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¡A divertirse con las rutinas!

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Realizar las mismas actividades todos los días, a horarios similares, puede ser tedioso para los padres y también para los niños. Pero como en todo, en gran medida depende de la postura que se adopte para que esto se transforme en una costumbre agradable.

Con la vuelta clases, establecer horarios es fundamental para los menores y de esta manera ordenar sus tiempos de sueño, comida y estudios. “Para ellos, esto es necesario para sentirse seguros y tranquilos en su ambiente y, además, para construir un equilibrio emocional que les proporciona un mecanismo importantísimo para su educación y la construcción de su personalidad”, explica la sicóloga infantil Varinia Signorelli.

Algo en lo que coinciden los especialistas, es que mientras más pequeños se implanten rutinas, más fácil les será seguir una pauta diaria. Por supuesto que como padres se debe considerar la edad del hijo para ir adaptándolas a su ritmo y necesidades.

“Lo primero que se le enseña al niño son los horarios de alimentación, desde que toman solo leche y luego al incorporar el puré de verduras con el postre”, asegura Carolina Pye, nutricionista y directora de Nutres.cl. En este sentido, ella además destaca la incidencia del comportamiento paterno para que ésta se convierta en un hábito saludable.

Y una vez que comienzan a crecer, las rutinas de estudio se vuelven fundamentales para un desempeño adecuado en las aulas. Frente a este tema, la sicopedagoga de la Universidad de los Andes, Verónica Jordán, afirma que “este hábito se debe trabajar desde temprana edad para que sea algo normal en la vida del niño y no se vea como una obligación”.

Una tarea entretenida

Desde su experiencia como docente y sicopedagoga, Verónica nos entrega algunos interesantes consejos para que el adquirir una pauta de estudios se trasforme en un hábito agradable para los menores.

1.- Comenzar con los pequeños en edad preescolar, haciendo tareas como pintar, recortar o cualquier cosa que sea interesante o llamativa, pero que implique que el niño se siente por un tiempo a “trabajar” en su casa.

2.- Motivar a los hijos a hacerlo, demostrándoles que es algo entretenido y que trae consecuencias positivas en sus vidas. Así, por ejemplo, entusiasmarlos para que realicen una pintura con la finalidad de mostrársela al papá cuando llegue a la casa y que éste, a su vez, los felicite; o, si estudian algo, preguntarles -sin el fin de pillarlos, sino de motivarlos- sobre lo aprendido y si responden correctamente, recordarles que eso se debe a que repasaron la materia en casa.

3.- El tiempo dedicado a estudiar o hacer tareas debe ir aumentando progresivamente y depende, en gran parte, de la dificultad de las materias. En una primera instancia, entre los 3 y 5 años, es importante que prime la flexibilidad por sobre la estructura, porque lo esencial es que el niño aprenda que en la casa también se estudia.

4.- Una vez que empieza la educación más formal y los menores pasan a 1º básico, también hay que “formalizar” el estudio en la casa. Para esto es bueno poner un horario de trabajo, partiendo con 15 o 20 minutos, para luego ir incrementándolo a 30 minutos a los 8 años.

5.- Pasando a 5º básico, cuando hay un cambio importante en el colegio y el programa de estudios, el tiempo debe aumentar a 45 minutos para llegar a cumplir 1 hora de reforzamiento a los 12 años. Desde ahí en adelante lo mínimo que se debe estudiar es una hora y el tiempo puede ser mayor o menor de acuerdo a lo que se esté estudiando.

La importancia de enseñar a estudiar

“Los hábitos de estudio son, en definitiva, las conductas que el niño debe tomar al momento de enfrentar una situación de trabajo, tanto en la casa como en el colegio. Son conductas que de tanto repetirlas, se hacen permanentes en ellos y ya no es un esfuerzo, sino una costumbre. Dentro de éstos encontramos estar atento cuando el profesor habla, preguntar cuando se tienen dudas, estudiar siempre en el mismo lugar y a la misma hora”, explica la sicopedagoga Verónica Jordán.

Ella asegura que lo ideal es que estudien todos los días un poco para que la materia se vaya procesando y guardando y no solo sea memorización; y para que esto sea un aprendizaje más “entretenido”, por así decirlo, aconseja establecer un horario en conjunto con el menor para que lo haga propio, dejando espacios para la recreación.

“La motivación y emoción que pongan los padres en crear este hábito será el modelo para su hijo, así entonces si el papá o la mamá lo asume como una obligación tediosa, pero que hay que cumplir, el niño creerá eso; mientras que si fomenta lo esencial de aprender, de saber más, etc., hará que el menor estudie por el deseo de instruirse y no por sacarse una buena o mala nota”, afirma.

Para finalizar, la especialista recalca la importancia de “acompañarlos en esta tarea sin ahogarlos, pero tampoco dejándolos en completa libertad en un comienzo. Los hábitos se desarrollan en casa y somos nosotros quienes debemos anclarlos en nuestros niños en sus primeros años escolares, para que más adelante sean autónomos y exitosos dentro de sus posibilidades”.