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¡A comer!

0-24 meses

A-comer

Ya está creciendo y quizá sea el momento de variar su dieta, ¿pero qué es mejor para su delicado organismo? ¿Qué sabores, frutas y verduras están permitidas?

Nuestro hijo ya está más grande, responde cada vez a más estímulos, se expresa y ya podemos decir si es un poco enojón, alegre o conversador, porque parece hablar con sus balbuceos durante todo el día. Reconoce voces y lugares. También están quedando atrás los días en que se alimentaban exclusivamente de leche y comienzan a surgir preguntas como ¿cuándo debo darle otros alimentos? ¿Ya es posible agregar a sus comidas otros sabores y aromas que permitirán que su dieta sea mucho más variada?

Como nuestro pequeño es un poco curioso, quiere probar lo mismo que sus papás y trata de meter su manito a nuestros platos, a algunos alimentos les hará morisquetas mientras que otros los recibirá con una gran sonrisa.

Saber qué edad es mejor, cuándo y con qué comenzar este nuevo menú es importante para no cometer errores que puedan causar molestias e inconveniencias en este importante momento de su desarrollo.

Edad ideal

Si hay una instancia en la que existe acuerdo por ser una de las más adecuadas para introducir cambios en la alimentación esa es a los 6 meses. Según nos explica la nutricionista infantil de la Clínica Indisa, Carole Glisser el mejor momento es “cuando empiezan a salir los primeros dientes, aumenta la percepción sensorial y cambia la ubicación espacial de la lengua. Además, se extingue el reflejo de extrusión, que es cuando se expulsa de la boca cualquier alimento que no sea líquido”.

Con relación a lo más indicado para comenzar la especialista comenta que se debe iniciar este proceso en forma paulatina y con una papilla bien preparada y sin grumos. La sal debe quedar fuera, y dentro de los ingredientes recomendados se encuentran, por ejemplo, la acelga o espinaca, zanahoria, zapallo, arroz, papas o fideos y proteína (posta, pollo o pavo sin piel). La especialista agrega además que hay que “adicionar una cucharadita de aceite crudo antes de servir. En cuanto al postre siempre ofrecer un puré de fruta (no dar alternativas en base a leche como yoghurt o flan)”. También sugiere dejar fuera la miel, azúcar y los endulzantes.

Con el tiempo y cuando su organismo se habitúe a la alimentación se podrá ir alargando la lista de alimentos a consumir y se podrán incluir otros como legumbres, huevo y pescado. Lo mismo ocurrirá con las frutas y verduras.

De todo un poco

El tiempo juega a favor de una lista de alimentos más larga y variada. Eso porque cuando los niños ya tienen 1 año, su organismo se encuentra más desarrollado, también hay otro factor esencial que aparece en este tiempo, y es que tienen más dientes, lo que incidirá en el tipo de preparaciones. “A los 6 meses aparecen los incisivos, en donde la consistencia debe ser la de una papilla suave (cada vez se puede ir haciendo más gruesa). A partir del año empiezan a aparecer los molares, por lo que ya se pueden dar alimentos más molidos con tenedor a más picados (siempre blandos)”, dice la nutricionista. Agrega que cuando los niños han cumplido 1 año hay que ir incorporándolo a la alimentación familiar. “Esto se realiza de a poco, siendo bastante variable entre un menor y otro. Hay que recordar que los padres y hermanos, en el caso que existan, son modelos a seguir para el lactante, por lo que es fundamental que adopten buenos hábitos alimentarios”, recalca.

Con calma y sin apuros se podrá introducir al pequeño al mundo de los sabores y aromas, de manera que pueda disfrutar este momento que puede ser tan lúdico como saludable.

 

 

Los sí y lo que no de su primer menú

Acelga o espinaca

Zanahoria

Zapallo

Arroz

Papa o fideos

Proteína (posta, pollo o pavo sin piel)

1 cucharadita de aceite crudo (agregar a las papillas)

Puré de fruta

 

No

Sal

Miel

Azúcar

Endulzantes

Postres de leche (yoghurt o flan)

Golosinas en general (bebidas, jugos envasados, chocolates, pasteles)

 

Los mañosos

Tema aparte son los niños que nunca quieren nada y que le hacen mala cara a todo, prefieren comer siempre lo mismo o cuando ya van dos cucharadas no hay forma que vuelvan a abrir la boca. Todo un suplicio para los papás que con esto sufrimos pensando que se debilitarán y enfermarán. Para la nutricionista infantil Carole Glisser “es normal que los niños experimenten aceptación o negación cuando se incorporan nuevas comidas. El rechazo inicial a los nuevos alimentos se llama ‘neofobia’, el cual es un fenómeno esperado y no debiese ocasionar el retiro del alimento, sino que una insistencia calmada y amorosa. Al menos se debe ofrecer lo mismo aproximadamente 15 veces”. O sea, mucha paciencia y perseverancia para los papás.

 

Y si esta ‘maña’ se extiende hacia un alimento como la leche, la recomendación es seguir dándosela. Según explica la profesional, “de este modo se complementan los nutrientes que el niño necesita. Desde los 6 meses el esquema corresponde a una comida (papilla más puré de fruta) y cuatro leches (como primera opción siempre debe ser pecho, como segunda alternativa fórmulas en base a leche modificada, conocidas en el mercado como fórmulas etapa 2). A los 8 meses se debe incluir la segunda comida, por lo que serían solo tres tomas de leche. A partir del año se debe suspender gradualmente la leche antes de dormir, por lo que el esquema debiese ser de dos leches y dos comidas”.

 

 

Agua o jugo

Es una pregunta frecuente entre los papás, sobre todo cuando aumenta la temperatura, sobre qué es más conveniente ofrecer a los pequeños a la hora de hidratarlos ¿agua o jugo? En esto nos ayuda la nutricionista infantil, quien señala que lo mejor es acostumbrar a los menores a tomar agua aunque no limita la ingesta de líquidos solo a ella. “Otra opción son jugos naturales en base a la cocción de frutas o saborizar aguas con rodajas de limón o naranja”, dice y es enfática al señalar que no aconseja agregar azúcar, miel ni endulzantes.