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Aprender de generosidad: una habilidad que nos lleva a la felicidad

0-24 meses

APRENDER DE GENEROSIDAD

Algo que compartimos como seres humanos es que todos queremos ser felices y que nuestros hijos puedan crecer y lograr la mayor felicidad posible… Sabemos que, si les entregamos tiempo, cariño y espacios de juego para crear buenos momentos, podremos darles una buena base, pero a veces nos perdemos en el trabajo y los quehaceres; sentimos culpa por no poder estar más con ellos y los terminamos llenando de juguetes y cosas que no impactan significativamente en su felicidad…

La ciencia nos ha entregado claves para ir aprendiendo a cómo ser más feliz y dentro de ellas destaca la generosidad, de la cual hoy les entregaremos algunas prácticas para realizar en familia:

1) Ser generoso con uno mismo: cada vez que tu hijo/a se diga “no puedo”, “soy tonto” o cualquier etiqueta poco amable, detenlo y ayúdalo a cambiar esta idea por “me cuesta, pero seguiré intentándolo”, “soy mejor en otras cosas”, o incluso a desarrollar la habilidad de reírse de uno mismo, comprendiendo que no podemos hacer todo bien todo el tiempo. Asimismo, darse espacios de autocuidado para reír, jugar y estar tranquilo es esencial para reducir el estrés, alimentarse y descansar bien, realizar actividad física, contactarse con la naturaleza y darse espacios para compartir con quienes uno quiere (y reducir los tiempos de pantalla) es un buen punto de partida.

2) Ser generoso con otros: muchos niños tienden a ser territoriales y destacan el “esto es mío”, por eso es importante recordar que no se debe forzar la generosidad. Si los obligamos a dar algo que no desean, la entrega no será sincera y vivirán la generosidad como sacrificio, con rabia en vez de felicidad… Por eso, es clave respetar sus tiempos y avanzar juntos en la comprensión de este valor. La generosidad no solo se trabaja haciendo voluntariado o dando cosas, sino en el día a día entregando lo mejor de cada uno. Ayudar al hermano en sus tareas, aportar en el aseo de la casa, o sonreír más a otros, son gestos cotidianos que los niños ven en sus padres, en cómo se tratan entre ellos, con ellos, y con los demás. La generosidad se vive todos los días en cada acción que uno realiza.

3) Ser generoso con el medio ambiente: con la base de las 3R: reducir, reciclar y reutilizar, podemos generar conciencia y generosidad en nuestros niños al enseñarles cómo todo el plástico termina en vertederos y contaminando el mar, por lo que elegir bolsas de tela, bombillas de metal y envases de vidrio, puede marcar diferencia. Construir juguetes reutilizando materiales que iban a terminar en la basura puede ser bueno para su creatividad, al igual que ir juntos a los puntos limpios para reciclar. Plantar un pequeño huerto que ellos rieguen, realizar limpieza de playas o bosques cada vez que visiten un sitio y enseñarles a dejar los lugares “mejor que como los encontraron”, puede ser enriquecedor para todos.

“El Libro de la generosidad: inspiraciones para crear un mundo más amable” fue lanzado el 2 de noviembre en FILSA y ya está disponible en librerías. En él podrás encontrar más de 300 ideas para ser más generoso contigo mismo, en el trabajo, con amigos, con la familia y con el medio ambiente. Hay 12 historias inspiradoras, cada una con distintos ejercicios para recortar, escribir y regalar, además de más de 50 organizaciones donde puedes sumarte a realizar algún voluntariado. El 100% de las ganancias de la autora serán donadas a proyectos con impacto social positivo de www.fundacionbienestar.cl

Mónica López Hernando

Psicóloga especialista en felicidad y mindfulness,

Directora Instituto del Bienestar y escritora de “El Libro de la Generosidad”

www.psicologamonicalopez.cl