Chile lidera el ranking de los países latinoamericanos con mayor índice de obesidad infantil, según estudios realizados el 2016 por la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb). En Prekínder los niños con esta condición constituyen un 23,9%, mientras que en Kínder un 24,9% y en Primero Básico un 24,6%, presentando las cifras más altas.

En razón de lo anterior es que la urgencia por crear una cultura en torno a la comida saludable se ha vuelto necesaria. Según explica la nutricionista Sofía Bustos, si a más temprana edad se incorpora en la vida, “se hace más sostenible en el tiempo y en la adultez. De esta forma tenemos niños saludables, pero también fomentamos que sean adultos sanos”.

Buscando cambiar los efectos del sobrepeso y obesidad, además de generar toda una cultura en torno a la alimentación saludable, consciente y sustentable, Bustos junto a un equipo multidisciplinario fundaron el año 2014 “Actuemos, Cultura Alimentaria”, organización sin fines de lucro que se la juega por estos tópicos de manera original, innovadora y entretenida.

Según nos cuenta Bustos, la idea de crear esta fundación surgió durante sus años viviendo en Estados Unidos, donde trabajó durante mucho tiempo en organizaciones enfocadas en temas alimentación infantil y familiar. Reconocidas debido a su éxito, una de ellas incluso fue premiada por la entonces Primera Dama, Michelle Obama.

Al regresar a Chile, durante una conferencia en la Cepal, Sofía conoció al chef Matías Palomo y otros profesionales apasionados por el tema alimenticio. Fue esta pasión común, la falta de programas nacionales enfocados en estas materias y los deseos de convertirse en agentes de cambio, lo que los unió  para comenzar a trabajar promoviendo estos temas en la sociedad.

“ ‘Actuemos’ era un sueño, que hoy está funcionando. Desde ya ha logrado un impacto y reconocimiento, precisamente porque es una necesidad, y creemos que hacemos un trabajo que se requiere dentro del país”, explica su directora.

Es por eso que en “Actuemos, Cultura Alimentaria”, se hacen muchas actividades, dentro de ellas proyectos gubernamentales. Sofía los define como iniciativas de largo aliento, que buscan provocar un cambio real a través de difusión y promoción, sensibilizando a la población.

Entre sus actividades en lugares públicos -como empresas, colegios y centros educacionales- existen programas especialmente diseñados para que los menores cocinen junto a sus padres o bien solos, acercándose aún más a la alimentación saludable.   

¡Aprendamos jugando!

Los hábitos no se crean de la noche a la mañana, es por eso que a través de distintas herramientas educacionales y didácticas, el equipo de Sofía utiliza el sistema ‘Learning by doing’ (Aprender haciendo) para obtener resultados.

“Probamos desde la práctica. No solo aplicamos la teoría, con técnicas diseñadas por expertos en educación (profesores, nutricionistas y cocineros), sino que generalmente agregamos herramientas prácticas, de forma que sea más fácil incorporarlas a los conocimientos”, explica Bustos.

Dentro de sus iniciativas más exitosas y replicadas están los cursos que invitan a las familias a regresar a la cocina, y que a través de la experiencia de los menores conociendo de cerca los alimentos se produzca una relación más saludable.

“Partimos de la base que hay que romper mitos y paradigmas de que los más pequeños no pueden cocinar. Es mentira, los niños SÍ pueden cocinar. Una buena manera de empezar es invitándolos a preparar sus colaciones, las cuales muchas veces -hasta que intervenimos- no son muy saludables”, comenta Bustos.

La nutricionista hace especial énfasis en que los más chicos de la casa deben participar de todas las etapas del proceso: desde comprar los alimentos hasta aprender nuevas técnicas culinarias.

“Debemos permitirles probar esta experiencia, siempre supervisados por un adulto, cuidando que todos los procesos no sean riesgosos para ellos. Así, lograremos que vayan creando una relación sana con los alimentos, además de empoderarlos. De esta manera serán más perceptivos y receptivos a probar cosas nuevas cuando han formado parte del proceso de elaboración”, dice Sofía.

Es fundamental que las familias vuelvan a cocinar juntas, hábito que se había perdido producto del aceleramiento diario. Bustos cuenta que, debido a sus múltiples beneficios, distintas iniciativas buscan impulsar su recuperación.

“La cocina en casa también utiliza productos más frescos, por lo que de esta forma es sencillo incorporar los temas de alimentación saludable”, afirma.

La directora de esta entidad sostiene que: “Todo el acto de cocinar, comer y disfrutar son instancias que hacen mucho bien a la familia. En el fondo, es una vinculación más sana con los alimentos”, concluye.