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¡A pata pelá! Descubre sus beneficios

0-24 meses

Portrait of a mother teaching baby to walk indoors

Los niños aman andar descalzos. Basta con ver qué ocurre apenas entran a la casa… los zapatos vuelan y los piececitos corren por todos lados, sin importar el frío o el calor. Como padres,  más que molestarnos, debemos entender el por qué de esta conducta, muy importante y sana para su desarrollo. ¡Te sorprenderás!

¡Ponte los zapatos! Es una instrucción que la mayoría de las veces pasa inadvertida en nuestros hijos. Y por más que luchamos para que no corran descalzos por la casa, parece ser algo superior a ellos, pues simplemente les gusta andar a “pie pelado”. Pero más allá de un capricho, esta realidad tiene una explicación científica.

Isabel Gentil García, profesora de la escuela Universitaria de Enfermería, Fisioterapia y Podología de la Universidad Complutense de Madrid realizó un estudio llamado: “Podología preventiva: niños descalzos igual a niños más inteligentes”, que arrojó un interesante resultado: los pies, desde el punto de vista del desarrollo neurológico, tienen una sensibilidad mucho mayor a la de las manos, por lo que cubrirlos limita su capacidad de entregar información relacionada con el espacio, lo que a temprana edad es esencial para el sistema nervioso central.

La profesional basó su investigación en la teoría de Piaget (Psicólogo Suizo) de desarrollo cognitivo, centrándose en la fase sensorial, que va desde el nacimiento hasta los 2 años aproximadamente. Durante este período, el niño desarrolla el movimiento, la manipulación y aprende a organizar la información que recibe a través de los sentidos, siendo el tacto uno muy relevante.

Por lo anterior, el hecho de cubrir los pies los priva de una gran cantidad de antecedentes  que les permite estimular el cerebro y, por ende, desarrollar una mayor inteligencia de acuerdo a este estudio.

Se han identificado 3 maneras de desarrollar el cerebro de los niños y todas tienen una base muy importante en el contacto con el mundo que los rodea.

1. Entre más estímulos reciba el menor, mayor será la maduración del sistema nervioso el que de a poco comienza a ser capaz de diferenciarlos y discriminarlos.

2. A través de la manipulación de objetos, puesto que es así como los niños descubren los diversos funcionamientos y van adquiriendo experiencias, las que sumadas a la maduración del sistema nervioso contribuyen a estimularlos. Acá juegan un rol trascendental las manos, la boca y los pies.

3. Cuando ya son un poco mayores, es fácil identificar sus ansias por aprender. Esto también es un excelente estímulo para el cerebro, puesto que aquellas situaciones que son poco coherentes o que no son capaces de comprender, obligan al sistema cognitivo a buscar nueva información que les ayuda a reequilibrar el escenario al que están enfrentados.

Si bien estos 3 factores se han identificado como estimuladores del sistema cognitivo, la inteligencia de los niños es fruto de una convergencia de cosas, entre ellas del ambiente en el cual han sido criados y el autoconocimiento del cuerpo.

Recomendaciones:

1. No cubrir los pies con zapatos de estructura muy rígida y cuando se presente la oportunidad de dejarlos andar descalzos o simplemente con pantys o calcetines, hacerlo. Si son pequeños se los llevarán a la boca y este contacto de estimulación para ambos sentidos será fundamental para su maduración.

2. Una vez que son más grandes y ya pueden mantenerse en pie, el hecho de andar sin zapatos también es beneficioso para su salud, ya que los obliga a estimular su musculatura, especialmente si se ven forzados a pisar superficies irregulares en las que los pies deben adaptarse a la forma del terreno para evitar caídas.

3. Si tus niños sueles sacarse los zapatos al llegar a casa, procura respetar esta conducta sin importar la edad que tengan. Nunca serán demasiado grandes como para no disfrutar de esta manifestación de liberación. Por el contrario, mejor asumirla y protegerlos con calcetines gruesos, idealmente antideslizantes.