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¡Atención con la reserva ovárica!

Antes del embarazo

En la actualidad, las mujeres postergan la maternidad privilegiando su profesión y desarrollo personal. Lo que no tiene nada de malo, si no fuera porque la fertilidad femenina tiene fecha de vencimiento. Ahí es cuando el concepto de reserva ovárica toma relevancia, determinando el número y calidad de los óvulos que aún están disponibles.

En una sociedad que cada día posterga más la maternidad, se hace necesario pensar en los inconvenientes que pueden surgir cuando se quiere ser mamá pasado los 30 años. El más importante es determinar la cantidad de óvulos disponibles porque a diferencia de los hombres, que producen espermatozoides toda su vida, las mujeres nacen con los ovocitos (óvulos) contados. Al momento de la primera menstruación, las adolescentes poseen cerca de 400 mil óvulos, los que se van perdiendo mes a mes. Con los años, esta reserva disminuye progresivamente, haciéndose evidente a partir de los 35 años y más crítica desde de los 37. Ahí es cuando el concepto de “reserva ovárica” toma relevancia, porque está directamente relacionado con el potencial de fertilidad femenina. “La reserva ovárica indica la cantidad y calidad de óvulos de los que dispone una mujer en una etapa determinada de su vida y, por lo tanto, es algo que marcará el estado de su fertilidad. Si la reserva ovárica es buena, habrá más probabilidad de lograr un embarazo”, explica la doctora María Eugenia Urrutia, ginecóloga de Clínica Dávila.

La edad es el factor más importante para establecer la reserva ovárica, aunque existen otros factores como antecedente de cirugías (extirpación de uno o ambos ovarios y una quistectomía ovárica), quimioterapias, radioterapias y algunas patologías relacionadas con una falla ovárica prematura que podrían afectar el número y calidad de los óvulos.

La cantidad de folículos ováricos con los que nace una mujer y la edad en la que se agotan, están determinados genéticamente. Pero se debe tener en cuenta que con el paso del tiempo no solo se reduce el número de ovocitos, sino que también envejecen afectando su calidad y potencial reproductivo, por eso aumenta el riesgo de abortos espontáneos y de alteraciones cromosómicas.

Hasta hace poco, las pruebas que permitían cuantificar la reserva ovárica disponible incluían una ecografía y un análisis hormonal basal (donde se indicaba los valores de FSH, LH y estradiol) realizado entre los días 3 y 5 del ciclo menstrual. Sin embargo, en el último tiempo la hormona antimülleriana (AMH) se ha convertido en una herramienta importantísima y presenta varias ventajas en relación a otros métodos, ya que puede efectuarse cualquier día del ciclo menstrual y no va acompañada de ecografía. Es básico considerar que “si bien no es importante el momento del ciclo en que se mide (cualquier día del mes sirve) sí importa no estar usando anticonceptivos los meses previos, puesto que estos pueden alterar el valor medido”, aclara la doctora María Eugenia Urrutia.

A través del análisis de la AMH se puede determinar la cantidad de óvulos válidos que tiene disponible la mujer si quiere tener un hijo. De esta forma, puede hacerse una idea del tiempo del que dispone para ser mamá y si es aconsejable que preserve su fertilidad.

La hormona antimülleriana es una sustancia que segregan los folículos ováricos y la responsable de diferenciar los órganos reproductivos masculinos y femeninos en el embrión cuando se encuentra en el útero materno. Cuando las mujeres son adultas, esta hormona es producida por los folículos más pequeños que hay en el ovario, controlando su crecimiento y el gasto de óvulos. Por esta razón, ayuda a medir el número de ovocitos que quedan almacenados en el ovario.

Si estás pensando en tener hijos, puedes realizarte un análisis de la hormona antimülleriana para tener una idea de cuánto tiempo puedes esperar. Además, este análisis también te dirá si es aconsejable preservar tu fertilidad con un tratamiento de vitrificación de ovocitos.

Recuerda que la reserva ovárica es inversamente proporcional a la edad de la mujer, de manera que a mayor edad existe una menor reserva ovárica y una baja calidad ovocitaria.