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Alergias primaverales en niños

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Días más largos y soleados, con la naturaleza en todo su esplendor. Aunque el escenario es precioso, puede ser un problema para los menores sensibles a los alérgenos, que no paran de toser y estornudar. Conversamos con un médico inmunólogo sobre tratamientos y medidas para sortear la primavera de la mejor manera.

Por: Catalina Ábalos L. y Fran Contreras Westermeyer.

La cifra no es menor. Pamela Hernández, inmunóloga infantil de la Clínica Las Condes (CLC), afirma que “un 30% de la población infantil a nivel mundial sufre de alergias”.

La especialista agrega que: “En el caso de los niños donde un familiar directo -padre y/o madre- sufre de esta patología, serán más vulnerables a experimentarla, sobre todo si proviene del lado materno”.

Dentro de las señales de la rinitis alérgica, la experta enumera rinorrea, prurito nasal u ótico, estornudos y sensación de nariz tapada. A veces va acompañado de lagrimeo, picazón y ojos rojos.  Al respecto, la doctora Hernández señala que “los síntomas nasales pueden confundirse con los de un resfrío, pero duran más que estos. Los padres deben consultar cuando las molestias alteran la vida diaria, el cuadro es muy severo o se complica frecuentemente”.

En el caso de los niños asmáticos, la inmunóloga de la CLC sostiene que: “El asma infantil es frecuentemente otra expresión de alergia respiratoria. Si su gatillante son los pólenes, puede exacerbarse en primavera”.

La doctora advierte que  “un menor puede ser alérgico a alérgenos intradomiciliarios (por ejemplo, ácaros o caspas de animales), o bien a alérgenos extra domiciliarios como pólenes de árboles, malezas y pastos, principalmente. Siempre existe la posibilidad de que esté multi sensibilizado, siendo alérgico a varios a la vez”. Además afirma que en caso de no tratarse, son niños con más riesgo de sobreinfección, lo que se traduce en otitis, sinusitis o exacerbación del asma.

Con respecto al tratamiento,“consiste en evitar en lo posible el contacto con el alérgeno, empleando tratamiento farmacológico para empezar. Si no responde, pueden usarse corticoides (tópicos o sistémicos) con indicación médica o, eventualmente, una inmunoterapia” (ver recuadro n°1).

INMUNOTERAPIA, OTRA ALTERNATIVA

En el caso de niños mayores de 5 años, cuando el sistema inmune ya está maduro, una opción de tratamiento es la inmunoterapia o desensibilización. Esta consiste en administrar sustancias a las que el paciente es alérgico en dosis muy bajas, subiendo progresivamente hasta llegar a una dosis de mantención. La aplicación puede ser mediante inyecciones (subcutánea) o gotas sublinguales, siendo la última óptima para menores.

El objetivo de la inmunoterapia es permitir al sistema inmune desarrollar tolerancia a sustancias a las que reacciona con alergia como, por ejemplo, ácaros, pólenes y venenos de abejas, entre otras.

Ten presente que, siempre antes de iniciar cualquier tratamiento, debes evaluar a tu hijo (a) con un médico especialista en inmunología.

LOS ALIMENTOS COMO ALIADOS

Ya lo decía Hipócrates, padre de la medicina moderna en la antigua Grecia: “Que tu medicina sea tu alimento, y el alimento tu medicina.” Siguiendo esta premisa, buscamos productos saludables que ayuden a los más pequeños a combatir las molestias de la temporada. ¿Lo mejor? La mayoría está en tu cocina y es de uso diario.

Alimentos altos en Vitamina C: dentro de este grupo están las naranjas, limones y mandarinas, que contribuyen a combatir el resfrío y las alergias. El brócoli, por su parte, es más completo, ya que pertenece al grupo de los “super alimentos”,  debido a su alto contenido de fibras y vitaminas.

Manzana: un hit para las colaciones y postres que contiene quercetina, componente que ayuda a fortalecer el sistema inmunológico, protegiendo al cuerpo contra reacciones alérgicas.

Camote: rico en betacaroteno, manganeso, potasio y vitamina B, gracias a su combinación de elementos combate alergias y fortalece el sistema inmunológico. Media taza de trozos de camote hervidos 3 a 4 veces a la semana sirven para enfrentar la temporada.

Salmón: excelente proteína, rico en ácidos grasos omega 3 (grasas buenas para el organismo). Además, es antiinflamatorio, contrarrestando los efectos de la alergia. Su consumo frecuente mejora la salud pulmonar y reduce las reacciones al polen y polvo, entre otros.

Agua: beberla siempre servirá para eliminar alérgenos, además de hidratar el cuerpo.

Probióticos: presente en lácteos y suplementos alimenticios, este elemento mejora la flora del sistema digestivo, apoyando la inmunidad del cuerpo. Un dato interesante es que el 70% del sistema inmune se encuentra en el intestino, por ello es importante protegerlo.