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Aprende a ser un súper papá

Antes del embarazo

El rol del hombre es fundamental para la mujer desde que comienza el embarazo pero tras la nacida del hijo se vuelve aún más importante. Y para entenderlo es necesario que se comprendan los procesos sicológicos que se atraviesan durante este largo camino de la paternidad.

La paternidad es una experiencia que si bien comienza en el momento de la concepción, se hace más real el día del parto. Por esto, su rol durante los 9 meses de gestación es el de contener a la mujer, y ayudarla a sobrellevar las oleadas hormonales y emocionales que experimenta. Este apoyo permite a la mamá dedicarse a preparar todo lo que está por venir en términos de crianza.

Para la Psicóloga experta en apego, María José Ugarte, asegura que “una vez que el bebé ya esté en casa, comienza otro momento crucial para todos los miembros de la familia. Aquí hay una intensa conexión madre-bebé, al comienzo alentada por la lactancia. Y es durante ese período que la pareja vuelve a ser el roble sostenedor, que permite que la diada mamá-hijo entre en la fusión emocional necesaria para el redescubrimiento”.

Además de ser un apoyo emocional, la psicóloga afirma que el padre -desde un comienzo- pueda involucrarse en las rutinas diarias del recién nacido, ya que es una oportunidad para generarle al bebé otra forma de vincularse, y eso siempre lo beneficiará, ya que ampliará su repertorio de interacciones.

“Es relevante que el padre apoye y acompañe a la mujer acompañándola una vez que sea prudente salir con el recién nacido, estando presente en los controles pediátricos y participar en las rutinas de cada día. Recordemos que los niños nacen vívidos por comunicarse e interactuar, por tanto recibir satisfacción de parte de “otras manos” será un beneficio para ambos” agrega María José.

Dejando en claro su labor como pareja, también el hombre tiene una responsabilidad directa con su hijo. Para establecerla, hay que saber que durante los primeros meses, el bebé aún no presenta diferenciación “yo-no yo”, pero gracias a su desarrollo neuro cerebral, la guagua logra esta separación y con ella, el padre también puede ser una figura significativa.

Lo anterior se puede lograr siempre y cuando el hombre participe de la crianza calmando a su hijo, conteniéndolo y permitiéndole regularse. Es decir, debe involucrarse de tal manera que su trabajo y entrega se complemente con el amor entregado por la mamá.