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Alivia esos molestos dolores de espalda

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Pese a que son absolutamente normales, aprender a identificarlos correctamente es la clave para adoptar las conductas y tratamientos que permitan atenuar sus consecuencias. Toma nota y calma esas incómodas molestias.

No obstante seguir una dieta saludable y hacer ejercicios de forma regular, es común que durante el embarazo las mujeres experimenten diversas afecciones en la zona posterior del cuerpo. Aunque aquellas dolencias no afectan la buena salud de la guagua, sí son capaces de perturbar el normal desenvolvimiento de las actividades cotidianas de la futura madre.

Fatiga generalizada y punzadas localizadas son algunas de las molestias que pueden advertirse ya en el primer trimestre de gestación, e indudablemente se manifiestan de forma más intensa a medida que avanzan las semanas. Y es que conforme va creciendo el bebé, el útero se amplía cambiando su centro de gravedad, distendiéndose hacia afuera y debilitando los músculos abdominales: Como consecuencia de ello se ejerce mayor presión en la espalda, arqueándose la postura de la misma. La natural alza del peso corporal de la madre también es un factor que contribuye a la mala alineación de las vértebras de la columna.

Pero, ¿de qué dolor se trata? Según indica Alberto Moreno, kinesiólogo de la Clínica Vespucio, son dos los principales padecimientos: “El dolor lumbar, que somatiza en la parte de la espalda abajo en la columna, a la altura de la cintura, y el otro dolor es el pélvico, que es más abajo de la espalda que el dolor lumbar. Este es más intenso y se irradia a las nalgas y es mucho más profundo, a veces con presión del nervio”. Es perfectamente posible que durante la gestación la mujer experimente ambos patrones de manera simultánea o aislada.

Tanto la molestia lumbar como la pélvica son consideradas normales. En ese sentido, es importante distinguirlas de la afección conocida con el nombre de ciática. Esta última afecta solo a un 30% de las embarazadas y su causa es la compresión de los nervios ciáticos A diferencia del dolor lumbar y pélvico, la ciática se focaliza en la parte superior del glúteo, pudiendo irradiarse por la cara posterior del muslo hacia la pierna y hasta el pie. “La diferencia de la molestia lumbar con la ciática, es que el último dolor es más profundo. Este produce pérdidas de la sensibilidad, malestares referidos a nalgas, pelvis y algunas veces ingle. Ante cualquiera de estos síntomas, se debe acudir al doctor rápidamente para evaluar y resolver el problema”, señala el especialista. Es esencial recalcar que estos malestares suelen desaparecer después del parto, pudiendo persistir solo durante los meses posteriores.

Prevenlos y aminóralos

Para mitigar estas dolencias y vivir un excelente embarazo ten en cuenta los siguientes consejos:

– Procura mantener una dieta balanceada y un peso adecuado a cada etapa de la gestación.

– Realiza ejercicios que hayan sido sugeridos por un profesional idóneo a fin de evitar lesiones provocadas por movimientos mal ejecutados. El pilates, el yoga y la natación son altamente recomendados para evitar la aparición de estos cuadros.

– Evita estar mucho tiempo de pie y bríndate espacios de reposo entre cada actividad que realices.

– Utiliza calzado cómodo, deja a un lado los tacones altos y zapatos muy planos. Elige modelos que no superen los 4 centímetros de altura.

– Opta por dormir en posición lateral, estirando la pierna de abajo y flexionando la de arriba.