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¡Achú….! Mi hijo está enfermo

2-3 años

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Se acerca el invierno y con ello comienzan a aumentar considerablemente las enfermedades respiratorias, sobre todo en infantes y niños. Los cambios de temperatura y los virus que se encuentran en el aire son algunas de las causas más comunes por las que los más pequeños se resfrían.

Durante esta época se hacen más habituales los resfríos entre los menores, pero por lo general se tratan de procesos leves con síntomas como obstrucción nasal, tos, dolor de garganta leve, moco nasal y algo de fiebre, que no necesitan más tratamiento que un paracetamol, unos días sin ir al jardín y mucho cariño. De acuerdo a Gema Pérez, pediatra de Clínica Vespucio, “un resfrío no debiese durar más de 7 días de evolución, puede tener fiebre asociada, pero esta no debe sobrepasar los 3 días, y por supuesto no debe asociarse a dificultad para respirar. En los niños menores no debe existir hundimiento de costillas ni los mayores hablar entrecortado o cansado; en estos casos hay que consultar inmediatamente a un servicio de urgencia, porque puede estar en contexto de una bronquitis o neumonía que requiere manejo urgente y/o hospitalización”.

¿Qué cuidados podemos darles en casa?

Primero hay que desmitificar que los niños enfermos no deben hacer su baño diario de aseo, al contrario, es cuando más lo necesitan, pues transpiran por fiebre o calor y su delicada piel se irrita; solo debe evitarse el cambio de temperatura luego del baño y que este sea más corto de lo habitual. También se puede administrar abundantes líquidos, analgésicos y antipiréticos para el manejo de la fiebre, aseo nasal en los más pequeños y en los niños mayores, usar descongestionantes si lo requieren, pero bajo supervisión médica. Asimismo, debe haber un buen lavado de manos en todos los miembros de la familia para evitar el contagio y hacer ventilación diaria del domicilio.

¿Qué se puede hacer para prevenir los resfríos en guaguas y niños?

La mejor forma de prevenirlos es no sacar a los menores de 3 meses a lugares públicos o con multitudes, evitar besos en la boca a las guaguas y dar el mayor tiempo posible lactancia materna (ideal 6 meses), la que aporta inmunoglobulinas para prevenir enfermedades en general.

Recuerda que es normal que un niño se resfríe entre cinco a ocho veces al año, más si va al jardín o convive con hermanitos que lo puedan contagiar. Si bien es imposible proteger a tu hijo completamente contra los gérmenes, sí puedes mantener a tu familia saludable y así ahorrarte malos ratos.

Datos prácticos

Puesto que la mayoría de los menores no aprenden a sonarse la nariz hasta alrededor de los 4 años, aquí te aconsejamos algunos métodos para aliviar la congestión nasal de tu guagua:

– Usa gotas salinas y succiona. Inclina hacia atrás su cabeza e introduce en los orificios nasales un par de gotitas para aflojar la mucosidad. Unos minutos después, extrae el líquido y la mucosidad con un aspirador nasal (pera de goma).

– Si tu hijo tiene dificultades cuando lo amamantas debido a que está congestionado, aspírale la mucosidad 15 minutos antes de darle el pecho. Podrá entonces respirar y succionar al mismo tiempo.

– Ponle un poco de vaselina en la parte exterior de los orificios nasales para disminuir la irritación.

– Usa un humidificador o vaporizador de aire frío para humedecer el aire en su pieza. O llévalo al baño, abre el agua caliente, cierra la puerta, y permanece sentada con él por unos 15 minutos en ese ambiente lleno de vapor. Un baño tibio puede dar el mismo resultado.