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Aprendiendo a aprender

2-3 años

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Si bien como padres confiamos en la educación que reciben nuestros hijos en sus respectivos jardines infantiles o colegios, también existen diversas técnicas complementarias a través de las cuales podemos potenciar sus capacidades.
Los distintos sistemas pueden beneficiar a niños para resolver dificultades en la lectura y escritura, como la dislexia, agrafía y digrafía (trastornos de la escritura), así como problemas para distinguir los números, déficit atencional, motivación, memoria e incluso, en el aprendizaje en casos de autismo.
Además, esta ayuda extracurricular respeta los ritmos de cada menor, genera una mejor autoestima y aumenta su seguridad. Lo fundamental es que la elección sea acorde a las necesidades del niño.
Método Dennison
Conocido también como Brain Gym, fue creado en la década de los 80 por el doctor Paul Dennison y su señora. Corresponde a una técnica para combatir problemas de aprendizaje a través de ejercicios que buscan corregir movimientos del cuerpo que no se hacen adecuadamente. Al repetirlos de forma correcta se generan nuevas conexiones entre las neuronas, desbloqueando puntos del cerebro que podrían estar provocando el trastorno.
Este método consiste en una serie de 26 ejercicios senso-motores que estimulan áreas cerebrales específicas y fomentan conexiones neurológicas. No son exactamente ejercicios de gimnasia, sino que más bien son actividades orientadas a la preparación del cerebro y la totalidad del sistema nervioso para su rendimiento óptimo en todas las áreas.
Con su uso, los menores pueden liberar hábitos de estrés o compensación que dificultan el aprendizaje, fortalecer habilidades y procesos de aprendizaje, aprender sin esfuerzo, mejorar la memoria y el nivel de comprensión, comunicarse más fácilmente, perfeccionarse en áreas como las matemáticas, lograr leer y escribir con mayor facilidad, estar más motivado, tener más concentración, escuchar, coordinar y organizarse mejor.
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Método Kumon
Creada en 1956 por el japonés Toru Kumon, esta metodología plantea una forma de trabajo que es muy distinta a la que imparte la mayoría de los colegios, ya que se ocupa de la individualidad de cada niño y el avance en el programa mismo se va produciendo al ritmo de cada infante, independiente de su edad.
Este sistema llegó a Chile en 1996 y su objetivo es descubrir y fortalecer las habilidades de los menores, contribuyendo así al desarrollo de prácticas como la concentración, los hábitos de estudios, la comprensión e interpretación y el cálculo mental, entre otros. La idea es sacar todo su potencial a través de programas de matemáticas y lectura extraescolares, habilitándolos para convertirse en autodidactas.
En Kumon se trabaja con un material autoinstructivo, los 7 días de la semana, en una rutina diaria de 20 a 30 minutos, generalmente después de clases. Al centro educacional solo deben ir 2 días y el resto se hace desde la casa; es por esto que los padres juegan un rol fundamental en el éxito del método, puesto que deben establecer una rutina con el menor, celebrarle las pequeñas y grandes victorias y orientarlo. Además, son ellos quienes mantienen una comunicación constante con el instructor, informándole   sobre el avance en las tareas y la motivación.
Método Waldorf
Este sistema fue ideado por el austríaco Rudolf Steiner a principios del siglo XX. Se caracteriza por dejar de lado la enseñanza dirigida, jerárquica y competitiva, y por basar su estrategia en la capacidad de los niños para imitar, imaginar y experimentar, adaptándose a su desarrollo y despertando su interés por conocer el mundo. Aquí se busca el desarrollo de cada infante en un ambiente libre y cooperativo, sin exámenes y con un fuerte apoyo en el arte y los trabajos manuales.
El método Waldorf es uno de los sistemas alternativos más conocidos tanto a nivel mundial como en nuestro país, y divide las etapas del individuo en     desarrollo en diversos estados: primera infancia,    infancia media y adolescencia, en donde se va vinculando el ámbito del querer, el sentir y el pensar.
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Método Tomatis
Es un sistema de estimulación neurosensorial basado en la reeducación del oído mediante los sonidos. Puede servir para niños con trastornos afectivos o emocionales, de aprendizaje, de atención y sicomotores, pues su planteamiento se basa en que si el oído logra su estado funcional óptimo, el menor será capaz de mejorar la percepción, la comunicación y los múltiples problemas asociados a un impedimento en la habilidad de escuchar.
Este fue desarrollado por el médico e investigador francés Alfred Tomatis, y se basa en la estimulación del cerebro a través del sistema auditivo con el fin de perfeccionar su capacidad de escucha.
Pionero en el ámbito de las neurociencias, este sistema se practica actualmente en más de 2.000 centros especializados y en Chile está presente desde 1998.
Método Glenn Doman
Concebido por el doctor estadounidense del mismo nombre, plantea que mientras más pequeño es un niño, mayor facilidad tiene para instruirse y que, especialmente durante los 6 primeros años, esa capacidad es superior a la que tendrá en toda su vida. Es un método de lectura interactivo y que se aprende mediante el juego.
Este está pensado para que los padres lo practiquen con sus hijos, adaptándolo a las características y necesidades de cada uno, de forma que le resulte fácil y, sobre todo, divertido. Básicamente se trata de mostrar al menor series de cinco tarjetas con palabras, escritas con letras grandes y que correspondan a una misma categoría (por ejemplo: partes del cuerpo humano, colores, animales…), de forma rápida, tres veces al día. Debe hacerse como si fuera un juego, y recitar al niño cada vocablo con entusiasmo, en voz alta y clara; poco a poco se irán añadiendo nuevas categorías (con sus cinco palabras correspondientes). En otras fases, y también escritas con letras grandes pero que van disminuyendo algo de tamaño, se enseñan al menor tarjetas con dos palabras, frases cortas y sencillas, frases un poco más largas y, finalmente cuentos que le resulten interesantes (una sola oración en cada página y con el texto separado de las ilustraciones).
Según Doman, los niños son capaces de leer palabras con tan solo 1 año, frases a los 2, y libros cuando tienen 3, y asegura que disfrutan mucho con ello. Afirma, además, que aprender a leer precozmente fomenta el gusto por la lectura, favorece el desarrollo de la inteligencia y le abre un mundo de posibilidades.